De nuevo eli­mi­nará la au­to­car­tera para man­tener el peso de su par­ti­ci­pa­ción y la de sus prin­ci­pales ac­cio­nis­tas, Albertos y March

Florentino Pérez vuelve a amortizar acciones de ACS compradas a precios muy superiores a los actuales

Su 'dividendo fle­xi­ble' aho­rrará 646 mi­llones de te­so­rería pero pe­na­li­zará a los mi­no­ri­ta­rios

ACS
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ACS, la cons­truc­tora pre­si­dida por Florentino Pérez, vuelve a las an­dadas en la ges­tión de su ele­vada au­to­car­tera. La em­presa ha con­fir­mado lo que el mer­cado ya sos­pe­chaba. Va a cam­biar el di­vi­dendo en me­tá­lico por una am­plia­ción de ca­pital para aho­rrar te­so­rería y man­tener una re­mu­ne­ra­ción teó­rica de las más altas del sec­tor. Pero lo que real­mente hará es re­cu­rrir de nuevo a la amor­ti­za­ción de au­to­car­tera para no di­luir las par­ti­ci­pa­ciones de sus ac­cio­nistas prin­ci­pa­les, cosa que no hacía desde 2009. Y si las cir­cuns­tan­cias de la Bolsa no cam­bian mu­cho, lo hará bo­rrando del ba­lance tí­tulos com­prados a pre­cios muy su­pe­riores a los que ahora tie­nen. Hasta ahora, estos ac­cio­nistas ma­yo­ri­ta­rios ha­bían re­ci­bido ju­gosos in­gresos en sus cuentas co­rrien­tes. Florentino Pérez, Alberto Cortina y Alberto Alcocer (los Albertos), y Corporación Financiera Alba (controlan res­pec­ti­va­mente el 12,5%, el 12,5% y el 18,30% de ACS, en total un 43,3%, más un 5,6% de Miguel Fluxá) co­braron en fe­brero 127 mi­llones de euros por el di­vi­dendo a cuenta de 0,90 euros por ac­ción con cargo a los be­ne­fi­cios de 2011.

Los 1,15 euros de dividendo complementario que la empresa pagará en julio los percibirán previsiblemente en acciones, pero a cambio mantendrán inalterada su posición en el capital social gracias, una vez más, a la generosidad de la empresa que amortiza acciones compradas por ella misma. En otras palabras, utiliza sus recursos para adquirir autocartera y luego la amortiza con cargo a reservas. En esta ocasión lo hata de manera algo diferente, ya que la utilizará para abonar los dividendos en acciones. Maravillas de la "ingeniería florentina".

La documentación enviada por ACS a la CNMV señala que la compañía hará dos ampliaciones de capital, una entre junio y julio de este año por valor de hasta 362 millones de euros y otra en el primer trimestre de 2013 por un máximo de 284 millones de euros. La primera servirá para pagar los 1,15 euros por acción de dividendo complementario de 2011 y la segunda será para abonar los 0,90 euros por acción de dividendo a cuenta de 2012. Con ello pretende mantener inalterado el importe anual de su dividendo, aunque a partir de ahora parece que con menos desembolso de dinero.

La operación está diseñada para que la ampliación se haga con cargo a las reservas voluntarias que la sociedad tiene acumuladas en su balance y que a 31 de diciembre de 2011 sumaban 1.072 millones de euros. Eso evita el desembolso de dinero en metálico por la emisión de títulos nuevos, ya que se trata de un mero apunte contable en el que se traspasa de las reservas al capital social la cantidad resultante de la ampliación, sin  que por ello varíe el patrimonio neto.

Cálculo de acciones

Para calcular el número de acciones nuevas que emitirá ACS, y según la misma documentación, la cuenta será la siguiente: cada accionista recibirá un derecho de suscripción por cada título que posea. Después, la cantidad de derechos necesarios para adquirir gratis una acción nueva será la que resulte de dividir el número de acciones en circulación entre la cotización media de los últimos cinco días previos al día de fijación del canje.

Con la cotización actual de la compañía la ecuación sería de 18 derechos por título nuevo. Los accionistas podrán vender sus derechos en Bolsa o a la propia ACS, que en este último caso no tendría que emitir acciones propias a su nombre y contabilizaría el pago como desembolso de dividendo en metálico. Si todos los accionistas decidieran no vender sus derechos a la sociedad y quedarse con acciones nuevas, la constructora tendría que emitir, con la cotización actual, unos 17 millones de títulos, por valor de 362 millones de euros, equivalentes al 5,46% del capital de la empresa.

