NCG Banco teme que las nuevas apre­cia­ciones del Banco de España alejen a los po­ten­ciales in­ver­sores pri­vados

De Guindos y MAFO abonan las crecientes dudas que persisten sobre la banca española

Informes in­ter­na­cio­nales cues­tionan que las en­ti­dades hayan re­co­no­cido todas sus pér­didas in­mo­bi­lia­rias

Luis de Guindos y Miguel Ángel Fernández Ordóñez
Luis de Guindos y Miguel Ángel Fernández Ordóñez

El sis­tema fi­nan­ciero es­pañol con­tinúa en el punto de mira de los mer­cados in­ter­na­cio­nales y las dudas sobre su salud -casi tres meses del gran de­creto para el sa­nea­miento de los ac­tivos tó­xicos in­mo­bi­lia­rios en sus ba­lan­ces- se acre­cientan por la in­de­fi­ni­ción de las pro­pias au­to­ri­da­des. Ni el mi­nistro de Economía, Luis de Guindos, ni el go­ber­nador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez (MAFO), con­tri­buyen con sus apre­cia­ciones a una mayor cla­ri­fi­ca­ción sobre la ver­da­dera si­tua­ción de la banca es­pañola. El Gobierno des­carta la crea­ción del de­no­mi­nado banco malo , al menos bajo esa ca­li­fi­ca­ción, pero no al­gunas otras fór­mulas si­mi­la­res. El su­per­visor ha pa­sado de un apro­bado ge­neral al sector a poner en cua­ren­tena los planes de fu­turo de en­ti­dades con­cre­tas, como la ga­llega NCG Banco. La vi­sión de grupos in­ter­na­cio­nales tam­poco ayuda a des­pejar las dudas sobre la banca es­pañola, justo en la se­mana que buena parte de las en­ti­dades pu­blican sus re­sul­tados del primer tri­mes­tre.

Distintos expertos habían comenzado a plantear sus dudas sobre el alcance de la gran reforma financiera impulsada por el Gobierno de Mariano Rajoy, basada en el Real Decreto de primeros de febrero con el objetivo de sanear todos los activos inmobiliarios tóxicos acumulados en los balances de las entidades españolas.

El grado de desconfianza sobre la verdadera salud de la banca nacional se ha incrementado con el paso del tiempo y algunas declaraciones o apreciaciones por parte de las autoridades que no invitan al optimismo. El ministro de Economía, Luis de Guindos, tan activo en sus declaraciones a medios de comunicación internacionales, ha descartado en rotundo la creación de un banco malo, como se ha hecho en otros países europeos, mientras que se ha filtrado la posibilidad de una medida similar para que los bancos puedan aparcar aquellos activos inmobiliarios más problemáticos, como el suelo, y así tener una posición más desahogada desde la que reactivar la concesión de créditos. Sin embargo, para que esto ocurra aún deberían darse otra serie de condiciones esenciales que invitaran a dicha reactivación.

El gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, que recientemente se lamentaba de no haber contado con esa figura del banco malo para que la reestructuración del sistema financiero hubiera sido más rápida, tampoco ha contribuido con sus últimas apreciaciones a que se recuperara algo la confianza sobre la banca española.

Después de un aprobado generalizado a los planes de saneamientos de los activos inmobiliarios por parte de las entidades, el Banco de España ha acentuado la incertidumbre sobre el futuro en solitario de NGC Banco, Novagalicia o la entidad resultante de la fusión de las dos cajas gallegas. El supervisor ha comunicado a los responsables de esta entidad, presidida por José María Castellano y que cuenta con César González-Bueno como consejero delegado, que "no es posible pronunciarse" sobre el plan para captar inversores privados que evite la subasta del banco el próximo mes de septiembre.

La comunicación del Banco de España ha sido muy mal acogida en NCG Banco, ya que los esfuerzos por atraer inversores podrían ser baldíos con la indefinición del supervisor sobre esos planes y sólo el visto bueno a su futura subasta. "Se ha puesto en juego una inversión millonaria y el coste será mayor para los contribuyentes con esa visión tan negacionista", apuntan fuentes próximas a NCG Banco.

¿Ayudas públicas?

El gobernador Fernández Ordóñez ha defendido desde el estallido de la crisis que la reestructuración de la banca española debía hacerse con el menor coste posible para los contribuyentes, aunque las últimas subastas de entidades intervenidas, como Caja del Mediterráneo (CAM) o Unnim, han dejado en mínimos las reservas que se disponían para la remodelación del sistema financiero.

El Fondo de Garantía de Depósitos (FGD) se ha quedado casi sin recursos para nuevas adjudicaciones de entidades y el Ministerio de Economía aún no ha desvelado la fórmula para que se inyecte el dinero necesario en dicho fondo. Tal vez por ello, las esperadas subastas de Banco de Valencia y Catalunya Caixa aún no se han conseguido cerrar, lo que también ha acrecentado las dudas internacionales sobre el proceso de reforma del sistema bancario nacional.

El comisario europeo de Competencia, el español Joaquín Almunia, ha ayudado en poco con su presencia estos días en Madrid, al indicar que si el Fondo de Garantía de Depósitos se utiliza para recapitalizar la banca se podría considerar por parte de Bruselas como "ayudas públicas".

Ante todo este panorama no es de extrañar la aparición de determinados informes que ponen bajo cuestión la salud de los bancos españoles. Uno de los últimos, titulado The House View, proviene del Deutsche Bank. Los expertos del grupo financiero alemán considera que será necesario inyecciones de dinero público en la banca española.

El informe de Deutsche Bank sostiene, incluso, que los bancos españoles no han reconocido completamente las pérdidas derivadas del sector inmobiliario. Es decir, pone en cuestión los enormes esfuerzos realizados por Banesto, que ha saneado hasta marzo el 50% de su cartera problemática, o los de Caixabank, que ha acometido en el primer trimestre todo lo dispuesto en el Real Decreto de primeros de febrero.

Artículos relacionados