Las en­ti­dades más sol­ventes se sienten mo­lestas por la cam­paña so­cial y sin­dical contra ellas

Los políticos intensifican sus ataques para culpar a los banqueros del origen de la crisis

El de­bate sobre la fluidez del cré­dito se reac­tiva en plena re­con­ver­sión y má­xima re­gu­la­ción sobre el sector fi­nan­ciero

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Tanto los po­lí­ticos que están en los ac­tuales cargos del Gobierno, como aque­llos que han pa­sado o si­guen en la opo­si­ción, pa­recen haber reac­ti­vado sus crí­ticas sobre los ban­queros como los prin­ci­pales cul­pa­bles de la ac­tual si­tua­ción eco­nó­mica. La ofen­siva se pro­duce des­pués de va­rios años de una re­gu­la­ción cam­biante sobre al­gunos re­qui­sitos para la banca, como los ni­veles o ra­tios de ca­pi­tal, una nueva nor­ma­tiva para pro­pi­ciar más fu­siones y una con­tes­ta­ción so­cial ante las en­ti­dades fi­nan­cieras por de­ter­mi­nados pro­duc­tos, como las tan co­mer­cia­li­zadas pre­fe­ren­tes, o de­ter­mi­nadas ac­tua­cio­nes, como los desahu­cios. La con­tra­rré­plica de los ban­queros es que ellos no son los únicos res­pon­sa­bles del ac­tual mo­mento eco­nó­mico -el peor desde que es­talló la crisis en 2007, según los úl­timos datos del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS)- y no evitan en señalar a un buen nú­mero de po­lí­ticos que han in­cum­plido sus obli­ga­cio­nes. Lo peor de todo es que los su­per­vi­vientes del sector fi­nan­ciero temen quedar mar­cados como los prin­ci­pales cul­pa­bles de todos los ma­les.

Más de algún responsable de entidades financieras ha sido hasta no hace mucho un alto cargo político en Gobiernos de todos los colores. Los tradicionales banqueros siempre han tratado de mantener el trato más correcto con los mandatarios políticos de turno. Pero la gravedad de la actual crisis económica, que ya se prolonga en cerca de un lustro, parece haber dinamitado las buenas formas entre dos sectores que parecían condenados a entenderse, o al menos a respetarse.

Ya durante las distintas presentaciones de resultados anuales de los bancos, o cajas (aunque en realidad ya sólo quedan dos en el estricto sentido del término), sus principales responsables no repararon en acusar a los políticos como los principales causantes de la actual coyuntura económica. El presidente del Santander, Emilio Botín, el principal banquero del país pese a que el BBVA se haya adjudicado Unnim, ya fue bastante claro en sus declaraciones al criticar a la clase política como la principal culpable de que la economía española haya entrado en una de las peores situaciones, tal y como perciben la mayoría de los ciudadanos (90%) según las última encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) y cómo se incrementa la preocupación por el imparable aumento del paro.

Bien es verdad, que algunos otros máximos ejecutivos de la banca, como el presidente del BBVA, Francisco González, o el del Popular, Ángel Ron, se mostraron algo más comedidos que Emilio Botín en sus críticas contra la clase política y asumieron algunas responsabilidades de la actual coyuntura económica.

Crítica sistemática

La mayoría del sector financiero había aceptado, en algunos casos incluso habían aplaudido, determinadas reformas y medidas legislativa que afectaba al conjunto de las entidades, aunque en mayor medida a las cajas de ahorros. Tal vez por ello, en algunos bancos aplaudían algunas de las decisiones de los políticos de turno, con independencia de su color político.

Sin embargo, las constantes críticas sobre la contracción del crédito bancario o las prácticas de ejecución contra los impagos, como pueden ser algunos casos de desahucios, parecen haber colmado la paciencia de la banca nacional y se han revelado ante la pretensión de la clase política de convertirse en los únicos culpables de la actual crisis económica.

Incluso, entre las entidades más saneadas comienza  cundir el temor de que aquellos que pervivan tras la actual crisis continuará pesando el peso de una culpa que consideran injusta. "Es lo que suele ocurrir en este país, que nadie habla mal de los que ya han muerto. Es más, ensalzan las virtudes que pudieran haber tenido", se lamenta un alto responsable del sector bancario español.

Una de las principales críticas de los políticos hacia el sector financiero es la falta de fluidez del crédito. La mayoría de las entidades argumentan que esa situación obedece a una falta de demanda solvente de crédito, pero también al retraimiento de una mayoría de ciudadanos a endeudarse aún más en las actuales circunstancias.

De hecho, los últimos datos del Ministerio de Fomento reflejan cómo la venta de viviendas ha disminuido más de un 29% durante 2011, frente a las operaciones registradas un año antes. La inmensa mayoría de los responsables financieros apuntan que la principal demanda crediticia se corresponde a la refinanciación de créditos ya concedidos.

A todo ello se añade que el último Real Decreto de primeros de febrero, para el saneamiento de los activos inmobiliarios en los balances de las entidades bancarias, vaya a ser la reforma definitiva del sector financiero. El aún miembro ejecutivo del Banco Central Europeo, José Manuel González-Páramo, ya advertía esta misma semana en Madrid de la necesidad de que los bancos se distancien en la medida de lo posible del riesgo soberano, que aún supone una importante losa para un buen número de entidades de cara a sus emisiones en los mercados mayoristas.

 

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