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EE UU re­gula el uso de los "minerales de gue­rra" como es­taño, oro, tungs­teno y tan­talio

Electronica de consumo
Electronica de consumo

De aquello de los dia­mentes de san­gre, que fi­nan­ciaban gue­rras como la del Congo en los no­venta, pa­samos en­se­guida y casi sin darnos cuenta a llevar los bol­si­llos car­gados de "minerales de gue­rra". Elementos como el tán­talo, que se ob­tiene del col­tán, han ser­vido para crear com­po­nentes elec­tró­nicos tan pe­queños que nos han per­mi­tido llevar la vida en el mó­vil, además de em­plearse en la ma­yoría de los apa­ratos elec­tró­nicos de con­sumo. En mu­chos ca­sos, estos ele­mentos se ex­tráen de zonas en con­flicto como República Democrática del Congo por lo que con­tri­buyen a fi­nan­ciar a grupos ar­ma­dos. Durante años, ac­ti­vistas y con­su­mi­dores han pe­dido mayor con­trol en la ex­trac­ción de estos ma­te­riales y fi­nal­mente, pa­rece que al­guien les ha pres­tado aten­ción.

Dos años después de la primera propuesta de ley, las autoridades estadounidenses han logrado sacar adelante una legislación para controlar el empleo de minierales como elestaño, el oro, el tungsteno o el tántalo. Las compañías deberán informar en sus páginas web y a la comisión de valores si la fabricación de sus productos implica el uso de estos materiales y, en caso afirmativo, deberan auditar su procedencia. "La compañía que utilice cualquiera de estos minerales deberá realizar una encuesta sobre su país de procedencia e informar en su página web y a este organismo sobre los resultados", según la norma.

La nueva normativa entrará en vigor en 2014, cuando las compañías deberán ofrecer datos correspondientes al año anterior. La norma se enmarca en la ley Dodd-Frank de reforma del sistema financiero. Mary Schapiro, presidenta del organismo regulador ha justificado la regulación porque "la explotación y el comercio de estos minerales por grupos armados ayuda a financiar los conflictos en la región. La urgencia de la crisis humanitaria justifica estas obligaciones".

Enough Project, organización que lleva años presionando para que se apruebe esta normativa, ha manifestado en un comunicado que la medida debería tener un "efecto positivo, pero lento, en promover la paz y la estabilidad en la zona".  

El aumento de los controles tiene un efecto positivo en el clima político en estos países, Según un informe de Enough Project, la legislación y las políticas más estrictas de la industria en los últimos años han llevado a una disminución de aproximadamente el 65% en las ganancias de grupos armados en el este del Congo desde su oficio en los minerales conflictivos de estaño, el tantalio y el tungsteno. El informe asegura que esta pérdida financiera, junto a la mayor presión militar, ha logrado disminuir en un 75% el tamaño de la milicia ruandesa FDLR.

No todo han sido buenas reacciones a la nueva normativa. La cámara de comercio de EE UU amenaza con presentar una demanda contra el regulador bursátil, porque considera que el coste de controlar la cadena de suministro es demasiado alto para las empresas. Muchas empresas se han desmarcado de esta postura por el rechazo que podría acarrear para sus clientes. Y es que la industria lleva años desarrollando políticas para desvincularse del origen sangriento de estas materias primas.

Entre otras actuaciones, Enough Project elabora cada año un ranking de fabricantes electrónicos para dar a conocer aquellos que desarrollan medidas o políticas para reducir emplear minerales limpios, que no están financiado conflictos armados o a grupos violentos. En este sentido, las compañías que mayores esfuerzos están realizando para garantizar la procedencia de los minerales serían: Intel, HP, SanDisk o Philips. La tododerosa Apple estaría en el noveno puesto, muy por delante de su mayor rival del momento: Sansung, que se quedaría en la posición número 17.

Otras iniciativas surgidas para presionar a las empresas sobre origen de los minerales son el ranking realizado por "Raise Hope for Congo" sobre la procedencia del coltán utilizado, que destaca las iniciativas desarrolladas por Dell, HP o Nokia.

Más allá de la procedencia de los minerales, otros muchos elementos manchan la ética de los productos tecnológicos que usamos cada día como las condiciones laborales, especialmente en las fábricas de ensamblaje y la gestión de los residuos electrónicos, de los que cada año se producen unos 50 millones de toneladas.

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