La ma­cro­es­ta­ción de La Sagrera, en Barcelona, está en el aire por falta de di­nero

Adif mete la tijera a los grandes arquitectos, incluyendo Moneo y Norman Foster

Revisará a la baja todas las es­ta­ciones em­ble­má­ticas del AVE a Granada, Orense y la Coruña

Alta velocidad española (AVE)
Alta velocidad española (AVE)

Adif, el gestor de in­fra­es­truc­turas fe­rro­via­rias, va a meter la ti­jera en todos los pro­yectos que están ac­tual­mente en eje­cu­ción. La em­presa pú­blica de­pen­diente del Ministerio de Fomento ha puesto en marcha un plan de re­cortes que arran­cará con la re­vi­sión de todos los planes de alta ve­lo­cidad en mar­cha, em­pe­zando por las es­ta­ciones que ya están ad­ju­di­ca­das. La pri­mera será la de Granada sobre la que está de­ci­dido que la ma­cro­es­ta­ción que se había en­car­gado al ar­qui­tecto Rafael Moneo debe ser re­vi­sada a la baja. La es­ta­ción de Orense ad­ju­di­cada por el ex mi­nistro de Fomento, José Blanco, a Norman Foster, pre­su­pues­tada en 80 mi­llo­nes, tam­bién va a ser re­vi­sada. Lo mismo ocu­rrirá con la de la Coruña, con un coste de 180 mi­llones de eu­ros.

Las directrices de la ministra de Fomento, Ana Pastor, es que apenas hay presupuesto para infraestructuras y, el que existe, no queda otro remedio que administrarlo adecuadamente. Se ha pasado de los años de la abundancia y de las obras faraónicas a proyectos "mini" como los denominan en el Ministerio. Sólo en Adif, durante 2008 a 2011 se han seguido invirtiendo una media de 5.000 millones de euros y en 2012 se ha recortado ya a 3.200 millones.

Fruto de estas fuertes inversiones, la deuda de Adif ha ido engordando cada año hasta situarse en los 14.000 millones de euros y el problema que subyace es que, pese a que las condiciones de financiación no son altas, esa deuda genera anualmente unos 350 millones en intereses.

Por tanto, la premisa ahora del Ministerio es que se han acabado los proyectos de AVE caros y estaciones emblemáticas. Hasta ahora, en todas las líneas de alta velocidad no sólo se pretendía llevar el AVE a tal ciudad y nada más,  también había que construir una gran estación y, si era posible, que el arquitecto fuera de renombre. Eso se ha terminado y todas las estaciones en curso están siendo revisadas a la baja.  

Para empezar, en la línea de AVE Granada-Antequera, no habrá soterramiento de línea por la zona de La Chana y tampoco se gastarán los 546 millones que inicialmente estaban presupuestados. Faltan 135 millones y el gran sacrificado será Moneo y su estación.  El subdelegado del Gobierno en Granada, Santiago Pérez, se reunió ayer con el subsecretario  de Estado de Infraestructuras, Transporte y Vivienda, Rafael Catalá, para abordar precisamente el soterramiento de la vía por La Chana y la construcción de la nueva estación.

Ana Pastor adelantó en una de sus recientes comparecencias en el Congreso de los Diputados que se descartaba la estación millonaria que el anterior gobierno socialista encargó a Rafael Moneo. Adif ha pedido ya al arquitecto español que adapte la idea a las nuevas necesidades económicas y que recorte donde sea preciso.

El proyecto diseñado contemplaba dos plantas y una superficie de 45.000 metros cuadrados y lo que se quiere ahora es un planteamiento menos faraónico que descartaría el soterramiento de la línea, la eliminación de una de las plantas y se reducirían las zonas comerciales. Con estos cambios, el presupuesto de la nueva estación rondaría los 47 millones de euros. "Ese modelo de soterrar y especular con el suelo no nos sirve. Tenemos que ir a una remodelación de la estación actual y que el AVE entre en superficie, no subterráneo", aseguran fuentes de Adif.

Soterramiento de líneas

Fomento estima que el sistema de soterrar las líneas a la entrada de las ciudades supone un sobrecoste en cualquier proyecto de entre 10 y 20 veces más, razón por la que se van a revisar todas aquellas obras que estaban en estudio. Según sus propios cálculos, estas soluciones permitirían financiar y acabar las líneas de alta velocidad previstas.

Con Galicia ocurre prácticamente lo mismo, la estación de Orense adjudicada  hace un año al arquitecto Norman Foster está en estudio si se modifica o no. En este caso, el presupuesto supera los 70 millones de euros y se considera que la inversión no es sostenible para el volumen de viajeros que moverá. La de la Coruña lleva también el mismo camino. La cifra que se baraja alcanza los 180 millones y se están estudiando diferentes alternativas.

En cuanto a Barcelona, el macroproyecto de La Sagrera está en el aire. Aquí se juntan varios condicionantes que dificultan a corto plazo su ejecución. La inversión en sí asciende a 750 millones de euros y ninguna de las partes afectadas tiene posibilidades de acometerlo. Su construcción estará financiada por Fomento, la Generalitat y el Ayuntamiento de Barcelona y ninguno de los tres se atreve a decir esta boca es mía.

En un principio se esperaba que la especulación inmobiliaria que se iba a generar en torno a la estación iba a servir para construirla pero la crisis ha echado todo por la borda. Ni en Fomento ni en Adif, se atreven a decir nada pero tampoco la Generalitat responde. Por ahora, además de decidir quién pondrá el dinero, está por resolverse la cuestión política. El resultado electoral y las derivaciones políticas posteriores aclararán parte del futuro de La Sagrera.

 

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