REESTRUCTURACIÓN FINANCIERA

El ‘banco malo' sigue siendo tabú

Economía apuesta por so­cie­dades in­mo­bi­lia­rias que fa­ci­liten las ventas

Luis de Guindos
Luis de Guindos

Igual que un ha­cen­doso ga­na­dero in­tenta se­parar las vacas en­fermas de las sanas a fin de salvar su ha­cienda de la epi­de­mia, los bancos si­guen bus­cando la fór­mula para aislar los ac­tivos in­mo­bi­lia­rios tó­xi­cos, foco de la in­fec­ción cuyo sín­toma es la ines­ta­bi­lidad fi­nan­ciera ac­tual. Lo que es se­guro es que no con­tarán con la ayuda de un ‘banco malo' que aglu­tine los va­lores la­dri­lle­ros, hi­pó­tesis de la que el Gobierno sigue hu­yendo como de la peste. Así lo ha de­cla­rado el mi­nistro de Economía, Luis de Guindos, quien pre­fiere agrupar di­chos ac­tivos en "entidades" di­fe­rentes o crear "activos ase­gu­ra­dos" para los que ya existen fon­dos, con el fin de que sean más va­lo­rados y puedan ser ven­didos con mayor fa­ci­li­dad. Esto es, vehículos que fa­ci­liten su co­mer­cia­li­za­ción.

Las entidades financieras están haciendo grandes esfuerzos para provisionar los activos infecciosos que acapararon en los años del cemento de todo a cien, sacrificando buena parte de sus balances. De Guindos lo sabe, pero también sabe que la opinión pública está harta de que se recurra a papá Estado para salvar a bancos o cajas en apuros. Por ello, ha anunciado durante la cumbre del Fondo Monetario Internacional (FMI) en Washington que el Ejecutivo "no creará nada, ni un banco bueno, ni un banco malo y no se destinará ni la más pequeña de las cantidades de dinero público para ello".

"Lo que estamos experimentando es un proceso de ajuste en el valor de los activos, lo cual, a cambio, debería ayudar a su venta", ha añadido. Eso es lo que estudia el Banco de España, la forma en que los bancos saquen de sus balances todo el negocio inmobiliario y lo gestionen de forma bien separada de su negocio bancario, lo que se conoce como desconsolidación.

La fórmula

En el sector se ha hablado largo y tendido sobre si la mejor opción es que las entidades financieras se deshagan de los activos víricos de forma individual e independiente o si, por el contrario, lo más juicioso sería crear una gran sociedad inmobiliaria destinada únicamente a hacerlos desaparecer.

Según los medios españoles, la fórmula que estudia el Gobierno, y que De Guindos adelantó de forma sucinta en Washington, pasa por crear vehículos para que las entidades saquen de balance el ladrillo y lo mantengan durante una década.

Estos vehículos no serían otra cosa que sociedades inmobiliarias donde las entidades financieras guarden sus activos inmobiliarios. Estas entidades sacarían de balance, ya que ningún banco tendría el control ni la gestión, que se confiaría a expertos externos e independientes. Los activos que se meterían en estas sociedades ya están ampliamente provisionados. En concreto, se calcula que, cuando la banca cumpla con el Real Decreto sobre Saneamiento del Sistema Financiero del pasado febrero, la provisión media de estos activos rondará el 60%.

Desde Economía consideran este proceso como la segunda y crucial parte de la reforma financiera destinada a sanear la economía española. De tener éxito, la operación contribuiría no sólo a revitalizar el sector, sino a darle fluidez al crédito, puesto que los bancos liberarían capital al reducir los activos ponderados por riesgo que tienen en balance.

A pie de calle, esto es lo que más falta hace, ya que la negativa de los bancos a conceder préstamos, añadida a la ausencia de medidas de estímulo por parte del Gobierno, convierten la revitalización económica en una utopía. El Ejecutivo de Rajoy, torpedeado desde todos los frentes por sus conservadoras medidas de ajuste, se juega su credibilidad con esta carta.

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