BANKIA Y SU GENTE

El vodevil del caso Bankia estrecha el cerco sobre Luis de Guindos

Las com­pa­re­cen­cias co­mienzan a des­montar la ver­sión ofi­cial

Luis de Guindos y Rodrigo Rato
Luis de Guindos y Rodrigo Rato

Hace unos días ter­minó la com­pa­re­cencia de los con­se­jeros del Banco Financiero y de Ahorros, BFA, como parte de las di­li­gen­cias que sigue el juez Andreu, en la Audiencia Nacional, en la que­rella pre­sen­tada contra la cú­pula de la en­tidad por el par­tido po­lí­tico UPyD. Casi todo lo que atañe a este caso es pa­ra­dó­jico, o al menos lo pa­rece. Vayamos por par­tes. Primero, el ma­gis­trado . El juez de la Audiencia Nacional tan pronto apa­rece en un país del Este to­mando de­cla­ra­ción a un su­jeto que de­cidió co­merse asada a una de sus víc­timas en España, como tiene que pedir hu­mi­llante perdón por haber pro­vo­cado la li­be­ra­ción de la cú­pula de una mafia china en Madrid en virtud de un error de prin­ci­piante.

Un juez que decide, por ejemplo, que Virgilio Zapatero, socialista, vicepresidente de BFA desde el mismo momento de su constitución en Valencia, el 3 de diciembre de 2010 y que pasó directamente a consejero de Bankia, dos semanas antes de la salida a bolsa, se quedé fuera de la querella porque, según el juez, se incorporó al banco cuando los presuntos desafueros ya se habrían cometido.

El querellante: UPyD. Un partido que ha encontrado en el miedo del PP ante la posible comparecencia de Rodrigo Rato en una comisión de control del Congreso al poco de anunciarse la nacionalización de BFA/Bankia, la  ventana por donde presentar una querella política tan mediática como inconsistente que se habría disuelto como un azucarillo si la derecha de este país hubiera afrontado los hechos con fortaleza y criterio, en lugar de, en el mejor estilo Rajoy, dejar que se mueran

Los querellados: Firmes en sus argumentos a la hora de declarar ante el juez y el fiscal, bajo tres premisas:

A) El consejo siguió escrupulosamente y en todo momento las instrucciones y recomendaciones del Banco de España. Basta ver las comunicaciones del organismo regulador para observar que incluso, algunos párrafos son cuasi adulatorios de la gestión que hizo el equipo Rato.

B) Las cuentas a 31 de diciembre eran tan perfectamente válidas como su reformulación en mayo, para anotar en el resultado de 2011 el impacto de los dos Reales Decretos de Guindos, posteriores al cierre de ejercicio e incurriendo en las correspondientes pérdidas. Aquí la ignorancia periodística ha hecho el resto pues se sigue sin querer entender y se prefiere simplificar a rectificar. Lo del periódico_ Expansión_, es para analizarlo aparte.

C) Que el auditor Deloitte, responsable de supervisar las cuentas de las siete cajas que configuraron BFA, del SIP, de la salida a Bolsa de Bankia en julio de 2011 y del Banco de Valencia -ahí si que huele a chamusquina auditora- nunca trasladó objeciones suficientemente pesadas como para impedir que firmaran las cuentas de BFA. Todos han dicho prácticamente que no se enteraron de que hubiera problemas insalvables que impidieran firmar las cuentas. Lógico, en ningún acta consta una oposición firme, un aviso expeditivo o un llamamiento alarmante que dejara claro que si no se solucionaban dos aspectos no se firmaban las cuentas.

Luego, cuando se despeña BFA, tonto el último y Deloitte dejando caer que ya avisó de algo que sólo se dieron cuenta ellos.

**Bankia: **El banco ya habló a través de su abogado Antonio Zafra en julio ante el juez Andreu y bajo las preguntas del abogado de UPyD. "Ni hubo irregularidades en la gestión, ni en la salida de Bankia a Bolsa, ni existe contradicción alguna en que 300 millones de euros de beneficios se conviertan en 3.000 de pérdidas."

CNMV: El regulador del mercado que reconoce en sus documentos como sometió a Bankia/BFA a un exhaustivo proceso de control, llegando a duplicar sus mecanismos de análisis, dada la magnitud y transcendencia de la salida a Bolsa de Bankia. Nunca encontró elementos que le hicieran dudar de las cuentas o de cualquier otros aspecto que hubiera pervertido la colocación más importante de Europa en 2011 y de España en cerca de treinta años, en términos de credibilidad.

Banco de España: Cuyos escritos ponen de manifiesto que aunque BFA no era viable tal y como estaba en ese momento, el plan que había presentado Rato, aprobado por el supervisor, permitía introducir los cambios necesarios, que de no haber mediado intervención gubernamental y el ruido que acompañó a la decisión podría haber encontrado una solución duradera, no traumática, para la entidad y la reputación de España en los mercados internacionales.

Gobierno: ¿Alguien cree que con Rodrigo Rato en la presidencia de Bankia, Luis de Guindos, ministro de Economía, no estaría puntualmente informado de los pasos que daba la entidad con el Banco de España y la CNMV?. ¿Por qué esperó hasta el final para anular la posible solución que él había amparado?. En qué momento y por qué razón decidió vetar los planes de su mentor político es algo que tendrá que explicar algún día.

Todos los ingredientes para una buena novela financiero-política están servidos. Ahora empieza la segunda parte del caso BFA/Bankia con la declaración de los consejeros de la entidad cotizada. Aquí habrá menos chica social, pero mucho más nivel de argumentación. La gran traca será el día 20 de diciembre. Rato, live, mientras más de uno en el Gobierno agotará su reserva de lexatines.

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