EL MONITOR

Seguro: la nueva estafa 'por la crisis'

El fraude al se­guro en España crece un ritmo del 15% anual en los úl­timos años

Robo en casa
Robo en casa

"La Audiencia de Girona ha juz­gado a un Mosso d'Es­quadra acu­sado de ha­berse apro­ve­chado de su con­di­ción de po­licía para si­mular ser víc­tima de un robo y de unos daños pro­du­cidos en su vehícu­lo". "Agentes de la Guardia Civil han de­te­nido y puesto a dis­po­si­ción ju­di­cial en Los Palacios (Sevilla) a una mujer acu­sada de haber for­mu­lado de­nuncia falsa sobre un robo en su do­mi­cilio en el que le ha­brían sus­traído joyas y elec­tro­do­més­ticos por valor de 3.000 euros con el ob­je­tivo de co­brar el se­gu­ro". "La Audiencia Provincial de Murcia ha des­es­ti­mado el re­curso pre­sen­tado por un hombre y una mujer contra la sen­tencia de un juz­gado de pri­mera ins­tancia de Murcia que or­denó de­ducir tes­ti­monio contra ellos por si po­dían haber men­tido al atri­buir unas le­siones a un ac­ci­dente de trá­fico para co­brar del se­gu­ro".

"La Guardia Civil ha imputado a un matrimonio, residente en La Bureba (Burgos), varias estafas a aseguradoras cometidas entre 2008 y 2010 por importes que superan los 12.000 euros". "Agentes de la Comisaría de Policía Nacional de Cartagena han detenido a seis personas que fingían haber sido víctimas de robos y otros delitos, la mayoría de las veces con el objetivo de poder recibir de manera fraudulenta indemnizaciones de sus compañías de seguros". Son noticias que se han producido en los últimos días, y se repiten cada vez con más frecuente, que confirman un aumento de los intentos de defraudar a las compañías de seguros.

Dicen que la necesidad agudiza el ingenio y en tiempos de crisis esta frase adquiere toda su dimensión al aumentar exponencialmente el número de personas que se creen más listos que los demás o que se encuentran desesperados por su situación económica y tratan de sacarle unos cientos o miles de euros a su compañía de seguros. Ese aumento del fraude -o al menos los intentos de realizarlo- es un problema cada vez más grave con el que se enfrentan las entidades aseguradoras en tiempos de crisis.

Estimaciones del Grupo Zurich

Según estimaciones del Grupo Zurich, el fraude al seguro aumentó un 30% en España en los dos últimos años, esto es, a un ritmo del 15% por año aproximadamente. Este incremento se debe a la crisis económica, y se centra en los fraudes de relativamente poca cuantía económica, señala el director de Siniestros de Zurich en España, Carlos Palos. Según él, ha aparecido un nuevo tipo de defraudador con la crisis, que es aquel que actúa motivado por la necesidad económica. Cualquiera puede encajar en este nuevo perfil, ya que se trata de una persona o una pequeña sociedad que agobiada por las deudas, a las que no puede hacer frente, decide provocar un siniestro y magnifica sus consecuencias para que pague el seguro.

El ejemplo más típico y también más grave es el clásico "cerillazo", que ha sido llevado en numerosas ocasiones al cine, pero en general se trata de siniestros de poca mota, de pequeñas estafas, pero no por eso dejan de tener su importancia, sobre todo vistas en su conjunto. Así, casi un 70% de los fraudes detectados en 2010 tenían un importe de reclamación inicial inferior a 500 euros.

Este nuevo tipo de defraudador "por la crisis" se viene a unir a los ya existentes, como son los "ocasionales", que han existido toda la vida y que están protagonizados por personas que magnifican un siniestro para cobrar una cantidad mayor del seguro; o que declaran un siniestro falso para favorecer a un familiar o a un  amigo, y que se basa en la creencia de que "engañar al seguro no es malo" y, además, se creen con ese derecho, porque llevan muchos años pagando su póliza y "nunca han dado un parte". Por otra parte están los "profesionales", que son personas o redes organizadas de expertos conocedores de las normas generales de aseguramiento de las compañías que habitualmente viven del fraude, que pueden utilizar métodos sofisticados y en muchos casos llegan a tener ramificaciones internacionales.

Repunte en los últimos años

A pesar de este repunte de los últimos años, el director de Siniestros del grupo Zurich en España señala que los partes fraudulentos que presentaron los clientes de la compañía durante el año pasado se mantuvieron por debajo del 5 % del total, cifra que está en línea con la media del sector. En España en 2010 se detectaron -según datos de ICEA- 118.470 casos de partes fraudulentos en todo el sector, un 16,5% más que el año anterior; el importe de esas reclamaciones ascendió a 486 millones de euros, de los que las compañías sólo pagaron el 28%, esto es, 138 millones, y evitaron pagar otros 348 millones. Respecto a 2011, Palos señala que todavía no hay datos, pero según las cifras que manejan tanto para el número de casos como para el importe reclamado esperan un incremento en torno al 15%, que es también la cifra que consideran para el conjunto del sector. Y para 2012, el director de siniestros de la aseguradora suiza está convencido de que la tendencia fraudulenta seguirá creciendo, ya que la situación económica no va a mejorar a corto plazo.

El ramo más afectado por el fraude, según el director de Siniestros del grupo Zurich, es el del automóvil, que acaparó más del 75% de los casos del total del sector, aunque para la aseguradora suiza la proporción varió en 2010, ya que fue del 60% para autos y del 40% para diversos. Según Palos, este porcentaje parece que se ha invertido en 2011 y según los datos que maneja la aseguradora el 60% de los casos corresponden a diversos mientras que el 40% restante a automóviles.

