La Comisión de Energía es­tu­diará el riesgo de apa­gones en Europa por el cierre de las cen­trales de ciclo com­bi­nado

Las eléctricas presionarán en Bruselas contra la reforma de Soria con el apoyo de las europeas

La UE se plantea ahora re­visar el plan que obliga a todos los países a que el 20% de la energía sea re­no­vable

Eléctricas
Eléctricas

Las grandes com­pañías eléc­tricas van a uti­lizar el eco que ha te­nido en Bruselas el in­forme pre­sen­tado por las diez grandes ener­gé­ticas de la Unión Europea para dar tam­bién la ba­talla ante el Gobierno es­pañol ante el res­paldo que está ejer­ciendo sobre las ener­gías re­no­va­bles y el es­caso apoyo a las cen­trales de ciclo com­bi­nado. Endesa, Iberdrola, Gas Natural Fenosa, E.ON y EDP Cantábrico van a hacer causa común y alertar igual­mente del riesgo que hay en España de apa­go­nes. Bruselas ha anun­ciado ya que en este mes van a pre­sentar un in­forme sobre los mo­delos de ayudas a las re­no­va­bles que mejor están fun­cio­nando en al­gunos de los Estados miem­bros. Se va a re­visar tam­bién si real­mente las eléc­tricas eu­ro­peas tienen razón cuando ase­guran que el sis­tema eléc­trico puede ve­nirse abajo.

Desde que el Gobierno aprobó en julio pasado la nueva Reforma Energética, las eléctricas han insistido ante el Ministerio de Industria y Energía que se está primando tecnologías inmaduras -como las renovables- y se está aplicando el bisturí a las energías tradicionales. Las compañías españolas han reiterado una y otra vez que si no cambian las reglas de juego dejarán de invertir.

Por eso, van a aprovechar el fuerte efecto que ha tenido en Bruselas el informe elaborado por los directivos de las grandes energéticas de la UE para exigir también al ministro José Manuel Soria que rectifique en algunos de los puntos de la nueva Ley Eléctrica que se va a debatir en el Congreso. Fuentes consultas han reconocido a Capitalmadrid que en España puede haber también riesgo de apagones eléctricos. Las compañías están no sólo en contra del sistema de ayuda a las renovables sino también en contra del modelo de retribución que se quiere imponer a la distribución de energía. Este punto es esencial para que las empresas sigan invirtiendo en la red.       

A la vista de las amenazas de apagones por parte de las eléctricas europeas con más peso dentro de la UE, la Comisión de Energía está sopesando ahora  si reducir el plan que tenía marcado para llegar a conseguir que el 20% de la energía que se produzca sea con renovables. Este objetivo había llevado a muchos países a establecer un sistema de ayudas para fomentar el uso de este tipo de fuente de generación eléctrica, pero ha provocado que se dispare también el precio de la luz. En España, una gran parte del déficit eléctrico, cifrado en 26.000 millones de euros, viene motivado por las ayudas que se dan a las renovables.

La portavoz de Energía de la UE, Marlene Holzner, ha reconocido que, después de unos años, han visto que el impulso de esas nuevas tecnologías implica gastos muy elevados, lo que hace pensar que se van a revisar algunos de esos objetivos.

Como ha quedado de manifiesto, las grandes compañías europeas están haciendo de lobby ante Bruselas para que rectifique su actual política energética por considerar que los movimientos que ha dado en los últimos años no garantizan el suministro energético y, en cambio, está provocando un encarecimiento en la factura para los consumidores.

Situación complicada

Fuentes consultadas han reconocido que la situación es complicada por cuanto que no se puede dar marcha atrás a un plan en el que hay muchas inversiones comprometidas y donde la apuesta de la UE son las energías menos contaminantes. La otra cara de la moneda es que, mientras se está primando a las renovables, se está obligando a cerrar o paralizar otras instalaciones como los ciclos combinados donde igualmente se han realizado elevadas inversiones.

El presidente de GDF Suez, Gérerard Mestrallet, ha señalado que ya se han cerrado en Europa unos 50.000 megavatios de potencia de ciclo combinado, equivalente nada menos que a 50 plantas nucleares. Y lo que es peor ha dicho: "esta cifra podría duplicarse en los próximos meses". "Estas plantas no estarán ahí en caso de que haya un invierno muy frío en los próximos años", ha señalado.

Esta misma tesitura se plantea en España. Actualmente hay 25.000 megavatios instalados de ciclos combinados y apenas si se utiliza el 10% de su capacidad. La disyuntiva de las eléctricas es que no pueden cerrarlas porque tienen que estar para cubrir posibles bajadas de generación de las energías renovables. Es decir, tenerlas al ralentí para si se necesitan. La nueva reforma energética va a permitir que algunas de esas centrales puedan ser hibernadas, paralizadas durante un tiempo -el Ministerio de Industria y Energía quiere establecer un año-, pero sin que se cierren definitivamente. Las compañías, en cambio, se niegan a que sea solo por un año ya que se verán obligados a despedir a trabajadores.

Esta fórmula que puede estar muy bien para el ministro de Industria, José Manuel Soria, supone un gravamen sobe el coste de la electricidad que repercute sobre los consumidores. El presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, es uno de los más reivindicativos en este punto y sostiene que "más del 50% de la factura que pagan hoy los europeos no tienen nada que ver con la generación de energía o las redes, sino que responden a decisiones políticas". "La energía no es competitiva, pero no por nuestra culpa sino por las decisiones políticas erróneas que se han tomados en diferentes países", ha señalado.

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