EL MONITOR DEL DÍA

Construcción: de mal en peor

El sector tiende a las tasas más bajas de ac­ti­vidad y em­pleo de su his­toria

Obra parada en Madrid
Obra parada en Madrid

Nadie pone ya en juicio que el mo­delo eco­nó­mico pro­mo­vido en nuestro país hasta 2007 ha sido en gran me­dida la causa de la ac­tual si­tua­ción del sector cons­truc­tor, porque se sus­tentó en un cre­ci­miento des­bo­cado de la ac­ti­vidad in­mo­bi­liaria y en la exa­ge­rada de­pen­dencia de mu­chas em­presas de las in­ver­siones de las ad­mi­nis­tra­ciones pú­bli­cas. Ese mo­delo no solo era frágil -como ha de­mos­trado la cri­sis- sino que ado­lecía además de falta de com­pe­ti­ti­vidad y ex­ceso de ac­tua­ciones que no res­pon­dían a la de­manda aunque ésta fuera cre­ciente. Dio lugar a que este sector al­can­zara una par­ti­ci­pa­ción des­me­su­rada en el VAB na­cio­nal, ha­ciendo creer a mu­chos que eso era irre­ver­si­ble.

La crisis ha hecho tabla rasa de aquellas convicciones y la construcción se encamina hacia las cotas más bajas de actividad que se recuerdan. La de edificación es actualmente residual -y lo será durante años debido al exceso de oferta, descensos del precio de la vivienda y práctica desaparición del crédito hipotecario- y la obra pública, protagonista principal del ajuste acometido por las administraciones públicas en sus presupuestos los últimos años, está en niveles de inversión casi testimoniales. El ajuste en nuevas infraestructuras y en el mantenimiento de las existentes alcanzó caídas interanuales acumuladas, según calcula la Confederación Nacional de la Construcción, del -35,5% en 2011, del -28,1% en 2012 y del -13,5% en 2013. Y se augura otra caída en torno al -9% para 2014.

Esta debacle ha propiciado una singular desaparición de empresas y una enorme pérdida de empleo de muy difícil recuperación en los próximos años. Según los datos del Directorio Central de Empresas (INE) durante la crisis -desde enero 2008 a enero 2012- desaparecieron 196.500 empresas en el ámbito de la construcción, el 31% de las existentes entonces en la actividad principal y el 20% de las dedicadas a fabricar productos para los distintos subsectores de esta actividad.

Reducción de empleo

El empleo en el sector también se reduce vertiginosamente y sin expectativas de recuperación a la vista. Los datos de afiliación a la Seguridad Social correspondientes a septiembre de este año, como ocurrió con los del mes pasado, siguen sin mostrar que la actividad de la construcción haya tocado ni siquiera fondo. Si bien en términos generales la pérdida de afiliados sectoriales parece irse reduciendo desde hace tres meses, sigue situada en niveles negativos, perdiéndose afiliados mes a mes. En términos interanuales, la sangría de la afiliación en este sector no cesa de crecer; aún con las interpretaciones más optimistas, los datos muestran que el sector ha perdido dos de cada tres afiliados respecto a los que había en 2007.

Desde septiembre de 2007 se han perdido 1.270.376 afiliados sectoriales al Régimen General. Según el análisis de los datos oficiales del INE que ha hecho la Fundación Laboral de la Construcción para este sector, el mes pasado se ha producido la cuarta mayor caída intermensual del año en la afiliación sectorial a este régimen, tras el -4,1% de enero, el -1,2% de marzo y el -0,7% de mayo pasados. Se contabilizaron 632.451 afiliados en la construcción, un -0,6% respecto al mes anterior, lo que representa la desaparición en el sector de 3.944 afiliados en comparación con los que había en septiembre de 2013. Hay 19.243 afiliados menos que en enero de este año y 90.644 menos que en septiembre de 2012.

Los afiliados censados en septiembre solo representaban el 33% de los existentes en septiembre de 2007. Y si bien es cierto que en términos interanuales y en relación con los datos del mismo mes del año pasado, la pérdida de afiliados en septiembre de este año es la menor (-12,5%) no solo en lo que va de año sino desde mayo de 2010, a pesar de ello la pérdida de afiliación respecto al mismo mes del año anterior sigue siendo muy alta, resistiéndose a bajar por debajo del -10%, cota que se supera ampliamente mes a mes desde el año 2008.

Un poco menos negativamente evoluciona la afiliación al Régimen de Autónomos, cuyo número de trabajadores de la construcción en alta se ha mantenido prácticamente idéntico al del mes anterior, después de dos meses consecutivos -julio y agosto- de leves caídas. A finales del pasado mes de septiembre había 353.743 afiliados a este Régimen, equivalente al 70% de los censados en septiembre de 2007. En septiembre de este año  se han perdido 4.613 afiliados autónomos respecto a enero de este año, 19.806 afiliados respecto a septiembre de 2012 y 194.769 afiliados respecto a septiembre de 2007. En términos interanuales el dato de septiembre representa no solo el menor descenso del año (-5,3%), sino también el menor desde octubre de 2008.

Sin resquicios al pesimismo

Así están las cosas y no parece que haya resquicios para abandonar el pesimismo. Los agentes sociales se empiezan a dar cuenta de que su capacidad de maniobra y de influencia se reduce día tras día y que incluso puede estar en peligro la supervivencia del actual modelo de funcionamiento de las propias patronales y sindicatos del sector, agobiadas por el descenso de ingresos debido a la reducción de asociados y afiliados, al ominoso horizonte a corto plazo para la construcción y a su impotencia para convencer al Gobierno de que reconsidere las continuadas penalizaciones a las que viene sometiendo a este sector productivo desde el inicio de la legislatura.

El último intento de revertir esta situación es la presentación esta semana del Foro del Ciclo Integral de la Construcción, una iniciativa de los sindicatos mayoritarios en el sector -MCA-UGT y Fecoma-CC.OO.- junto con la patronal CNC. Con ella quieren reiterar sus conocidas propuestas para la salvación del sector: potenciación de la internacionalización y de la colaboración público-privada en la financiación de la obra pública, defensa de la necesidad de que se establezca una política de infraestructuras integral y coordinada así como el fomento de la rehabilitación integral de viviendas, y exigencia de una mayor cohesión en las políticas de las comunidades autónomas en urbanismo, vivienda y suelo.

La mayor novedad de esta iniciativa es la propuesta al Gobierno de que acepte participar en este Foro, para estructurar un diálogo tripartito con sindicatos y empresarios que "permita la definición, coordinación y seguimiento de las iniciativas a adoptar". A ver si quien tiene la sartén por el mango es receptivo, aunque no parece que vayan por ahí las cosas, ni tampoco que sean exclusivamente las ayudas o inversiones públicas las que vayan a sacar al sector del actual atolladero en que se encuentra.

 

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