RESULTADOS BANCA

La Banca rinde cuentas semestrales con la morosidad disparada

Bancos, cajas y coope­ra­tivas ya su­peran el fa­tí­dico 9% de cré­ditos du­dosos

Todo hacía pre­sa­giar que la pre­sen­ta­ción de los re­sul­tados se­mes­trales de la banca es­pañola, que suelen marcar ten­dencia para el resto del ejer­ci­cio, iban a ser más atí­picos que nunca, con con­sul­toras y au­di­toras es­cu­driñando en sus pro­pios ba­lances para tener un diag­nós­tico "externo e in­de­pen­diente" de su sa­lud, de­bi­li­tada en al­gunos casos hasta el es­tado de coma por la so­bre­dosis de la­dri­llo. Bankinter toma el re­levo a Banesto de ser la pri­mera en­tidad en ofrecer sus cuentas hasta junio este mismo jue­ves, con la con­fianza de su menor ex­po­si­ción al sector in­mo­bi­liario y pro­mo­tor, una mo­ro­sidad menor que la del con­junto de la banca na­cional y un ne­gocio que, más que ban­ca­rio, res­ponde a la ac­ti­vidad ase­gu­ra­dora gra­cias a su alianza con Mapfre y su fi­lial Línea Directa Aseguradora (LDA).

Desde luego, el epígrafe final del beneficio atribuido de los bancos ha perdido interés a estas alturas de la crisis, por lo mucho que quieran contradecir esta afirmación en algunos círculos considerados algo más que bien informados, ya que la atención se centra en la solidez de las cuentas y en la menor asunción de riesgos.

El arranque de los tradicionales resultados del segundo trimestre de la banca se produce justo después de que el Banco de España haya ofrecido un demoledor dato de morosidad al cierre de mayo, que aún no recoge en su plenitud las enormes dificultades de empresas, familias y las propias administraciones públicas durante un más que convulso mes de junio, en el que se ha tenido que negociar un rescate para el conjunto del sistema financiero español y del que más de alguna entidad trata de marcar las mayores distancias. La consejera delegada de Bankinter, María Dolores Dancausa, ya marcará este mismo jueves la senda de los que pretenden evitar ser estigmatizados con las ayudas que lleguen desde el Eurogrupo.

Por encima del 9%

La mayoría de los análisis se han quedado, como en parte es lógico, en el dato de morosidad del conjunto del sector financiero, en el que se incluyen a bancos, cajas de ahorros, cooperativas de crédito y establecimientos financieros de crédito (EFC), aquellos dedicados a préstamos rápidos para el consumo y que ni pueden captar ahorros de sus clientes. La media se ha incrementado hasta el 8,95%, con un saldo total de 155.841 millones de euros, de los que casi la totalidad se corresponde a lo que acumulan las entidades de crédito.

El hecho es que la morosidad de bancos, cajas y cooperativas ya ha superado en mayo el 9%, hasta más de 151.000 millones de euros, con una caída de casi 100.000 millones de euros en el saldo total de préstamos concedidos en tasa interanual. Desde luego, esta disminución justifica en parte el incremento de la morosidad, pero es que en mayo de 2011 la ratio aún era del 6,45% para estas entidades.

En contraposición, los establecimientos financieros de crédito (EFC) han logrado mantener su morosidad en el 8,62%, porcentaje ya alcanzado en abril y que no refleja un descenso de los créditos dudosos en tasa porcentual aunque el saldo total se reduce ligeramente.

La ratio de morosidad de los EFC dista mucho del 10% que soportaba en periodos anteriores (9,33% en mayo de 2011) y ya no se puede achacar a sus menores gestiones de riesgo la escalada de los créditos dudosos en el conjunto del sector.

Mientras tanto, los bancos y cajas de ahorros han perdido en mayo, también según los datos del Banco de España, 7.403 millones de euros en depósitos, lo que deja el saldo bajo gestión en poco más de 1,3 billones de euros, uno de los niveles más bajos en las últimas décadas.

Con todos estos condicionantes, es algo más que lógico, salvo para algunos, que la atención se ponga en diversas variables y no en el resultado definitivo en la cuenta de resultados de la banca española. Las pérdidas, en más de alguna entidad, se dan por garantizadas al cierre de este ejercicio, cuando los números rojos no afloren antes por las nuevas exigencias en provisiones y ratios de capital.

 

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