Iberdrola no fi­gura en la lista de los nuevos "socios es­tra­té­gi­cos" que busca EdP

La eléctrica pública brasileña Electrobras entrará en la Península a través de la portuguesa EdP

El Estado luso re­nuncia a sus "derechos es­pe­cia­les" en la eléc­trica y vende su úl­timo 25%

Fachada electrobras
Fachada electrobras

El con­trol pú­blico del Gobierno por­tu­gués sobre la eléc­trica EdP tiene los días con­ta­dos. Aprobada por el nuevo go­bierno con­ser­vador (PSD/CDS) di­ri­gido por Pedro Passos Coelho, la li­qui­da­ción de la ac­ción de oro en manos del Estado sólo re­quiere ahora una re­forma es­ta­tu­ta­ria, que será vo­tada por la Junta ex­tra­or­di­naria con­vo­cada para el 25 de agosto. Lo mismo pa­sará con Portugal Telecom (PT) y la pe­tro­lera Galp, cuyos ac­cio­nistas harán efec­tiva el final de los "derechos es­pe­cia­les" del Estado en las juntas con­vo­cadas para 26 de eulio y el 3 de agosto, res­pec­ti­va­mente. Eso fue lo que exigió la "troika" FMI/UE/BCE, en el ám­bito del plan de res­cate de 78.000 mi­llones de euros ne­go­ciado con el úl­timo go­bierno so­cia­lista de José Sócrates. Otra con­di­ción he­re­dada por el nuevo eje­cu­tivo es la pri­va­ti­za­ción "total" de EdP y de Galp, donde el Estado con­trola to­davía el 25,69% y el 7% del ca­pi­tal. Tras el Estado, los dos ma­yores ac­cio­nistas de EdP son es­paño­les: Iberdrola (6,79%) y Cajastur (5,01%), pero lo más pro­bable es que op­tarán por no acudir a la pri­va­ti­za­ción pre­vista para sep­tiem­bre.

La última fase de la privatización de EdP se hará fuera del mercado, a través la venta directa de paquetes de acciones. O sea, los pequeños inversores no tendrán acceso a la operación. El principal objetivo que el Gobierno luso persigue con la nueva ola de privatizaciones anunciada para los próximos meses (además de EdP y Galp, el acuerdo firmado con la "troika" contempla la venta de la compañía aérea Tap, de la gestora aeroportuaria Ana, de Aguas de Portugal, de la concesionaria de la red eléctrica nacional Ren, etc.), consiste en traer inversión extranjera. Lo prioritario es rebajar el peso de la deuda pública, que tras las últimas emisiones y la llegada de los primeros tramos del plan de rescate (10.673 millones de euros) representaba, a finales de junio, 172.400 millones, el 99,8% del PIB, un incremento de 9 puntos en los dos últimos meses.

En todo o caso, el modelo de privatización sirve los intereses de EdP: la gran preocupación del equipo dirigido por Antonio Mexia, ante la supresión de la "golden share" del Estado, consiste en tener une estructura accionarial sólida, para hacer frente a eventuales operaciones hostiles. Lo que pretende la eléctrica portuguesa es abrir el capital a nuevos "socios estratégicos sin vocación de control" y que faciliten la entrada del grupo en nuevos mercados internacionales. Eso podría excluir a Iberdrola. Pese a haber reducido su participación del 10% al 6,79%, quedó todavía como el mayor accionista privado, pero nunca pudo participar en la gestión y sobre todo no cuenta con la simpatía de Antonio Mexia. Pero nadie descarta una sorpresa. Tras la reforma estatutaria del 25 de agosto, el techo de los derechos de voto en EdP pasará del 5% al 20%, y será aplicado de la misma forma a todos los accionistas. Lo cierto es que Ignacio Galán rechaza desvelar sus intenciones. Lo único que comenta es que a Iberdrola no le interesa tener participaciones financieras., si bien insiste en que tampoco tiene prisas por salir de EdP.

