La pri­va­ti­za­ción de Ana se hará en pa­ra­lelo con la de ae­ro­línea lusa Tap

Ferrovial encabeza la larga lista para hacerse con la empresa gestora de los aeropuertos portugueses

El Gobierno de Lisboa quiere uti­lizar la pri­va­ti­za­ción de Ana para cua­drar el dé­ficit

Gestora de aeropuertos portuguesa ANA
Gestora de aeropuertos portuguesa ANA

Los grupos es­pañoles no han te­nido, hasta ahora, nin­guna par­ti­ci­pa­ción en la úl­tima ola de pri­va­ti­za­ciones lu­sas. En algún mo­mento, cuando Lisboa aún apos­taba a fundo en la in­ver­sión es­pañola, se es­pe­culó sobre el in­terés even­tual de Iberdrola y de Endesa por EdP, que al final no pre­sen­taron nin­guna pro­puesta, con que el centro de de­ci­sión de la eléc­trica lusa, que con­trola Hidrocantábrico, quedó en manos del grupo pú­blico chino Three Gorges. Pero lo más lla­ma­tivo es lo que ocurre con Tap. IAG (Iberia/British Airways) fue du­rante mucho tiempo el único as­pi­rante de­cla­rado a que­darse con la ae­ro­línea lusa, hasta que de­cidió qui­tarse de en me­dio, por los re­trasos y por la falta de trans­pa­rencia de una ope­ra­ción que la "troika" FMI/BCE/UE quiere ver ce­rrada para fi­nales de año. Avianca es ahora el mejor si­tuado para ha­cerse con la ae­ro­línea lusa, pero nadie des­carta la po­si­bi­lidad de una sor­presa de úl­tima hora. Lisboa quiere que la ges­tora de los ae­ro­puertos na­cio­nales ANA, con una de­cena de no­vios po­ten­ciales -Ferrovial fi­gura en la ca­beza de la lista- quede en manos de un ope­rador de la misma na­cio­na­lidad que el fu­turo dueño de ae­ro­línea na­cio­nal.

Lo cierto es que todo lo relacionado con las privatizaciones portuguesas es materia de polémica y altamente especulativa, hasta el punto que nadie sabe al cierto cuales son las intenciones del gobierno conservador dirigido por Passos Coelho, al que muchos analistas ya auguran un final próximo. Así, pese a gobernar con la mayoría absoluta de la coalición de centro derecha (PSD/ CDS), Passos Coelho tiene prácticamente las manos atadas por la "troika" y su plan de rescate de 78.000 millones de euros, y en un clima económico recesivo y de alta conflictividad social, su principal preocupación consiste en cuadrar el déficit del 2012 y del 2013, con nuevas medidas  de austeridad, aumentos brutales de impuestos y hasta con alguna medida de "ingeniaría financiera".

Privatización de ANA

La privatización de ANA es buena prueba de ello. Antes de ceder la gestión de los aeropuertos nacionales a algún grupo extranjero, el gobierno quiere firmar un "contrato de concesión" del servicio con ANA, con la intención de ingresar unos 1.200 millones de euros, que sólo en ese caso podrían ser considerados como "ingresos corrientes", para mantener el déficit dentro de los parámetros negociados con la "troika". El problema es que los tecnócratas de Bruselas no contemplan la posibilidad de este tipo de "ingeniería financiera". Eurostat solo prevé la privatización directa de ANA, con que los ingresos de la operación tendrían que ser utilizados por Lisboa, no para cuadrar el déficit del 2012, sino para rebajar el peso de la deuda pública.

Bruselas no tomó aún una decisión definitiva al respecto, pero el gobierno portugués tendría ya muy claro lo que hará. Antes de cerrar la privatización prevista para principios del 2013, hará que la gestión de los aeropuertos nacionales quede legalmente en manos de Ana, que lleva ya una década realizando la misma tarea sin ninguna cobertura legal. Por lo tanto, lo que Lisboa plantea es explorar este "vacio legal" para avanzar con la operación de "ingeniería financiera", aunque sólo fuera para ganar tiempo. Con los ingresos previstos de 1.200 millones de euros (0,7% del PIB)  y un nuevo paquete de medidas de austeridad por otros 500 millones, el déficit del 2012 quedará en el 5% pactado con la "troika" y aplazará al año 2013 la solución del problema con Eurostat. Passos Coelho tendría el apoyo de su buena amiga Ángela Merkel.

