Su di­rector ge­ne­ral, Enrique Goñi, ha im­pli­cado en la ope­ra­ción de sal­va­mento a BMN y a Effibank

Caja Navarra impone a Banca Cívica el rescate de Oesía para no perjudicar la salida a Bolsa

ONG de­nun­cian que una de sus fi­lia­les, Tecnobit, es socio de una com­pañía is­raelí que fa­brica armas que se uti­lizan contra Palestina

Enrique Goñi
Enrique Goñi

Sin hacer ruido, porque no con­viene en un pro­ceso de sa­lida a Bolsa, con mucha dis­cre­ción, Caja Navarra y su di­rector ge­ne­ral, Enrique Goñi, han im­puesto a Banca Cívica, de la que forman tam­bién parte CajaCanarias, Caja Burgos y la se­vi­llana Cajasol, el res­cate de una de sus in­ver­siones más po­lé­mi­cas. Goñi, que tam­bién es co­pre­si­dente de Banca Cívica, ha im­pli­cado en la ope­ra­ción de sal­va­mento de Oesía Networks a otras cajas de aho­rros ac­cio­nis­tas: BMN (Caja Murcia, Caja Granada, la ca­ta­lana Caixa Penedés y la ba­lear Sa Nostra) y Effibank (CajAstur, Caja Cantabria y Caja Extremadura). Caja Navarra y Banca Cívica han desoído los lla­ma­mientos de va­rias or­ga­ni­za­ciones no gu­ber­na­men­tales (ONG) para des­vin­cu­larse de esta em­presa. Las ONG ar­gu­mentan que una de las fi­liales de Oesía, Tecnobit, "es un im­por­tante socio de Rafael Advanced Defense Systems, em­presa pro­piedad del Gobierno is­raelí que fa­brica una so­fis­ti­cada gama de mi­siles y ar­mas" que "se em­plean a diario para matar y oprimir a la po­bla­ción pa­les­tina en Gaza y Cisjordania".

Oesía Networks, la antigua IT Deusto, sufre permanentes problemas de liquidez y de circulante, debido a la crisis que también ha salpicado al sector de las tecnologías de la información. Con más de 3.300 empleados, una nutrida cartera de clientes públicos (ministerios de Defensa, Sanidad y Justicia) y privados (bancos y cajas) en España  y una fuerte presencia internacional, sobre todo en América Latina, México y Estados Unidos, necesita nuevas inyecciones de capital. Muy atrás, en el baúl de los recuerdos o en el bulevar de los sueños rotos, queda el proyecto de salida a Bolsa, en el año 2000, todavía como IT Deusto.

Con ese banderín de enganche, la empresa atrajo a Caja Navarra, Caja Castilla La Mancha (CCM), a través de CCM Corporación, Cajasol y otras entidades de ahorro, que financiaron a un un grupo de ejecutivos que emprendieron la carrera de la compra de firmas de pequeño y mediano tamaño, tanto en España como en el extranjero, ligadas al sector de las tecnologías de la información.

Pero el deterioro de los resultados de Oesía y el fracaso de ese plan de expansión provocaron hace ya varios meses el revelo de su equipo directivo. Tras la celebración de una junta extraordinaria de accionistas instada por Banca Cívica, su mayor accionista tras aglutinar las participaciones de Caja Navarra, Caja Burgos y de Cajasol, se produjo la salida de Abel Linares, su presidente y consejero delegado. Éste había sido precisamente el artífice de la estrategia de crecer mediante compras. El problema es que también aumentó la deuda, y la situación del mercado de las tecnologías de la información y la caída de la facturación de Oesía ha impedido que el flujo de caja fuera suficiente para hacer frente a sus compromisos y, a la vez, mantener intactos sus fondos propios. Éstos apenas llegan a los 60 millones de euros, cuando hace dos años estaban en los 120 millones.

El caso es que Oesía celebró junta general de accionistas el pasado 29 de junio. Ante la necesidad de sanear el balance y garantizar el futuro de la empresa, el pool de 25 entidades financieras, entre ellas las cajas accionistas de Oesía Networks, que suscribió con ésta créditos sindicados por un total de 75 millones de euros, reclamó nuevas aportaciones de capital a los propietarios.

Y las cajas no están precisamente para realizar esfuerzos. Pero el director general de Caja Navarra, Enrique Goñi, tampoco quería que un deterioro de la situación de Oesía Networks perjudicara al proceso de colocación de acciones de Banca Cívica. Así que implicó a todo el grupo en el rescate de la empresa. Tampoco a Cajasol, presidida por Antonio Pulido, el otro copresidente de Banca Cívica, le beneficiaba un desplome de la firma de tecnología de la información. Así que Banca Cívica tuvo que arremangarse para salvar la empresa, en la que no tiene intereses directos CajaCanarias, si participación accionarial las otras tres entidades del grupo.

