Rajoy se opuso a su crea­ción, re­cla­mada por Rodrigo Rato desde Bankia

Guindos se sale con la suya del ‘banco malo' en pleno agosto

Denostado en el sec­tor, sólo tendrá sen­tido para las en­ti­dades más dé­biles que no ges­tionen sus ac­tivos in­mo­bi­lia­rios

Luis de Guindos
Luis de Guindos

El mi­nistro de Economía, Luis de Guindos, lo­grará en cues­tión de dos se­manas el ob­je­tivo de crear el tan ma­nido como de­nos­tado ‘banco malo' para el sector fi­nan­ciero es­pañol, o al menos para aque­llas en­ti­dades que no su­peren lo es­ti­pu­lado en el me­mo­rando de en­ten­di­miento (MoU, en sus si­glas in­gle­sas) y las pruebas de es­fuerzo a las que han sido so­me­tidas por las cuatro au­di­toras prin­ci­pales del país. El visto bueno al ‘bad bank', es­ta­ble­cido desde hace años en otros países eu­ro­peos para apartar aque­llos ac­tivos tó­xicos de las en­ti­dades fi­nan­cie­ras, se pro­du­cirá en el Consejo de Ministros pre­visto para el 24 de agosto, en pleno pe­riodo va­ca­cional para el sector ban­cario y para la ma­yoría de los es­paño­les. Es de­cir, con la menor preo­cu­pa­ción de la tan es­gri­mida opi­nión pú­blica.

El hecho es que la mayoría de las entidades, sobre todo aquellas que pueden superar por sí mismas los nuevos requisitos de saneamientos y capital impuestos, han descartado recurrir a esta polémica fórmula y desde sus cuarteles generales trabajan de manera denodada por dar rienda suelta a aquellas promociones o suelos que han tenido que asumir con el estallido de la burbuja inmobiliaria vivida durante la última década en España.

El Santander, primer grupo financiero español, trata en estos días de cerrar la integración de su propia inmobiliaria, Altamira, con Mesena, la de su filial Banesto. Las dos entidades han puesto todo el esfuerzo por soltar lastre ladrillero a aquellos activos acumulados, aunque para ello sea necesario ofrecer una financiación por la totalidad del precio del que se pueden aprovechar aquellos con el suficiente colchón de ahorros para adquirir determinados bienes que podrían revalorizarse a largo plazo.

BBVA continúa con Anida, su propia inmobiliaria, a todo ritmo para poder colocar en el mercado todo lo que ha tenido que asumir en los tiempos de la locura inmobiliaria. Por tanto, y ante las cifras que puedan aparecer de las auditorías externas, también se desmarca de la necesidad de recurrir al banco malo que se establezca en el Consejo de Ministros del próximo 24 de agosto.

Banco Sabadell ya ha creado su propio ‘banco malo', por lo que la iniciativa forzosa del Gobierno parece carecer de sentido. Algo similar ocurre con el Banco Popular, dispuesto a retener determinados activos inmobiliarios con cierto valor hasta que las condiciones del mercados se normalicen y puedan colocarlos a unos precios más razonables de los que ahora se fijan o se pretenden.

Bankinter, mientras tanto, cuenta con la menor exposición al sector inmobiliario y su prioridad no pasa, precisamente, por trasvasar los activos asumidos a una sociedad conjunta que diseñará, según distintas informaciones, la firma Álvarez & Marsal, la misma que se encargó de la filial en España de Lehman Brothers tras la quiebra de la matriz en septiembre de 2008.

Carente de sentido

La creación del denominado banco malo, finalmente, parece destinada a un número muy reducido de entidades financieras españolas, ya que la mayoría trata de sanear sus balances por su propia cuenta y con diversas ofertas inmobiliarias destinadas, incluso, para los clientes de banca personal, como es el caso de Ibercaja, la entidad más reticente a participar en todo el proceso de reordenación de las cajas de ahorros y que en estas semanas de agosto ultima la doble integración de Caja 3 (banco fruto de la fusión liderada por la otra caja aragonesa, Caja Inmaculada) y de Liberbank (el banco instrumental forjado con Cajastur a la cabeza).

Unicaja, que también está en su lucha por integrar Caja España-Duero, y Kutxabank, la fusión de las tres cajas vascas más el añadido de la Cajastur adjudica en su momento a la BBK vizcaína, también muestran capacidades para poder navegar el temporal en solitario y no tener que entrar en la figura del banco malo común.

Mientras tanto, Bankia, nacionalizada desde el pasado mes de mayo, ya contaba con un modelo similar con su matriz Banco Financiero y de Ahorros (BFA). Los nuevos gestores, incluso con la base de lo planificado por sus antecesores, llevan tiempo dando salida a un buen número de activos considerados tóxicos.

Ante esta situación, sería oportuno que desde el Ministerio de Economía se plantearan si es tan necesario la creación del banco malo, al que el propio presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, se ha opuesto en reiteradas ocasiones, especialmente cuando se lo reclamó desde Bankia Rodrigo Rato. Eso sí, no es el momento oportuno para importunar al gran estadista en pleno retiro estival en sus tierras natales gallegas. Desde luego, y como suele ocurrir, en la letra pequeña de lo que se determine en el Consejo de Ministros del próximo 24 de agosto radicará el interés o no de alguna entidad para trasladar los considerados activos inmobiliarios tóxicos a esa gran inmobiliaria estatal que se creará. Porque, en este aspecto, que nadie se engañe que la creación del banco malo supondrá el renacimiento de una banca pública que tanto se ansía desde algunos ámbitos de la izquierda. Aunque en algunos sindicatos, caso de UGT, son más que conscientes de esta realidad. 

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