Los pre­cios ca­yeron cuatro puntos en el úl­timo tri­mestre y hay voces que in­dican que el ajuste está lejos de acabar

A la vivienda aún le queda depreciación para rato

Las pro­vi­siones que los bancos han te­nido que hacer sobre su ‘stock' in­mo­bi­lia­rio, clave en el des­plome

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¿Se ima­ginan un fu­turo en el que el precio de los pisos siga ajus­tán­dose hasta ade­cuarse a los ra­quí­ticos sueldos es­paño­les, como si nunca hu­biera ha­bido bur­buja in­mo­bi­lia­ria? Sería como una nueva opor­tu­nidad para em­pezar de cero. Algún gurú eco­nó­mico ca­li­fi­caría esta realidad al­ter­na­tiva como un deseo tan cán­dido como el que ex­presan las as­pi­rantes a Miss España cuando piden paz en el mundo. Otros, sin em­bargo, mues­tran más op­ti­mismo ante esta po­si­bi­li­dad. En una en­tre­vista con­ce­dida al portal Invertia, César Oteiza, co­fun­dador y di­rector de ope­ra­ciones de idea­lis­ta.com ex­plica que de acuerdo a la media his­tó­rica los pre­cios de­be­rían estar en ni­veles de 2002. Los sueños, sueños son, pero nada im­pide pensar que el fu­turo le dé la ra­zón: Según el Instituto Nacional de Estadística (INE) la tasa in­ter­anual del Índice de Precios de Vivienda (IPV) dis­mi­nuyó casi cuatro pun­tos. La deses­pe­rada reac­ción de los bancos para dar sa­lida a los pisos de los que se apo­de­raron du­rante la brutal oleada de desahu­cios sigue ha­cién­dose no­tar.

En opinión de Oteiza, las medidas anunciadas por el nuevo ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos, que fuerzan a la banca a aumentar las provisiones por su cartera inmobiliaria, van a provocar una mayor agresividad en cuanto a precios de la banca, "que generará necesariamente (de hecho ya la está generando) una avalancha de propietarios que rebajan sus precios para competir".

Sin embargo, esta evolución (o involución, según se mire), está lejos de llegar a su cenit natural: "si cruzásemos ahora inflación con salarios y evolución de precios, éstos todavía deberían ajustarse más para alcanzar la curva de los dos parámetros anteriores y situarse en el entorno de 2002", asegura el experto.

Cuesta abajo en la rodada

Está por ver si el precio de la vivienda caerá tan bajo en el futuro, pero el desplome es imparable, a tenor de las cifras. Según un informe hecho público por el INE, La tasa interanual del Índice de Precios de Vivienda (IPV) disminuyó casi cuatro puntos en el cuarto trimestre de 2011, situándose en el -11,2%, la más baja desde el primer trimestre de 2007.

Por tipo de vivienda, la tasa anual del precio de la vivienda nueva se sitúa en el -8,5%, tres puntos y medio inferior a la del trimestre anterior. Por su parte, la variación anual de la vivienda de segunda mano desciende más de cuatro puntos, y pasa del -9,6% en el tercer trimestre al -13,7% en el cuarto.

Cabe destacar que estas tasas son las más bajas registradas desde el comienzo de la serie histórica, tanto para la vivienda nueva como para la de segunda mano. Todas las comunidades autónomas disminuyeron su tasa anual en el cuarto trimestre de 2011, y todas registran una tasa negativa, al igual que ha sucedido en los tres trimestres anteriores.

Las previsiones de Oteiza sobre el derrumbe definitivo del ladrillo español pueden cumplirse o no, pero las causas ya han quedado escritas en la historia. En este descomunal ajuste de precios ha tenido un papel protagonista la necesidad de la banca de darle salida al ‘stock' de vivienda nueva sin vender. Esto es, la colosal cantidad de pisos arrebatados sin piedad a sus propietarios cuando estos, golpeados por la crisis, no fueron capaces de hacer frente a sus hipotecas.

**Provisiones **

El Ministerio de Economía obligó en febrero a los bancos a provisionar todos los inmuebles que tienen en sus balances. Conscientes del impacto que eso tendría en sus cuentas empezaron a aplicar descuentos con mucha antelación, lo que se ha reflejado en las estadísticas oficiales. Expertos como Oteiza señalan que este hecho repercutirá aún más en las cifras, haciendo aún más profundo el coma del ladrillo español.

De cumplirse este pronóstico, se hará aún más necesaria la puesta en marcha de una regulación eficiente que proteja la economía española de los vaivenes huracanados del cemento, que un día nos hizo creer que éramos ricos cuando nunca habíamos dejado de ser pobres.

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