GEOECONOMÍA

Mas-Colell vincula la demanda soberanista catalana a la solución del déficit fiscal

Disiente con Artur Mas, que no ve so­lu­ción en el marco es­pañol

Según el con­se­jero de Economía de la Generalidad ca­ta­lana, Andreu Mas-Colell, la de­ci­sión del Gobierno de Madrid de dis­tri­buir de de­ter­mi­nada forma el ob­je­tivo de dé­ficit acor­dado con la Unión Europea entre la ad­mi­nis­tra­ción cen­tral y las au­to­no­mías, "ha con­tri­buido a pre­ci­pitar el con­flicto po­lí­tico entre el Estado y Catalunya" (ver su ar­tículo "Nuestro pre­ci­picio fis­cal", en La Vanguardia del 6 de enero). En julio pa­sado la UE re­lajó mo­de­ra­da­mente las exi­gen­cias de re­duc­ción del dé­ficit fiscal es­pañol, y "autorizó" un techo de dé­ficit 4,5% del PIB para el 2013. La dis­tri­bu­ción del es­fuerzo fiscal hecha a con­ti­nua­ción por el Gobierno obliga a las au­to­no­mías a no ex­ceder el 0,7% de su PIB, re­ser­ván­dose la ad­mi­nis­tra­ción cen­tral un techo de 3,8%.

Mientras las autonomías habrán de sudar tinta china para cumplir el objetivo (aunque éste se haya suavizado un poco respecto de la receta anterior), el gobierno central podrá ir reduciendo sus déficits fiscales mediante cómodos ajustes plurianuales. Esto es "injusto y arbitrario", porque confirma "que quien parte y reparte se lleva la mejor parte", dice Mas-Colell.

El artículo tiene la virtud de ser una de las pocas recientes manifestaciones de rango casi institucional que no incluye malos modos por parte de un alto representante de la Generalidad de Cataluña, al estilo de los desplantes de la presidencia en la inauguración del nuevo parlament, ni manifestaciones histéricas como las del nuevo consejero de la Presidencia, Francesc Homs, sobre que Cataluña está a punto de morir a manos de España (comentadas en esta columna hace una semana).

Estilo profesoral y mesurado

El Sr. Conseller, sin embargo, no entra a definir "el conflicto político entre el Estado y Catalunya", lo que quizás hubiera contribuido a que, merced a su estilo profesoral y mesurado, lo entendiéramos el resto de los españoles mejor que cuando lo tratan de explicar políticos comprometidos con la idea de que cualquier debate de esta cuestión debe hacerse sobre su propia descripción y diagnóstico del problema, y no otro.

Mas-Colell compara el ajuste fiscal impuesto a España con el reciente fiscal cliff  de los Estados Unidos, con el agravante de que "ya estamos en recesión", no así ese otro país. Para un reparto equitativo de la carga, dice el conseller, debería tenerse en cuenta que el gasto autonómico no es inferior a un tercio del gasto total del estado, por lo que las proporciones de ajuste deberían ser 1/3 y 2/3 para autonomías y administración central respectivamente.

Según las cuentas de Mas-Colell, cumplir con el objetivo del 0,7% de techo fiscal requiere un superávit primario de €800 millones, ya que los pagos por intereses ascienden a 2.200 millones, y el  margen de disponibilidad fijado por el 0.7% es sólo de 1.400 millones: "pretender este nivel de rigor sería insensato". Y no se puede imaginar una escapatoria de este callejón, porque "los mercados financieros se han cerrado", asegura Mas-Colell.

Si el ajuste señalado a Cataluña, de 4.000 millones, se hace sólo por vía de ingresos y gastos, "impondrá muchos sacrificios a los ciudadanos", que no están justificados porque, añade el conseller, Cataluña ya ha realizado un ajuste de esas características.

En la visión de Mas-Colell, el gobierno de Madrid debería pedir a la Unión que se relaje el objetivo de déficit, y "puede estar seguro de nuestro apoyo si esta es también su posición".

Lástima que esa llamada a la razón y a la ayuda mutua entre los dos gobiernos fuera precedida por una de esas consignas a que tan aficionado se muestra el president Mas en su reencarnación como conducator de la nueva nación catalana. En comentario a las alusiones del Rey, en su reciente entrevista televisiva, a "las intransigencias que conllevan maximalismos y políticas rupturistas", Mas respondió (por alusiones sobreentendidas, porque el Rey no mencionó a Cataluña) que "somos los primeros que queremos integrar fuerzas, pero en la Unión Europea. La dimensión ya no la pueden dar los estados, sino la UE".

Eficacia catalana, ineficiencia del Estado

Sería deseable que el gobierno central debatiese punto por punto el análisis de Mas-Colell, como corresponde a la necesidad de diálogo entre gobierno y autonomías. Sobre todo porque el supuesto estrangulamiento fiscal de Cataluña a manos de la Hacienda española ha servido de justificación para el súbito aumento de la presión fiscal en Cataluña, a raíz de la formación de su nuevo gobierno con los votos de Esquerra Republicana. Aumento que, a su vez, sirve a este partido como coartada para dar apoyo a un gobierno "burgués" pero independentista, sin perder sus señas de izquierdas.

Entretanto, Artur Mas no para de "fer país"... y de meterle alguna que otra puyita al gobierno español. Este viernes, con motivo de la inauguración del desdoblamiento de 148 km del llamado Eje Transversal (C-25, entre Cervera y Caldes de Malavella), ha asegurado que "cuando tenemos autonomía y autogobierno nos espabilamos mejor", y que todo va más lento cuando depende del estado, como demuestra el caso del AVE. Las obras de la C-25 han durado cuatro años. Por cierto, dentro de no mucho se inaugurará el tramo Barcelona-La Junquera del AVE.

 

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