Portugal da la patada definitiva a Florentino Pérez por el AVE a Lisboa

ACS y sus so­cios no des­cartan exigir com­pen­sa­ciones en los tri­bu­nales

Florentino Pérez, ACS.
florentino

El viejo y em­ble­má­tico pro­yecto del AVE Lisboa-Madrid, que lleva casi una dé­cada sobre la mesa y que pon­dría ambas ca­pi­tales a una dis­tancia de apenas dos horas y 45 mi­nu­tos, con trenes ro­dando a una ve­lo­cidad de 350 ki­ló­me­tro­s/hora, es como el cuento del nunca acabar y que cada día que pasa trae nuevas sor­pre­sas. La útima vino del Tribunal de Cuentas (TC) de Portugal, que su­per­visa los con­tratos fir­mados por el Estado. El miér­coles anunció que la ad­ju­di­ca­ción del tramo de 167 ki­ló­me­tros entre Poceirao y Caya al con­sorcio Elos co-­li­de­rado por los grupos lusos Soares da Costa y Brisa y por el es­pañol ACS, con­tiene claú­sulas "ilegales", que­dando por lo tanto he­rido de muerte. Para llegar a esta con­clu­sión, que va en la di­rec­ción deseada por el nuevo go­bierno con­ser­vador di­ri­gido por Passos Coelho - ya tenia pa­ra­li­zado "sine die" todo el pro­yecto del AVE ibé­rico- los ju­ristas del TC han ne­ce­si­tado casi dos años de in­ves­ti­ga­ción.

El veredicto del TC, en relación con la adjudicación realizada en mayo del 2010, cuando el país tenia todavía al socialista José Sócrates como primer ministro, es que el consorcio Elos de Soares da Costa, Brisa y ACS tenía que haber sido descartado de oficio, al margen de que hubiera presentado la mejor propuesta, por unos 1.650 millones de euros. La razón es muy sencilla: entre la primera y la segunda fase del concurso público, Elos vio su clasificación rebajada de 16,20 a 14,95 puntos, lo que según los juristas del TC constituye una clara violación de las reglas aplicadas a los vencedores de los concursos públicos. De ahí, el rechazo del TC, cuyo visto bueno previo es necesario para la adjudicada definitivamente de una obra.

El TC denuncia, además, que tras la adjudicación efectuada por el antiguo gobierno socialista, cuando toda la oposición ya sostenía a gritos que el Estado carecía de medios para financiar el AVE y otros "proyectos faraónicos" de José Sócrates, Elos introdujo en su propuesta cambios "ilegales", sin  otro objetivo que rebajar sus responsabilidades financieras. En concreto, el consorcio puso un "tope" máximo al régimen de sanciones económicas previstas en el contrato, en relación con el incumplimiento eventual de los plazos de ejecución de la obra adjudicada, con que ponía así unos "limites ilegales" a los poderes del Estado en el los contratos públicos.

Ausencia de información

Otro dato crucial para el TC fue la falta de información contrastada en la propuesta de Elos, sobre las aportaciones financieras del Estado, de la gestora pública de la red ferroviaria de alta velocidad Refer y de los fondos comunitarios. O sea, para los inspectores de las cuentas del Estado, la adjudicación del tramo del Ave entre Poceirao y la frontera español al consorcio Elos fue una enorme "chapuza",  según la terminología utilizada por el TC en su veredicto. Lo que quedó de manifesto, tras casi dos años de investigaciones, es que todo lo firmado en mayo de 2010 carecía de la "seriedad" necesaria exigida para la adjudicación de obras públicas, con que también el entramado político de la antigua mayoría socialista queda en evidencia.

