De mo­mento, Pemex sólo tiene en pro­piedad 830.000 ac­ciones de Repsol, ad­qui­ridas hace apenas mes y medio

Pemex tiene 'alquilados' a BBVA, Santander y UBS los derechos políticos de su 4,9% mediante 'equity swaps'

La venta de 2.000 mi­llones en pe­tróleo y de­ri­vados a Repsol, clave del acuerdo con Sacyr

Juan José Suárez Coppel
Juan José Suárez Coppel

La ope­ra­ción de sin­di­ca­ción de ac­ciones de Sacyr y la me­xi­cana Pemex -bien re­ci­bida por el mer­cado en su primer día de 'cotización', como no podía ser de otra ma­nera- plantea ló­gicos in­te­rro­gantes sobre las ra­zones que han mo­vido a los me­xi­canos a una alianza con la cons­truc­tora es­pañola, entre otras cosas porque el in­terés de Pemex por Repsol -tras el cambio de ac­ciones de Petronor por tí­tulos de la pe­tro­lera, de eso hace ya más de 15 años- es re­la­ti­va­mente re­ciente, hasta el ex­tremo de ha­berse pre­sen­tado en las juntas de ac­cio­nistas con una ti­tu­la­ridad de de­re­chos sobre el 4,8% del ca­pi­tal, pero que nunca tuvo en pro­pie­dad. Sus prisas para ad­quiri un 5% adi­cional en un mes, según el co­mu­ni­cado ofi­cial re­gis­trado en la CNM, son cuanto menos lla­ma­ti­vas. Y más te­niendo en cuenta que la me­xi­cana com­prara, esta vez sí, 827.000 ac­cio­nes, el pa­sado 13 de ju­lio; es de­cir, un mes y medio antes de ce­rrarse el pacto con Sacyr, y no uti­li­zase la misma ope­ra­tiva de pagar a un banco un con­trato de equity swap , por el cual la en­tidad fi­nan­ciera ad­quiere los tí­tulos para ceder los de­re­chos po­lí­ticos y eco­nó­micos a la parte con­tra­tante, a cambio de un tipo de in­terés por el prés­tamo y el cobro de la mi­nus­va­lía, si la hu­biera, a la fecha de re­so­lu­ción del de­ri­vado.

Pemex alegó entonces que ese pequeño paquete de acciones, del 0,07%, le servía para superar el 5%, porcentaje que conllevaría presuntamente unas ventajas fiscales para entidades financieras en España. Sin embargo, según los datos registrados en la CNMV, Pemex sólo controlaría con ese paquete, el 4,9%.

Hace tres ejercicios, una instrumental controlada por Pemex, RepCon Lux, decidió la liquidación anticipada de una deuda emitida, cuyos bonos podían ser canjeados por dinero u acciones de Repsol, en concreto de 59,9 millones de títulos. De esta forma, la empresa mexicana, una vaca ordeñada en exceso por el antiguo virreinato, controlaba los derechos de un 5% de Repsol, paquete que utilizaba para conseguir más dinero vía la emisión de convertibles.

En 2008, cuando los tenedores de los bonos prefirieron canjear los bonos por las acciones más que cobrar en efectivo, Pemex se encontró con el problema de que debía recuperar los derechos políticos si aspiraba a seguir en el consejo de Repsol y mantener un trato comercial privilegiado, ya que todos los años vende a la española petróleo y derivados por 2.000 millones de euros.

Contrató entonces la empresa paraestatal mexicana cuatro contratos de "arrendamiento de derechos políticos y económicos" con opción a compra (equity swaps) con tres entidades financieras, Santander, BBVA y UBS. En el mes de marzo renovó con el banco vasco un equity swap de 29,66 millones de títulos, a un precio de 23,68 euros. Un mes después renovó también el del Santander, 11,5 millones de acciones, y el contratado con la entidad suiza, 7,5 millones de títulos, a un precio de ejecución de 23,40 euros, muy por encima  en todos los casos de los 19,7 euros de cierre de ayer (el anuncio del pacto parasocial le empujó al alza un 4,1%).

En octubre le vence otro de 10 millones de acciones, presumiblemente con el BBVA, que tiene declarada en la CNMV la propiedad, por cuenta de clientes, de 47,8 millones de acciones, el 3,9% del capital de Repsol.

Una de las posibilidades de ingeniería financiera que tienen Sacyr y Pemex es colocar el 29,8% del capital de Repsol que controlan como colateral de deuda, cuando la cotización de la petrolera les permita ejecutar una operación de este estilo. Sería repetir la jugada que Pemex hizo con RepCon, la instrumental luxemburguesa. No consumes recursos propios y mantienes los derechos políticos que te permiten mandar en la compañía, y gobernar Repsol da muchísimo juego, por su facturación de 60.000 millones, el beneficio de 4.700 millones, y su patrimonio neto de 24.000 millones. Habrá que esperar el próximo movimiento de Antonio Brufau, el presidente al que la alianza hispano-mexicana le quieren cortar las alas, y de La Caixa, siempre dispuesta a sacar tajada en Gas Natural.

 

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