Cada euro son 52

Las compañías de seguros son conscientes desde hace muchos años de que es rentable luchar contra el fraude hasta tal punto que, a través de ICEA, además de jornadas y estudios sobre el tema, organizan un concurso de detección de fraudes en el seguro. Y es que según datos de esta organización, por cada euro invertido por las compañías de seguros en luchar contra el fraude en 2010 evitaron pagar 52.

La evidente rentabilidad de enfrentarse a este problema ha llevado a muchas compañías a crear su propio departamento de lucha contra el fraude. La responsable de ese departamento en Zurich es María Fernanda Guerriero para quien la mejor forma de combatir el fraude pasa por evitar que se produzca y considera que el primer problema es que el fraude a las compañías de seguros no se percibe socialmente como una falta grave sino que como algo menos. Para Guerriero los defraudadores consideran que estos delitos son fáciles de cometer, que el riesgo que corren es bajo mientras que obtienen un  alto beneficio y contemplan a las compañías de seguros como grandes corporaciones anónimas, por lo que creen que se trata de un crimen sin víctimas en el que nadie sale perjudicado. Y es que el fraude al seguro no solo no está especialmente mal visto sino que además está considerado socialmente como engañar a Hacienda o a la Seguridad Social o a la empresa en la que se trabaja, que hasta en determinados casos llega a ser hasta motivo de presunción entre amigos.

Zurich Seguros considera que es importante combatir el fraude, ya que de no hacerlo "repercutiría en los costes a los clientes honestos". Su estrategia en la lucha contra esa lacra se basa en la prevención, que es la mejor forma para evitar el fraude, por lo que realiza diversas verificaciones antes de formalizar las pólizas; y aplica medidas disuasorias y de concienciación. Además, la aseguradora trata de detectar y de investigar los fraudes, por lo que además de sus equipos propios, cuenta con  una red externa de expertos altamente cualificados que puedan aportar conocimiento y experiencia mediante pruebas periciales, médicas, o prácticas como la investigación o el seguimiento, hasta lograr probar el fraude.

Los medios que emplean las aseguradores en luchar contra el fraude son cada vez más sofisticados y tratan de ir por delante de los que emplean los defraudadores. Por eso es cada vez más frecuente la utilización de detectives privados, como hacen ya muchas empresas de otros sectores, así como herramientas técnicas e informáticas cada vez más sofisticadas. Así, por ejemplo, la unidad de Fraude de Zurich utiliza un sistema, "Red Flags", para comprobar indicios de posibles intentos de fraudes mediante prácticas aleatorias que se ponen en marcha en situaciones tipo como la declaración de un siniestro inmediatamente después de contratar la póliza**. **Otras compañías utilizan servicios distintos, pero en la misma línea, como es el caso de la británica Admiral, que ha implantado recientemente de un sistema de control basado en las soluciones de analítica y reglas de negocio de "FICO", lo que sólo en los nueve primeros días de uso le ha permitido detectar siniestros sospechosos por un importe de 300.000 euros. Otras empresas españolas y extranjeras, entre ellas CNA, utilizan los servicios de SAS, empresa que aporta productos para detectar y controlar las reclamaciones fraudulentas en las aseguradoras.

En todas partes cuecen habas

El incremento del fraude en seguros no solo es un problema español ni siquiera europeo, ya que al otro lado del Atlántico también está creciendo este tipo de delitos. Y es que en todas partes cuecen habas. En el primer semestre del 2011, el Instituto Nacional del Crimen de Seguros de Estados Unidos detectó un incremento del 4,5% en los siniestros dudosos respecto a 2010.

Pero los periódicos también publican noticias, cada vez con mayor frecuencia, sobre otro tipo de fraude relacionado con el seguro al que el sector en general presta menos atención. Se trata de las estafas que sufren los asegurados y son realizadas por personas que de algunas forma han estado o siguen estando vinculadas a entidades aseguradoras.

En los últimos días se ha podido leer en diversos medios que, por ejemplo, "agentes de la Policía Nacional de Ciudad Real han detenido a dos personas, padre e hija, como presuntos autores de delitos de estafa mediante pólizas de seguros de las que se apropiaban el dinero y a las que no daban de alta. Se han contabilizado más de 170 perjudicados y el fraude asciende a los 60.000 euros". "En Murcia, agentes de la Jefatura Superior de Policía han detenido a un hombre por estafar presuntamente a 15 personas, a las que conocía de su anterior trabajo como agente en una aseguradora, y apoderarse en seis meses de más de 500.000 euros para supuestas inversiones que nunca fueron realizadas". "Un agente de seguros de Ferrol será juzgado en la Audiencia por una supuesta estafa en la que las víctimas son decenas de clientes a los que cobraba la prima sin tramitar la póliza ante la aseguradora". "En Cáceres, un agente de seguros ha sido detenido acusado de estafar a unos 60 clientes de la compañía para la que trabajaba, con cuyas pólizas habría conseguido estafar más de 18.000 euros".

Algunos de estos casos se descubren cuando el -en teoría- asegurado tiene un siniestro y reclama la indemnización a la compañía y se destapa todo el lío. En estos casos, como los estafados no son empresas sino personas físicas, la sociedad es menos permisiva, y los condena moralmente, pero a los estafados no les cabe la posibilidad de repercutir la cantidad estafada en el precio del seguro, como sí pueden hacer las propias compañías. Es un tema que el seguro debe vigilar muy de cerca porque proyecta una imagen negativa del propio sector.

En todos los casos, una de las cosas que todo el mundo debe tener en cuenta es que el fraude y la estafa, aunque sean en grado de tentativa pueden ser faltas o delitos en función de la cantidad que se demande a la aseguradora y, por consiguiente, tienen su correspondiente sanción económica y en muchos casos también penal.

jholgado1@gmail.com

 

 

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