Gamesa y las dudas regulatorias

Gamesa
Gamesa

Los re­sul­tados de Gamesa en 2011 fueron algo me­jores de lo pre­visto, gra­cias a una po­lí­tica de ahorro de costes muy bien di­señada. Sin em­bargo, sus ges­tores re­ba­jaron las ex­pec­ta­tivas de ventas para 2012, así como su pre­vi­sión de margen sobre el Ebit (beneficio neto de ex­plo­ta­ción), ante la in­cer­ti­dumbre re­gu­la­toria en EEUU, la res­tric­ción del cré­dito en China y la flo­jedad del mer­cado in­dio, lo que pro­vocó una au­to­má­tica sa­lida de in­ver­so­res.

Estimaron entre 2.800 y 3.200 los MW que esperan vender en el ejercicio en curso, frente a los 3.200-3.800 que habían calculado con anterioridad, al tiempo que redujeron el margen sobre el Ebit desde la banda 4%-5% hasta niveles comprendidos entre el 2% y el 4%. En 2011, facturaron 3.033 millones de euros, con aumento del 10%, mientras que su beneficio neto se cifró en 51 millones, un 2% más que en 2010.

En cuanto a aerogeneradores vendió 2.802 megavatios, con incremento del 16,5% -el 92% en el exterior- y un margen sobre el Ebit del 4%, al tiempo que su cartera de pedidos creció un 13% hasta 1.600 MW.  Por su parte, el grupo elevó su endeudamiento financiero hasta 710 millones, debido al desarrollo de parques, procesos de desarrollo en Brasil e India y mayores inversiones en activo fijos.

Ciertos inversores consideraron realistas las nuevas previsiones y estimaron que ello no hacía variar su confianza en los gestores del grupo, que habían demostrado estar a la altura de las circunstancias, habiendo  acometido su diversificación geográfica en un breve plazo, al tiempo que habían rebajado costes y mejorado la calidad de sus productos.

No obstante, las previsiones para 2012 ofrecen una pobre visión del sector, que se mantendrá, al menos, hasta que se despejen los interrogantes regulatorios, por lo que seguramente hasta entonces su cotización no rebotará. En definitiva, los inversores estiman que, aunque en los niveles actuales su margen de caída es reducido, se avecinan meses hasta que se disipen los interrogantes, por lo que a corto no se esperan noticias positivas. Tal vez, el único estímulo podría ser un hipotético movimiento corporativo.

Artículos relacionados