Goñi también implicó en la operación de salvamento de Oesía Networks al resto de las cajas accionistas, que controlan el 90% del capital de la empresa. Todas, curiosamente, inmersas en procesos de fusión virtual, como Banca Civica. Es el caso de Corporación CCM, que tras la intervención de la caja castellanomanchega por el Banco de España, ha pasado a manos de CajAstur. Esta entidad es la promotora de Effibank, en la que también participan Caja Cantabria y Caja Extremadura, además del actual Banco Castilla La Mancha. Y de BMN, impulsado por Caja Murcia y formado por Caja Granada, Sa Nostra y Caixa Penedés. Todas las cajas accionistas han capitalizado sus créditos y aportado capital a Oesía Networks.

Pero el salvamento de Oesía Networks se ha producido en medio de un verdadero clamor por parte de las ONG para que Banca Cívica hiciera honor a su apellido y abandonara una inversión que liga al grupo de cajas con la fabricación de armas. "Señores miembros de los consejos de administración de CAN y de Banca Cívica: sus departamentos de marketing han hecho un extraordinario esfuerzo en los últimos años para convencer a clientes y al público en general de la vocación de transparencia y responsabilidad social de CAN y Banca Cívica. Sus anuncios nos hablan de importantes proyectos sociales elegidos por clientes de CAN y de una revolución en su forma de hacer negocios. Y en su página web leemos que ustedes han firmado el Pacto mundial de la ONU, que les compromete a no ser cómplices en la vulneración de los derechos Humanos. Hasta la misma marca Banca Cívica suena a empresa financiera con vocación de ONG". Así comienza la carta que varias ONG enviaron a los consejeros de Caja Navarra (CAN) y de Banca Cívica.

"Es una lástima que los responsables de marketing se olvidaran de dar publicidad a la participación de CAN y de Banca Cívica en el negocio del armamento.  Como bien sabrán ustedes, las dos entidades, a través de la empresa matriz Oesía, son los principales inversores en Tecnobit, una empresa muy significativa en el sector de fabricación de armamento del Estado español. Peor aún, resulta que Tecnobit es un importante socio de Rafael Advanced Defense Systems, empresa propiedad del Gobierno israelí que fabrica una sofisticada gama de misiles y armamentos utilizados por sus Fuerzas Armadas (y las fuerzas de la OTAN)", continuaba la carta.

"Éstas son armas que, sin duda, mataron a cientos de civiles indefensos en la invasión israelí de Gaza en 2008/2009 y en la invasión de Líbano en 2006, y que se emplean a diario para matar y oprimir a la población palestina en Gaza y Cisjordania". Por tanto, "exigimos a CAN y a Banca Cívica, entidades que siguen siendo públicas hasta su privatización en julio, que actúen con verdadera responsabilidad social, que escuchen, por favor, la voz de la sociedad civil palestina y navarra y que desinviertan en empresas, como Tecnobit, que están relacionadas con la ocupación israelí de Palestina".

"Si no, por lo menos, actúen con la transparencia que pregonan y hagan pública su participación en el negocio de armamentos. Un negocio manchado con la sangre de muchas personas inocentes no solamente en Palestina, sino también en Irak, Afganistán, Libia y otros países, a los que la intervención occidental ha llevado la guerra", concluye la carta enviada por las ONG a los consejos de administración de Caja Navarra y de Banca Cívica.

En julio de 2010, una ONG, Alternativa Antimilitarista-Movimiento de Objeción de Conciencia, envió una carta (véase CapitalMadrid.com del 12 de julio) a los directores generales de las tres cajas que componían entonces Banca Cívica (todavía no se había incorporado Cajasol), en la que manifestaba su preocupación por sus inversiones en empresas fabricantes de armas. Y hacía referencia a que Caja Navarra era el accionista de referencia de Oesia Networks SL, con un 29,2%. A esta participación hay que sumar el 6,2% que tiene Caja Burgos, y la que aportó luego Cajasol.

"No entendemos cuál es el significado que en Grupo Banca Cívica y CAN dan al concepto ‘cívica' pero si hace referencia a la ciudadanía, no entendemos cómo pueden invertir en este tipo de industrias y más, cuando en el caso de Navarra, el rechazo a la guerra ha sido manifiesto (amplias manifestaciones durante la guerra de Irak) incluso por parte de las instituciones (parlamento, gobierno, ayuntamientos, etc) y cuando casi mil jóvenes prefirieron la cárcel o fueron inhabilitados antes que acudir al servicio militar", añadía la misiva.

"Probablemente muchos de esos jóvenes y de las miles de personas que se manifestaron contra la guerra tengan una cuenta, un préstamo, una inversión o una hipoteca en su entidad y no creemos que estén de acuerdo con las inversiones en este tipo de fábricas. Esperamos y solicitamos que tanto desde Caja Navarra como desde el Grupo Banca Cívica reconsideren sus inversiones en fábricas de armas y que en caso contrario, por favor cambien de nombre. Creemos firmemente en la ética y pensamos que cuando ponemos determinados adjetivos debemos ser consecuentes y dotarlos de contenido y que no se trate de palabras huecas, que siembran la desconfianza entre la ciudadanía", concluía la carta de esta ONG.

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