Interés brasileño

Quien si tiene las ideas claras y opera con transparencia es la eléctrica pública brasileña Electrobras, que quiere convertirse en el mayor accionista de EdP. Propone hacerse con 10% del capital y entrar en el consejo de la eléctrica lusa. Ambas compañías tienen ya firmados acuerdos de colaboración en Brasil, donde EdP lleva instalada 15 años, controlando el 52% de EdP Brasil, que en los últimos seis años aportó a la casa madre lusa 1.200 millones de euros (venta de activos y dividendos), mientras que Electrobras es líder nacional, con una capacidad instalada de 40.296 MW. Entrando en EdP, Electrobras reforzaría su expansión internacional. Entraría no solo en la Península Ibérica y en una docena de países europeos como Francia y Reino Unido, sino también en Estados Unidos, Canadá, etc.

Además, teniendo su capacidad de generación concentrada en centrales hídroeléctricas, térmicas y nucleares, Electrobras se interesa a la energía eólica y quiere beneficiarse del "know how" acumulado por la eléctrica lusa, cuya filial EdP-Renovables, que tiene su sede en España, es unos de los líderes mundiales del sector.

La apuesta de Electrobras en EdP tiene también implicaciones políticas. Con Lula da Silva en la presidencia y ahora bajo la dirección de Dilma Rousseff, Brasil se comprometió en acudir en ayuda del "país hermano" en dificultades, lo que pasa por la entrada del capital brasileño en las empresas lusas. Pero la eléctrica brasileña, que está aún controlada por el Estado, no estará sola en la carrera a la privatización de EdP. Al margen de Iberdrola, que se resiste todavía a desvelar sus intenciones, contribuyendo así a alimentar todo tipo de especulaciones, y descartando Cajastur, que estaría mucho más interesada en vender su participación del 5,01% que hacerse con nuevos paquetes de acciones, hay varios grupos internacionales interesados en la operación.

El fondo IPIC de Abu Dabi, por ejemplo, parece muy interesado en reforzar su participación actual del 4%. Y lo mismo pasa con la petrolera argelina Sonatrach, que ya controla también el 2,23% de la eléctrica portuguesa. Otros candidatos potenciales son China Power Internacional (CPI) y China State Grid (CSG); el petrolero público angoleño Sonangol; y el grupo InterOceanico que está formado por inversores lusos, angoleños e israelitas.

**Operaciones hostiles **

Sin embargo, nadie descarta la posibilidad de alguna operación hostil, sobre todo después de que el Estado renuncie a sus "derechos especiales" y salga totalmente del capital. El valor de mercado actual hace que EdP sea muy atractiva para las grandes eléctricas internacionales, principalmente las alemanas y la francesa EdF, que tienen la posibilidad de financiarse a bajo coste para hacerse eventualmente con "peritas dulces". Así, la eléctrica lusa solo podrá defenderse teniendo una sólida estructura accionarial y manteniendo el blindaje que limita los derechos de voto al 5%. Y manteniendo algún sistema de blindaje, como el nuevo techo previsto del 20% para los derechos de voto.

La actual situación de Portugal -con el "rating" de la deuda rebajado al nivel de "basura", riesgos elevados de suspensión de pagos, la economía en recesión, etc.,- es también lo bastante compleja para frenar el apetito de eventuales depredadores internacionales. EdP presenta además algunas fragilidades, como el peso de la deuda de 16.000 millones de euros, que representa el 10% del PIB nacional y 4,5 veces el EBITDA de la eléctrica (los ratios de deuda de EdF, Iberdrola y Endesa, por ejemplo, son muy inferiores), y más de la mitad está financiada a tasas variables.

Otro dato a tener en cuenta es que EdP va encontrar los próximos años una mayor competencia de Iberdrola y Endesa en el mercado luso, que representa aún el 40% de sus ingresos. Y la expansión internacional tampoco está exenta de peligros. EdP apostó fuerte principalmente en la energía eólica, que según los expertos presenta en países como Estados Unidos e incluso España altos riesgos no solo financieros, sino también regulatorios y políticos.

 

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