Los ser­vi­cios fi­nan­cieros bá­sicos cuestan menos al día que el pan o el ADSL

La banca española se une para defender que sus comisiones no son las más caras de Europa

Un in­forme de Deloitte, en­car­gado por AEB y CECA, con­tra­dice a la Comisión Europea, a par­tidos po­lí­ticos y or­ga­ni­za­ciones de con­su­mi­dores

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Las co­mi­siones que aplican las dis­tintas en­ti­dades fi­nan­cieras están de ma­nera cons­tante en el punto de mira de las au­to­ri­dades y los clien­tes, sobre todo en tiempos de crisis en los que los costes de al­gunos ser­vi­cios se elevan de forma sig­ni­fi­ca­tiva. Sin em­bargo, la banca es­pañola, tanto la pa­tronal ban­caria como la de las ca­jas, se han unido para des­mi­ti­ficar que el sis­tema fi­nan­ciero es­pañol sea uno de los más cos­tosos de Europa y des­tacan que el nivel de ser­vi­cios que prestan la ma­yoría de las en­ti­dades es muy su­pe­rior al que dis­frutan otros ciu­da­danos eu­ro­peos en sus res­pec­tivos paí­ses. Las con­clu­siones re­sultan de­mo­le­doras si se com­paran los costes dia­rios o anuales de los ser­vi­cios más bá­sicos de la banca con lo que su­pone el gasto en al­gunos otros pro­ductos o ser­vi­cios bá­si­cos. Por ejem­plo, el coste anual en banca as­cen­dería de media hasta los 58 eu­ros, cifra que se dis­pa­raría hasta los 418 euros por tener un ADSL, los 360 euros del man­te­ni­miento de un vehículo o los 153 euros del re­cibo anual del agua.

El estrechamiento de márgenes de la banca y la caída de la actividad habitual, sobre todo en la concesión de préstamos, ha llevado a un buen número de entidades financieras a compensar esos menores ingresos con un incremento de las comisiones que aplican a determinados clientes. Sin embargo, la actual situación dista mucho de la que se llegó a plantear, por parte del Banco Popular concretamente, aunque luego no aplicó, de cobrar por la extracción de efectivo del cajero automático de la misma entidad del cliente fuera del horario de oficina.

El presidente del Popular, Ángel Ron, ya defendía en aquel momento que los servicios que presta una entidad financiera no tienen porqué ser gratuitos, como tampoco los son aquellos que prestan otros sectores o determinados bienes básicos. No obstante, las organizaciones de consumidores, los propios clientes y hasta la Comisión Europea han situado las comisiones bancarias que se aplican en España como las más caras, como ya ocurriera con un informe publicado por la Comisión Europea en septiembre de 2009.

Pero no habría que retroceder tanto en el tiempo, ya que en julio de 2011, el comisario de Servicios Financieros, Michel Barnier, volvió a esgrimir ese mismo informe. Ayer mismo, el grupo socialista en el Congreso instó al Gobierno a que exija a la Comisión Nacional de la Competencia (CNC) que analice la evolución que han experimentado las comisiones bancarias en los últimos años.

Ante todas estas quejas y el clima contrario, incluso belicoso, que se percibe en buena parte de la sociedad contra los bancos, tanto la Asociación Española de Banca (AEB) como la Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA) han encargado un informe a Deloitte en el que se desmontan las afirmaciones de que la banca española está entre las más careras de Europa y de que algunos servicios o productos básicos tienen un coste muy superior al que representan las comisiones más básicas que al final aplican las entidades, con independencia de las tarifas máximas y medias que se publican mensualmente por parte del Banco de España.

Más baratos que el pan

Entre los datos que se aportan por la consultora Deloitte, llama la atención cómo se multiplican hasta por más de 11 algunos servicios que la mayoría de los ciudadanos considerarían básicos con lo que representa el pago por comisiones bancarias. El coste anual de las mismas sería de 58 euros anuales de media, unos 16 céntimos al día. Tan sólo por el recibo del agua, el precio anual ascendería hasta los 153 euros anuales, unos 43 céntimos diarios.

Incluso, el coste medio de un ciudadano en pan supone 60 céntimos al día, lo que representa a lo largo del año un gasto de unos 216 euros. Los precios se disparan más con la telefonía, tanto la móvil como la fija, y el coste anual por tener un ADSL se situaría en 418 euros, más de un euro diario. Incluso, el gasto es muy superior en un abono transporte, ya que supera los 591 euros anuales.

Bien es cierto, que la queja de muchos consumidores y organizaciones de los mismos radica en que las tarifas de la banca son muy opacas. Así se ha reconocido incluso por parte de las autoridades de la Unión Europea, que situaban a España en un grado de opacidad similar al Austria, Francia e Italia, países que también figuraban como los costosos en los servicios que prestan sus bancos.

Más por menos

El informe encargado por la banca española también contrapone el nivel de servicio y prestaciones que las entidades nacionales ofrecen, con las que pueden lograr los ciudadanos de otros países europeos. A pesar del proceso de concentración que se ha producido en los últimos años en el sector financiero español, España se encuentra a la cabeza de cualquier país, incluso fuera de Europa, en número de oficinas y cajeros automáticos. De hecho, las distintas reformas financieras han pretendido que mediante fusiones se redujera lo que se ha denominado "exceso de capacidad instalada", algo admitido por el propio sector ya que algunas sucursales carecen de sentido ante la atonía del negocio bancario.

La banca española estaría entre las más económicas, por ejemplo, en los precios por una cuenta corriente, que se situaría entre los 58 euros para un perfil de cliente medio y los 52 euros para los de perfil bajo. Tan sólo Holanda tendría un precio inferior, de 56 euros para el primero de los casos anteriores y de 27 euros para el segundo.

En este sentido, la banca francesa sería la más costosa para tener una cuenta corriente, con un precio de 251 euros para un perfil medio, seguida del Reino Unido (197 euros) e Italia (193 euros).

El sector financiero español, además, insiste en que su modelo es más de cercanía al cliente y de fidelización del mismo, lo que situaría a España en una posición similar sólo desbancada por Holanda con unos precios más bajos. El precio con una oferta de vinculación en España sería de 58 euros, cifra que se elevaría en el caso de la banca británica, por tener un modelo distinto, hasta los 331 euros anuales.

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