La CNMV sigue la es­tela de Francia, Bélgica e Italia y per­mite desde hoy este tipo de in­ver­siones

La ofensiva de las posiciones a corto pone en peligro de nuevo la estabilidad bursátil de la banca española

Los es­fuerzos en pro­vi­siones para el la­dri­llo, el re­corte de ca­li­fi­ca­ciones y las dudas sobre el cre­ci­miento allanan el ca­mino a los es­pe­cu­la­dores

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Cabría pre­gun­tarse si es verdad aquello de que des­pués de la tem­pestad llega la calma, para des­pués cues­tio­narse si tras la tregua llega una tor­menta ma­yor. Ante los pre­ce­dentes ocu­rridos en Francia y Bélgica, al que se su­mará Italia en los pró­ximos días, en al­gunos bancos es­pañoles se plan­tean qué se les ave­cina, des­pués de la apla­cible co­ti­za­ción de sus ac­ciones du­rante los úl­timos me­ses, con la de­ci­sión de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) de volver a per­mitir que los fondos es­pe­cu­la­tivos con po­si­ciones a corto, aque­llos que apuestan por la caída de de­ter­mi­nadas ac­ciones para ob­tener su be­ne­fi­cio, vuelven a tener campo libre para hacer sus ope­ra­ciones que, en los años de la ac­tual cri­sis, han pro­vo­cado un hun­di­miento de sus co­ti­za­cio­nes. Los res­pon­sa­bles de la CNMV y de BME siempre han sido rea­cios a dicha prohi­bi­ción. Por ello, los es­pe­cu­la­dores a corto tienen desde hoy la po­si­bi­lidad de hacer sus con­tro­ver­tidas ope­ra­ciones de in­ver­sión.

La ruta para los bancos españoles ya dibujaba algo más que curvas, después de las reformas aprobadas para el sector y las oscuras previsiones macroeconómicas para el país. Pero el calvario puede aún ser mayor, con un fuerte castigo en Bolsa, con la decisión del regulador español de sumarse al levantamiento de la prohibición de las operaciones a corto contra valores del sector financiero que se decretó el pasado mes de agosto, primero con carácter temporal y después indefinido hasta que la situación de los mercados ofreciera las suficientes garantías para permitir unas prácticas criticadas de manera insistente por parte de la mayoría de los máximos responsables de las entidades bancarias nacionales.

Para la mayoría de los expertos, no tenía sentido alguno que el organismo regulador que preside Julio Segura se hubiera distanciado de los otros tres supervisores europeos en el momento de volver a permitir ese tipo de operaciones, después de que en agosto de 2011, en plena turbulencia de los mercados, los cuatro acordaran la prohibición de esas inversiones especulativas contra sus valores financieros. En las entidades financieras más afectadas por este tipo de inversores, la visión es muy distinta, incluso nacionalista para evitar males mayores.

La CNMV argumenta ahora, con el levantamiento de la prohibición, que ha habido un cambio de las circunstancias que llevaron a adoptar aquella medida. "Los avances realizados en la Unión Europea para la contención de la inestabilidad en los mercados de deuda pública y el reforzamiento de la disciplina fiscal, las nuevas subastas de liquidez a largo plazo del Banco Central Europeo y, en España, la aprobación" de la reforma del sistema financiero son los elementos claves que cita el supervisor del mercado bursátil español para justificar que desde hoy se puedan a volver a realizar operaciones a corto con los valores del sector financiero. Eso sí, en las propias entidades opinan de una manera muy distinta y algunos expertos consideran que varias de las incertidumbres no se han disipado. Todo lo contrario. Grecia se aproximaba cada vez más al abismo de la quiebra absoluta. 

Toma de distancia

Capital Madrid ya adelantaba en los primeros días de febrero cómo algunos fondos especulativos presentes en el capital de algunos bancos medianos españoles habían replegado sus posiciones bajistas en el capital de esas entidades financieras. Ante la imposibilidad de poder incrementar dichas posiciones y apostar por su caída en bolsa, algunos fondos, de manera individual, o como estrategia generalizada habían emprendido cierta huida de sus inversiones en la banca mediana española.

Durante todo este tiempo, tanto el presidente de Bolsa y Mercado Españoles (BME), Antonio Zoido, como los distintos responsables de la CNMV, con su presidente, Julio Segura a la cabeza, habían criticado que la prohibición de las posiciones a corto habían impedido la formación de precios de los valores bursátiles. BME, precisamente, ha sido uno de los más perjudicados con la prohibición que se adoptaba de manera conjunta, por cuatro reguladores de distintos países, el pasado mes de agosto para evitar una mayor sangría sobre los títulos de las entidades financieras, ya que había visto recortado su volumen de contratación.

Ahora, son éstas entidades las que se preparan, como pueden, a lo que vaticinan como un contraataque de los fondos especulativos. Todo el sector financiero español se ve abocado a unos ingentes esfuerzos por dotar los activos inmobiliarios acumulados en sus balances y, al mismo tiempo, desarrollar en la manera de lo posible su típica actividad bancaria en un contexto macroeconómico completamente adverso.

A todo ello se suma la rebaja generalizada para un buen número de entidades de su calificación crediticia por parte de Fitch y Standard & Poor's (S&P). Para más de uno, poco tardará de adoptar una medida similar Moody's, tras su decisión de dejar la calificación de la deuda soberana española en un notable raspado.

Algunas de las entidades medianas españolas aún soportan una presencia "excesiva", según la califican algunos de sus directivos, de fondos especulativos en sus accionariados. Bankinter, el más afectado por los fondos especulativos a corto en los últimos meses, aún tiene más de un 5,6% de su capital en manos de esos fondos que se la juegan a la baja con sus acciones (tal vez porque son de las más sobreponderadas en el sector, según varios analistas). Según los últimos datos, Banco Popular soportaba aún a mediados de enero algo más de un 5% con posiciones a corto. Banco Sabadell, había visto significativamente reducidas ese tipo de posiciones, aunque aún pesaban cerca del 3% en su capital.

El levantamiento de la prohibición de este tipo de inversiones por parte de la CNMV nos puede devolver a la misma situación vivida hace un año, cuando había que revisar cada quincena los ataques a corto contra la banca española, sobre todo de aquellas entidades de un tamaño inferior a un gran grupo, de forma continuada. ¿Se librarán de ello los bancos creados de la reconversación de cajas de ahorros, como Caixabank o Bankia? Mapfre, reconvertida de mutua a sociedad anónima, no se ha logrado librar de los tiburones que huelen la sangre...que, como decía Jaime Guardiola, el consejero delegado del Banco Sabadell, las entidades pierden por España.

 

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