La vuelta a la re­ce­sión lle­vará al Gobierno luso a ne­go­ciar un se­gundo res­cate

Portugal se distancia de España para ponerse al lado de Alemania

Merkel ga­ran­tiza a Lisboa que "flexibilizará" la cura de aus­te­ridad im­puesta a los por­tu­gueses

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La reac­ción de los mer­cado tras el des­blo­queo del pro­blema griego, con la puesta en es­cena de un nuevo plan de res­cate de 130.000 mi­llones de euros y una "quita" del 53% de la deuda pú­blica, fue muy po­si­tiva para la deuda por­tu­guesa a 2 y a 5 años cuyos tipos de in­terés ba­jaron de golpe al 12,587% y al 15,039% res­pec­ti­va­mente. Ello su­puso una re­duc­ción de 31,6 y 13,1 puntos bá­si­cos, frente a los 1,4 puntos en la deuda a 10 años que se co­locó en 12,24%. Pero lo mejor está to­davía por ve­nir: el nuevo es­ce­na­rio, que se plantea ahora en el país ve­cino, es el de una "renegociación" de las con­di­ciones del plan de res­cate de 78.000 mi­llones de eu­ros. Y aunque des­carte pedir más di­nero y más tiempo para cum­plir sus com­pro­mi­sos, de­jando la ini­cia­tiva a la "troika" FMI/UE/BCE, el go­bierno luso tiene la ga­rantía de que Alemania hará todo lo po­sible para "flexibilizar" la cura de aus­te­ridad im­puesta a los por­tu­gue­ses.

La garantía de que Alemania está dispuesta a extender una mano a Portugal, surgió antes de que se solucionara la cuestión griega. Y salió de boca del máximo responsable de las finanzas alemán, Wolfang  Schauble, que en una conversación privada con su homologo portugués  Vítor Gaspar captada por una camera indiscreta de la televisión lusa TVI, dejó muy claro su propósito. Ante la evidencia de que Portugal es un país serio, que cumple los compromisos pactados con la "troika", Schauble dijo que si al final fuera necesario un reajuste del plan de rescate de 78.000 millones de euros, el gobierno portugués tendría el apoyo de Alemania.

Quizás por ello, el primero ministro portugués Passos Coelho rechazó poner su firma en el documento británico firmado por 12 de los 27 líderes europeos, empezando por Mariano Rajoy y los jefes de gobierno de Italia, Holanda, Suecia, Polonia, etc.  El documento en cuestión fue enviado al presidente del consejo de la UE Herman Van Rompuy y al presidente de la Comisión Europea Durao Barroso, reclamando un nuevo paquete de medidas destinadas principalmente a modernizar la economía, para fomentar el crecimiento y el empleo. Así, aunque estas cuestiones sean del máximo interés y urgencia en Portugal, Passos Coelho decidió ponerse al lado de Ángela Merkel y Nicolas Sarkozy, que no firmaron el documento.

En lo que lleva tiempo insistiendo Lisboa, antes y después del plan de rescate, tanto con el gobierno socialista de José Sócrates como con el de centro-derecha (PSD/CDS) dirigido por Passos Coelho, es que la situación de Portugal es muy distinta a la de Grecia, algo que en lo que también insiste el presidente español, Mariano Rajoy. No sólo por el volumen de la deuda pública, sino principalmente por cuestiones de disciplina y de responsabilidad política. Con la excepción de la región autónoma de Madeira gobernada por el polémico Joao Jardim, que trató de esconder el descalabro de las cuentas regionales, Portugal siempre ha presentado a Bruselas unas cuentas mínimamente transparentes y, al contrario de Grecia, tiene la estabilidad política garantizada y una oposición responsable.

Tanto es así, que el equipo de la "troika" que lleva una semana en Lisboa analizando el nivel de cumplimento de los compromisos asumidos por Portugal en el ámbito de plan de rescate,  no esconde su alto grado de satisfacción. No solo en relación a la cura de austeridad impuesta al Estado y a la población (la contestación popular sube de tono y lleva el sindicato comunista CGTP a convocar para el 22 de marzo una segunda huelga general en menos de medio año), sino también por el ritmo elevado que el gobierno de Passos Coelho imprimió a las reformas estructurales. La idea general, es que Portugal está haciendo meritos suficientes para poder presentarse como un "bueno alumno", ante la eventualidad de tener que pedir nuevas ayudas.

Pendientes de un segundo rescate

De hecho, son mayoría los expertos nacionales e internacionales que ya consideran como prácticamente inevitable un segundo plan de rescate para Portugal. Advierten a Passos Coelho de que pronto llegará el día en el que no tendrá más remedio que tragarse aquello de que no contempla solicitar "más dinero ni más tiempo" para cumplir los compromisos firmados con la "troika". El problema es sencillo: la máxima prioridad dada a las medidas de austeridad y a las reformas estructurales están dañado gravemente la economía de los hogares y la vida de las empresas, el grifo del crédito bancario lleva tiempo cerrado, y no hay forma de relanzar el consumo y la inversión, ni de frenar el aumento del paro, y el país vuelve a entrar en recesión.

Por lo tanto, mientras el gobierno se felicita por cumplir a rajatabla los objetivos de reducción del déficit, que bajó en 2011 al 5,9% y según lo previsto llegará este año al 4,5%, queda todavía  mucho por hacer para cumplir todos los compromisos firmados con la "troika". Y todo ello en un clima de recesión (-1,5% de crecimiento del PIB en 2011 y al menos -3% previsto para este año) que no deja ningún margen de maniobra al gobierno. Así, tras la solución del problema griego, y ante la oferta planteada a Vítor Gaspar por su colega alemán Wolfang Schauble, la única salida que quedaría a Portugal sería ponerse más tiempo de lo previsto en manos de la "troika", a la que Passos Coelho dejaría la iniciativa de proponer a Lisboa un "reajuste" del plan de rescate y también una ayuda suplementaria que los expertos sitúan ya en unos 30.000 millones de euros.

En todo o caso, queda prácticamente descartado que Portugal pueda volver a los mercados de la deuda a largo plazo en el plazo previsto del 2º semestre del próximo año, sino que se aplazaría hasta 2015. Según los expertos, lo más probable tras la solución del problema griego, es que la "troika" deje ahora pasar unos meses para proponer un "reajuste" del plan de rescate, de la cura de  austeridad y de las reformas estructurales en Portugal. Sin la presión de los mercados, la fecha más indicada para esta iniciativa es después del verano, cuando esté listo para operar el fondo permanente de rescate del nuevo Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEE) y el fondo de ayuda económica del FMI esté reforzado.

En medios políticos y financieros lusos, se insiste mucho en que Ángela Merkel tiene un interés muy especial en que lo de Portugal salga bien, no sólo para impedir cualquier riesgo de contagio a España y a Italia, que comprometería la supervivencia del euro, sino para sostener ante la opinión pública europea que la receta de la austeridad da siempre buenos resultados a condición de que sea aplicada rigurosamente y por gobiernos serios y responsables como el portugués.  Eso es por lo menos lo que Passos Coelho entendió perfectamente, cuando decidió distanciarse de Mariano Rajoy, para ponerse firme al lado de Ángela Merkel y de Nicolas Sarkozy.     

 

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