En todo o caso, y al margen del problema planteado por Bruselas, el futuro de los aeropuertos de Lisboa, Oporto, Faro, Beja, Madeira y Azores está ya decidido. Con o sin un contrato legal de gestión, Ana pasará pronto a manos de un operador internacional. Son muchos los novios más o menos declarados. Ferrovial está entre ellos, pero pese a tener a la constructora lusa Teixeira Duarte como aliada en esta operación, no es considerado "favorito". Su principal hándicap está en las condiciones puestas por el gobierno de Passos Coelho, que vincula la venta de Ana a la privatización de Tap, al estipular que la gestión de los aeropuertos nacionales quede en manos de una operadora que tenga la misma nacionalidad que la nueva dueña de la aerolínea lusa.

Acuerdo con Ferrovial y grupos brasileños

Al margen del acuerdo firmado en 2008 con Teixeira Duarte, el grupo español había sido uno de los principales impulsores del consorcio Asterion, al lado de la concesionaria de autopistas Brisa, que en aquel momento tenía a Abertis como accionista de referencia. Lo que estaba en juego entonces, no era sólo la privatización de Ana, sino también la construcción de un nuevo aeropuerto internacional a las afueras de Lisboa. Sin embargo, todo quedo en agua de borrajas. Al llegar al gobierno, y teniendo ya la "troika" al timón, lo que hizo Passos Coelho fue liquidar los "proyectos faraónicos" de su predecesor José Sócrates, que además del nuevo aeropuerto previsto en Alcochete también apostaba en la construcción del AVE Lisboa-Madrid.

La liquidación del consorcio Asterion con Ferrovial también condujo a Brisa a buscar un nuevo aliado internacional para la privatización de Ana. Y su apuesta recayó en el grupo brasileño Oderbrecht TransPort, que en esta operación deberá hacer frente a la competencia de otro importante candidato brasileño, el grupo CCR. Por lo tanto, si el gobierno de Passos Coelho persiste en vincular la venta de Ana a la nacionalidad del futuro propietario de Tap, la gestión de los aeropuertos lusos debería decidirse principalmente entre Oderbrecht y CCR: pese a la información oficial de que el gobierno recibió tres propuestas para la compra de Tap, pero sin avanzar ningún nombre, la prensa lusa solo habla de un candidato: el grupo brasileño Synergy Aerospace, de Germán Efromovich, que ya controla Avianca y quiere hacerse ahora con Tap.

Críticas políticas

Sin embargo, pese a las condiciones puestas por Passos Coelho y que son muy criticadas en los medios políticos y económicos, tanto del gobierno como de la oposición, lo más probable es que al margen de la privatización de Tap la lucha por Ana no se limitará a CCR y a Oderbrecht. Caso contrario, muchos de los "novios" potenciales ya han renunciado a la carrera. Así, además de Ferrovial, que representa de algún modo la última posibilidad de ver a un grupo español sacar pecho en la última ola de privatizaciones lusas, el futuro de Ana podrá pasar igualmente por la operadora alemana Fraport (aeropuerto de Frankfort), la gala Aéroports de Paris, la turca TAV, la Corporación América (gestiona medio centenar de aeropuertos en América Latina y en Europa), el grupo MAP (aeropuertos de Sídney, Copenhague y Bruselas), los asiáticos Changi (Singapur) y Malasia Airport, etc., sin olvidar varios fondos de inversión.

Según los expertos, para hacerse con Ana el futuro propietario deberá poner sobre la mesa mucho más de los 1.200 millones que Passos Coelho planea obtener antes de final de año por la firma del "contrato de gestión" para rebajar el déficit anual al nivel máximo del 5% del PIB exigido por la "troika" - sin tener por lo tanto que anunciar a sus sufridos conciudadanos otro drástico y impopular paquete de medidas de austeridad. Lo habitual en el sector, para este tipo de operaciones, es que se aplique un múltiple situado entre ocho y doce veces el Ebitda: el registrado por Ana en 2012, ascendió a 199 millones de euros, representando prácticamente la mitad de los ingresos (424 millones) y casi el triplo del resultado anual (76 millones), con que el precio de la gestora aeroportuaria se pondrá, al final, entre 1.600 y 2.400 millones de euros.    

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