El banco con­trola un 40% de la so­ciedad de outsour­cing que se centra en el sector fi­nan­ciero y de se­guros

El Banco Santander inicia su prevista reducción laboral y recoloca a 150 empleados en Konecta

A di­fe­rencia de la in­te­gra­ción de Banesto, los re­cortes de plan­ti­llas en NCG Banco, Banco de Valencia, BMN o Caja 3 serán más com­plejas

Konecta
Konecta

El Banco Santander ya ha co­men­zado a re­ducir la plan­tilla so­brante por la anun­ciada in­te­gra­ción de Banesto y no todas las me­didas para aco­meter la eli­mi­na­ción de los puestos so­brantes tienen el ca­rácter trau­má­tico que se temen los sin­di­catos en otras en­ti­da­des, sobre todo en las na­cio­na­li­za­das. El grupo pre­si­dido por Emilio Botín ya ha co­mu­ni­cado a unos 150 em­pleados su tras­paso a la so­ciedad Konecta, una de las com­pañías lí­deres en ser­vi­cios in­te­grales de outsour­cing y par­ti­ci­pada de ma­nera ma­yo­ri­taria por el propio banco. Esta con­di­ción es la di­fe­rencia sus­tan­cial con el acuerdo al­can­zado entre Bankia e IBM para la trans­fe­rencia de un cen­tenar de em­pleados de la en­tidad na­cio­na­li­zada a una so­ciedad con­junta entre las dos com­pañías, tras la alianza es­tra­té­gica al­can­zada hace unas se­ma­nas. Medidas de este tipo pueden pa­liar los re­cortes pre­vistos en la nueva fase de reor­de­na­ción del sector fi­nan­ciero, aunque el prin­cipal temor ra­dica en al­gunos casos con­cretos como los de NCG Banco, BMN, Banco de Valencia o Caja 3, donde se ba­rajan miles de des­pi­dos.

La integración en marcha de Banesto en el Grupo Santander supondrá la pérdida de una marca bancaria centenaria en el sistema financiero español, pero la operación parece alejarse del grado de conflictividad laboral que se presume en otras entidades, sobre todo nacionalizadas. Tras un primer encuentro con los sindicatos para abordar la salida de unos 3.000 empleados como consecuencia de la reducción de la red en unas 700 oficinas, más de un centenar de trabajadores del grupo ya han recibido la notificación de que serán recolocados en Konecta, una compañía de servicios integrales de outsourcing en la que el propio Santander participa con un 40% del capital.

Esta sociedad fue fundada por José María Pacheco, quien controla otro 25% del capital, un emprendedor procedente del Banco Santander. En poco más de una década, se ha convertido en una de las principales empresas de su sector, con 300 millones de facturación en 2011 (últimos datos disponibles) y más de 14.000 trabajadores en España, Portugal, Inglaterra y Sudamérica, países o áreas geográficas estratégicas en el negocio internacional del propio Banco Santander.

De hecho, el banco que preside Emilio Botín se encuentra entre uno de los principales clientes de esta compañía (también Banesto, aunque haya entrado ya en pleno proceso de integración con su grupo matriz). De hecho, Konecta desarrolla la mayoría de su negocio con el sector financiero (45%) y el de seguros (14%), en el que el Santander también tiene importantes intereses tanto en España como en otros mercados, aunque ya con algunos socios estratégicos como Zurich en Latinoamerica o el más reciente sellado en el mercado español con Aegon. Además, el 21% del negocio de esta compañía procede del sector de las telecomunicaciones.

 

Procesos más duros

La medida adoptada por el Santander es similar a la que anunciara hace unas semanas Bankia tras sellar una alianza estratégica con IBM para la creación de una compañía conjunta. A esa sociedad pasarán a formar parte un centenar de empleados del grupo financiero que preside José Ignacio Goirigolzarri.

No obstante, la reducción de plantilla de Bankia es muy superior a la prevista por el Santander con la integración de Banesto. La entidad financiera nacionalizada el pasado mes de mayo tiene previsto una reducción de 6.000 puestos de trabajo, según los planes de recapitalización y viabilidad impuestos desde Bruselas tras la aprobación de la millonaria ayuda comunitaria.

Además, el clima de negociación del expediente de regulación de empleo (ERE) abierto en Bankia es mucho más enrarecido que en el caso del grupo de Emilio Botín. Los sindicatos se quejan de una falta de negociación por parte de la entidad que, si no llega a acuerdo, podrá aplicar a partir del 9 de febrero el ERE en los términos que ha presentado a los representantes de los trabajadores.

La preocupación sindical, incluso, es mayor en algunos otros casos de entidades nacionalizadas y condenadas a ser subastadas al mejor postor. Los sindicatos de Novagalicia Banco (NCG Banco) reclaman que el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) se ofrezca a negociar los recortes previstos en la entidad para su saneamiento. La reducción de plantilla en la entidad gallega se ha estimado en más de 2.500 empleos y el temor de algunos sindicatos mayoritarios es que se produzca "una limpia" de trabajadores antes de que la entidad sea adjudicada a un tercero.

El caso del Banco de Valencia puede suponer un precedente para NCG Banco. Tras la salida de unos 360 empleados en un primer momento y tras la adjudicación de la entidad valenciana a Caixabank, la previsión es una nueva reducción del 55% de la plantilla, que afectaría a unos 1.600 trabajadores.

Catalunya Caixa, cuyo proceso de subasta se ha reactivado con la distribución esta semana del cuaderno de venta, también tendrá que asumir un importante recorte de plantilla. Aunque aún no se ha cuantificado de manera oficial, las cifras manejadas apuntan a unos 2.000 empleos en el caso de esta entidad.

BMN y Caja 3, dos entidades que han necesitado inyecciones públicas para su recapitalización, también tendrán que adelgazar sus plantillas en los próximos meses, aunque ya habían acometido recortes con anterioridad. Tan sólo en el caso de Liberbank no se baraja la eliminación de puestos de trabajo, aunque sí unas condiciones laborales más duras para su plantilla. 

 

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