Empresarios, ban­queros y eje­cu­tivos del ca­pital riesgo de­tectan un cambio de es­ce­nario en la Bolsa

El capital extranjero regresa y comprueba que el precio de los activos en España ha tocado fondo

Las lla­madas ‘manos fuer­tes' de los mer­cados em­piezan a mirar hacia el país como ob­je­tivo para re­tomar los ne­go­cios

Jose Manuel Entrecanales
Jose Manuel Entrecanales

La per­cep­ción sobre la eco­nomía es­pañola está cam­biando, y para bien. Los in­ver­sores ins­ti­tu­cio­nales y las lla­madas ‘manos fuer­tes' de los mer­cados em­piezan a mirar hacia España como ob­je­tivo para re­tomar los ne­go­cios des­pués de mu­chos tri­mes­tres de re­celo y re­duc­ción de po­si­cio­nes. El punto más bajo del ciclo pa­rece que ha lle­gado o puede al­can­zarse en los pró­ximos me­ses. El cambio de sen­ti­miento es in­ci­piente pero existe. Lo co­mentan al­gunos de los em­pre­sa­rios de más re­lum­brón del país y eje­cu­tivos del mundo del ca­pital riesgo. El nuevo es­ce­nario se en­marca en una me­jora global de la per­cep­ción sobre la si­tua­ción de Europa que es fruto de múl­ti­ples de­ci­sio­nes. Entre ellas, la firma del tra­tado de dis­ci­plina fis­cal, la tor­men­tosa e in­cierta re­so­lu­ción del pro­blema griego o a las in­yec­ciones de li­quidez del Banco Central Europeo.

En el caso de España,  las rápidas reformas acometidas por el Gobierno llevan la música que les gusta a los inversores. La percepción sobre el riesgo país ha mejorado claramente, pese a las dudas de los últimos días, generadas por la decisión unilateral del Gobierno de fijar el déficit público del año en el 5,8%, por encima del 4,4% previsto en el pacto de estabilidad.

"La percepción sobre España ha cambiado completamente, ha habido un giro radical con el nuevo Gobierno",  afirmaba recientemente el presidente del BBVA, Francisco González en una entrevista. El primer espada del banco vasco tiene a gala viajar mucho y, aunque su opinión puede estar sesgada porque fue catapultado a la posición que ocupa por el aparato del PP, está bien conectado con los principales centros financieros.

De forma todavía más elocuente, el presidente de Acciona, José Manuel Entrecanales, afirmaba en su última aparición en público que "ha empezado a haber interés en el mercado por invertir en España". El grupo constructor ha empezado a recibir en los dos últimos meses muestras de interés de fondos y multinacionales sobre posibles compras de activos o creación de alianzas.

Optimismo empresartial

"Veo un cierto optimismo, sin perjuicio de que la situación inmediata es preocupante. Desde hace un par de meses nosotros estamos teniendo un mayor número de acercamientos de inversores interesados en realizar posibles compras e inversiones en España", declaró Entrecanales.

El interés demuestra que los inversores empiezan a pensar que  "los precios de los activos en España han tocado fondo" y que "la estabilidad política tras el cambio de Gobierno está generando perspectivas de estabilidad para los próximos años".

El origen de estos inversores es dispar. Norteamérica, Asia, Latinoamérica, y sus objetivos potenciales abarcan desde el sector inmobiliario, al de generación de energía renovable o al de las infraestructuras.

El agresivo mundo del capital riesgo, que ha estado replegado durante varios años, también empieza a olfatear oportunidades de compra. Algunas  empresas españolas están muy baratas en bolsa y fuera de ella y los fondos están a la espera de señales claras para tomar posiciones, afirma un ejecutivo de una firma de ‘private equity'. "Entrar un trimestre o dos más tarde de lo debido en una empresa puede implicar dejar de ganar mucho dinero, se empiezan a mirar oportunidades seriamente", añade.

Las urgencias de las cajas

Los fondos consideran que algunas empresas atractivas se pueden adquirir en almoneda ante el desplome de los precios y los problemas de financiación y saneamiento que tienen algunos accionistas de referencia, como bancos y bancos creados por cajas.

Hace pocos días, por ejemplo, el fondo británico Doughty Hanson volvía a invertir en nuestro país al comprar la firma de hospitales USP por 355 millones de euros.

La tecla que falta afinar para que se empiece a recuperar la actividad de compras y fusiones es la de la financiación bancaria. El capital riesgo suele apalancarse mucho en esas operaciones pero ya no encuentra la disposición de la banca a facilitar préstamos por cinco o seis veces el ebitda de la empresa comprada. Las operaciones se tienen que cerrar ahora con más aportación de ‘equity' y eso disuade a los potenciales compradores.

La dicotomía Norte-Sur

El mismísimo The New York Times publicaba hace pocos días en la primera página de su suplemento  de Economía que la inversión extranjera está volviendo a llegar a Europa aunque se detecta un interés dispar en función de la zona del continente de que se trate. Las preferencias son el Norte y Centro de Europa pero algunos también reconocen que siguen apostando por el Sur y por España.

Es el caso de Dow Chemical. El verano pasado, mientras la creciente crisis de la deuda en Europa forzaba a muchas empresas a bajar el pistón, Dow amplió su presencia en España con una inversión de diez millones de euros en un nuevo centro de investigación de desalinización de agua a unos 80 kilómetros de Barcelona.  Geoffery E. Merszei, presidente de las operaciones de Dow en Europa, lo explicaba así: "Hemos invertido porque hay buena tecnología, trabajadores formados y una estructura de costes cada vez más competitiva. Europa no está creciendo tan rápidamente como los países de Asia-Pacífico, pero seguro que aquí no hay ningún cataclismo". Es muy probable que no lo haya.

 

 

 

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