Una emisión de tal magnitud provocaría dos cosas. La primera, una caída proporcional de la cotización de la acción, cuya marcha tampoco ha sido muy boyante en los últimos doce meses, período en el que han perdido un 35% de su valor en Bolsa (con datos al cierre del 23 de marzo). La segunda, una reducción también proporcional de la participación en el capital social de ACS de sus principales accionistas (Florentino Pérez, Los Albertos y los March a través de Corporación Financiera Alba). Durante los años 2008 y 2009 la constructora hizo tres amortizaciones de autocartera que eliminaron del balance 38 millones de acciones propias adquiridas durante los ejercicios anteriores por la compañía con la caja que generaba su negocio.

Estas operaciones, que contribuyeron a mantener la cotización y elevar la participación de los accionistas mayoritarios sin desembolso alguno por su parte, fueron muy criticadas en los mercados precisamente por eso, por suponer un beneficio para los propietarios de grandes carteras de títulos que veían aumentado su porcentaje en el capital con un gasto hecho por la propia empresa. En 2010 y 2011 ACS abandonó esa práctica, pero ha seguido comprando títulos propios hasta sumar en la actualidad un 6,5% del capital, representado por 20,4 millones de acciones.

En esta ocasión, y si la cotización de ACS no pega un fuerte tirón hacia arriba que aumente drásticamente el número de derechos necesarios para adquirir gratis una acción nueva, la aceptación del pago de dividendo en títulos por una parte mayoritaria de los accionistas (cosa que ha ocurrido en otras compañías que han probado esta fórmula) supondría la emisión de un número de acciones nuevas que podría consumir entre el 60% y el 80% de la autocartera inicial de la constructora para contrarrestar el efecto de la primera ampliación (la de este mismo año).

Independientemente del porcentaje que resulte necesario amortizar para que no haya cambios en el número final de acciones en circulación y no diluir las participaciones de los mayoritarios, un dato a tener en cuenta es que gran parte de esa autocartera acumulada, de acuerdo con los registros de la CNMV, ha sido adquirida en el mercado por la propia empresa durante los últimos años (entre 2007 y finales de 2011) a precios que casi siempre han estado rondando los 30 euros por título e incluso en ocasiones han superado los 40 euros por acción, muy por encima de los 21,1 euros a los que cotiza ahora la sociedad.

ACS justifica este modo de operar con la oferta de dividendo en acciones, debido, según dice, a que comienza a ser norma habitual en otras muchas grandes empresas del Ibex 35. Pero tal y como señalaba ya Capitalmadrid el pasado 13 de febrero, la constructora necesita hacer acopio de tesorería y cuidar mucho la que ya tiene, debido a que el tamaño de su negocio en las cuentas no lleva aparejado un acceso igual de grande a la caja de los ingresos que consolida contablemente. De hecho, aunque ACS consolida totalmente en sus cuentas las de la alemana Hochtief (después de que el pasado año lograra pasar del 50% de participación mediante el lanzamiento de una OPA), lo cierto es que, según fuentes del mercado, el control que ejerce la constructora española sobre esta filial es meramente contable y no tiene acceso a su caja.

Eso quiere decir que aunque ostenta una participación mayoritaria que le da derecho a consolidar las cuentas por el cien por cien, en la práctica, eso solo sirve para agrandar las cuentas del grupo, ya que la única liquidez que ACS recibe de Hochtief es a través del cobro de dividendos.

Otro ejemplo es el reciente reparto de dividendo de Iberdrola, también con fórmula mixta, en el que ACS se lanzó sin dudarlo a por el dinero en metálico, aunque ello le supusiera reducir su participación en la eléctrica, con la que mantiene una pugna incluso en los tribunales. La constructora, que poseía hasta entonces (enero de este año) un 18,83% del capital de la eléctrica, prefirió diluir su participación hasta el 18,54% a cambio de cobrar algo menos de 160 millones de euros en dinero contante y sonante, y ello a pesar de que pugna por aumentar su poder en la sociedad. Una vez más la búsqueda de liquidez, necesaria para cubrir los intereses de su elevada deuda, parece haberse impuesto a cualquier otra consideración.

 

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