Lo cierto es que el veredicto del TC pone punto final al Ave Lisboa-Madrid, que ya había sido suspendido "sine die" desde junio del 2011, tras la llegada al poder de la coligación de centro-derecha (PSD-CDS/PP) dirigida por Passos Coelho, principalmente por la situación catastrófica del país que quedó bajo la tutela financiera de la "troika" FMI/UE/BCE, en el ámbito del plan de rescate de 78.000 millones de euros. Pero lo que hizo ahora el gobierno fue tomar nota del fallo del TC para anunciar el "abandono definitivo" del ambicioso proyecto que llevaba sobre la mesa casi una década, más concretamente desde la XIX cumbre ibérica realizada en noviembre 2003 (Figueira da Foz), bajo la presidencia de José María Aznar y José Manuel Durao Barroso.

Trenes ibéricos y europeos

La tesis de Pasos Coelho es que lo que Portugal necesita urgentemente no es un tren de lujo para pasajeros entre Lisboa y Madrid, sino de un proyecto menos emblemático pero más económico para el Estado y más rentable para el país: una línea internacional de velocidad alta (200/250 kms hora), con anchura de vía europea, por la cual podrán circular igualmente trenes de mercancías, no solo entre Portugal y España, sino conectada también con la red ferroviaria transeuropea. Por lo tanto, además de tener que renunciar prácticamente a la "alta velocidad" entre Madrid y Badajoz, España tendría que hacer un esfuerzo financiero suplementar para llevar la futura línea ibérica de "velocidad alta" de Madrid hasta la frontera francesa, y con el compromiso firme de que Paris abrirá el paso a los trenes ibéricos hasta el centro de Europa.

No existen todavía plazos concretos y aun menos garantías oficiales para la realización de este proyecto. Sin embargo, Madrid y Lisboa ya pactaran la creación de un grupo de trabajo mixto,  que presentara sus propuestas rápidamente, de cara a la XXVa cumbre ibérica, que lleva dos años de retraso pero que Mariano Rajoy y Pasos Coelho planean co-presidir esta primavera en Elvas. Además, Bruselas está claramente a favor del proyecto: el comisario de los Transportes Slim Kallas manifestó ayer que dadas las circunstancias actuales, de gran agobio financiero,  proyectos emblemáticos como el AVE Bruselas-Paris (350 kms/hora) no serán quizás los más idóneos para toda la UE, "ya que los trenes de velocidad alta también van muy rápido".

Lo que no queda todavía claro es como quedará la financiación que Bruselas tenia adjudicada al AVE Lisboa-Madrid, en el ámbito de la redes ferroviarias transeuropeas, y que según Slim Kallas deberían estar completadas en un plazo máximo de 18 años. Así, para la ex-secretaria de Estado de los Transportes en el último gobierno socialista, Ana Vitorino, lo que hizo el TC con su fallo "incomprensible y lamentable" sobre la "ilegalidad" del proceso de adjudicación a Elos, y Pasos Coelho con el anuncio del "abandono definitivo" del proyecto, fue renunciar a unos 1.200 millones de euros de co-financiación europea. Pero según otras estimaciones, el impacto no sería tan negativo: con el "entierro" del AVE, Portugal solo perdería unos 190 millones de euros, mientras que otros 400 millones podrían ser "desplazados" hacia otros proyectos.

Pero lo peor para el país, quizás, será la pérdida de imagen de cara a la inversión extranjera. Será difícil justificar internacionalmente que la adjudicación del concurso del AVE a Elos sea declarada "ilegal" dos años después de la firma del contrato, cuando el consorcio llevaba ya invertidos casi 300 millones de euros. Además, el fallo del TC excluye la posibilidad de una eventual indemnización por la anulación de la "adjudicación ilegal", con que Soares da Costa, Brisa, ACS, etc., ponderan la posibilidad de poner la cuestión en manos de los Tribunales.  Lo mismo pensó hacer FCC tras la polémica anulación del concurso del primer tramo del AVE ibérico, entre Lisboa y Poceirao, donde había presentado la mejor propuesta, pero al final los consorcios afectados solo reclamaron cada uno una indemnización simbólica de 10 millones.

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