CONSOLIDACIÓN FINANCIERA

De Guindos vende como definitiva una tercera reforma que le es ajena

El mi­nistro asume sin rubor fi­guras como el ‘banco malo' al que tanto se había opuesto

Luis de Guindos
Luis de Guindos

Como diría el que­rido Sancho Panza, el fiel es­cu­dero del hi­dalgo Don Quijote y tan amante a los re­fra­nes, a la ter­cera va al ven­cida. Así pa­rece que se lo ha fiado el mi­nistro de Economía Luis de Guindos que, tras dos Reales Decretos pro­pios en apenas tres me­ses, ha pre­sen­tado ante el Congreso de los Diputados el ter­cero, más obra e ins­pi­ra­ción de las au­to­ri­dades de la Unión Europea que de su propio ta­lento, como el gran re­medio a todos los males del sis­tema fi­nan­ciero es­pañol.

Incluso, el ministro de Economía, ex responsable de Lehman Brothers en España (aunque su presencia parece que tuvo que ver bien poco con la quiebra del gigante financiero estadounidense, al menos eso dicen), ha llegado a afirmar, durante el debate para la convalidación de la tercera reforma bancaria bajo su ministerio, que hubiera sido la reforma definitiva para el sistema financiero español si se hubiera aplicado en su momento.

Bien está que rectificar es de sabios, como hubiera dicho el antes citado Sancho Panza. Pero muchos son los que se preguntan si el propio Luis de Guindos no hubiera podido acometer una reforma del mismo calado que la actual en el pasado mes de febrero, cuando anunciaba su primer Real Decreto sobre el sector casi con el convencimiento de que era el paso decisivo para la resolución de todos los problemas.

Eso sí, por aquel entonces tanto el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, como el propio Luis de Guindos eran más retractores que defensores de la creación de un banco malo, una figura muy controvertida y con diferentes niveles de éxito (o fracaso, según los casos) en otros países de la Unión Europea.

Precisamente, la figura de esa sociedad gestora de los activos tóxicos, la denominación de ‘banco malo' está proscrita, aún está rodeada de una enorme nebulosa, sobre todo en lo que se refiere en la tasación de los respectivos activos que aporten las distintas entidades financieras como en la entrada de potenciales inversores privados, que en algunos sectores su llegada se espera desde el extranjero.

Varios expertos consideran que "nos la jugamos a una sola carta" en la valoración de dichos activos. Del acierto o de su error, pueden desencadenarse consecuencias imprevisibles, sobre todo las negativas, tanto para el sector financiero como para el inmobiliario.

Sin embargo, el debate de la tercera reforma sobre el sector financiero español en poco más de medio año se ha concentrado en un cruce de acusaciones entre el Gobierno y el principal partido de la oposición, el Partido Socialista Obrero Español (PSOE). Desde luego, las condiciones políticas han cambiado mucho en el país, pero no tanto las financieras.

El hace poco menos de un año presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, logró un acuerdo para una profunda remodelación de la banca española, con un cambio drástico sobre la naturaleza de las cajas de ahorros (hasta aquel momento suponían más del 50% del sistema financiero) que las transformó en bancos puros y duros. Para ese cambio de tanto calado, contó con la conformidad de un Mariano Rajoy, entonces principal representante de la oposición.

Algunos sostienen, sobre todo en los ámbitos de la izquierda más política y sindical, que los nunca convencidos miembros de la Unión Europea en el modelo de las cajas de ahorros se han salido con la suya con la actual crisis y han logrado su disolución en un país como España en la que tenían una tradición centenaria. ¿Ocurrirá lo mismo con los bancos regionales alemanes, la figura más similar a las cajas de ahorros conocidas hasta el momento en España? Los más escépticos aseguran que eso no se verá, Angela Merkel mediante al frente del Gobierno germano.

 

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