REESTRUCTURACIÓN

Las señas de identidad de las cajas, a salvo

El ta­maño medio se ha tri­pli­cado

Isidre Fainé
Isidre Fainé

Isidro Fainé, pre­si­dente de ‘la Caixa', CaixaBank y de la Confederación Española de Cajas de Ahorros (Ceca), no es pre­ci­sa­mente un hombre pro­penso a las es­tri­den­cias. Pero, con la que está ca­yendo, con una es­pecie de lista negra de en­ti­dades con pro­blemas de ca­pi­ta­li­za­ción di­vul­gada por el "Financial Times", entre ellas tres cajas (Banca Cívica, Novacaixagalicia y Caixa Ontinyent), algo ne­gado ro­tun­da­mente por las el Banco de España, cobra mucho valor la in­ter­ven­ción de Fainé en el President´s Committee del Instituto Mundial de Cajas de Ahorros. El acto, que reúne a los prin­ci­pales di­rec­tivos de las cajas de aho­rros de todo el mundo, se ce­lebró en Washington, con mo­tivo de la reunión anual del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial.

Con suma habilidad, sin mencionar en momento alguno la polémica sobre la situación real de las entidades financieras en España, Fainé ha sacado pecho por el proceso de reestructuración desarrollado por las cajas españolas. Un proceso que culmina con dos nuevas fusiones (las tres cajas vascas y la unión entre Unicaja y Caja España Duero) y con el desembarco del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (Frob) en Unnim, CatalunyaCaixa y Novacaixagalicia, donde pretende estar el menor tiempo posible (máximo, cinco años), y en el que queda pendiente la adjudicación de la CAM (hoy se presentan ante el Banco de España una veintena de ofertas no vinculantes).

 El presidente de ‘la Caixa' y de la Ceca resalta que el sector ha pasado de 45 entidades a 15, gracias a siete fusiones, cinco Sistemas Institucionales de Protección (SIP) y dos adquisiciones, con 14 bancos instrumentales. De éstos, tres cotizan en Bolsa, lo que Fainé califica de "gran éxito para el sector", por dos motivos: "por haberse producido en condiciones de mercado ciertamente adversas y por haberse desarrollado en paralelo con los procesos de integración".

El tamaño medio de una caja en España se ha triplicado en este proceso de concentración: de 28.504 millones de euros a 85.512 millones. Pero no es sólo el tamaño, es que la transparencia es una de las características principales del proceso de reestructuración, como lo demuestra la publicación por las cajas de su grado de exposición al sector inmobiliario, o la participación de todas ellas en las pruebas de resistencia.

Pero lo más importante, al menos para Fainé, es que "el proceso de adaptación de las cajas de ahorros a la nueva realidad económica y financiera asegura el mantenimiento de sus señas de identidad", frente a los que acusan a estas entidades de olvidarse de sus orígenes por su bancarización. Entre estas señas de identidad, Fainé cita la marca, la orientación del negocio hacia la financiación de las familias y las pequeñas y medianas empresas (pymes), la lucha contra la exclusión financiera, el compromiso con el desarrollo territorial, la Obra Social y la propia vinculación con la Ceca. La Confederación ha reformado sus estatutos para que en sus órganos de gobierno estén representados no sólo las cajas, sino también las sociedades centrales de sus SIP y los bancos instrumentales. Además, el sector mantiene el Fondo de Garantía de Depósitos propio, para tranquilidad de todos sus clientes.

Fainé hizo una inteligente comparación entre este proceso de concentración y el anterior, el desarrollado a principios de la década de los 90 del siglo pasado, para resaltar "la intensidad del cambio actual y la rapidez con que se está produciendo". El proceso anterior provocó la reducción de 87 cajas a 50, el 43% menos, y tardó cuatro años en completarse. El actual supone una disminución del 66,6% en el número de entidades, y "va a completarse en un plazo sensiblemente inferior". Además, de las 45 entidades, 43 participan en algún proceso de reestructuración. Nada menos que el 99,9% del sector se ha implicado en su transformación.

La consecuencia es una reducción de capacidad instalada: de las 25.051 sucursales de cajas que había en 2008 (el momento álgido de la expansión) se ha pasado a 21.914 a 30 de junio de este año. El 12,52% menos, o 3.137 oficinas cerradas, con lo que supone de reducción de costes y ganancia de eficiencia. La plantilla, 135.415 empleados en 2008, se ha reducido menos que la red de sucursales: el 9,9%, 13.364 trabajadores menos.

 

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