Monitor del Seguro

Mapfre, AXA, Caser, Generali, Liberty, Zurich y otras com­pañías mo­vi­li­zaron todos sus re­cursos

Buena respuesta ante el desastre de Lorca

El Consorcio re­cibió más de 20.000 so­li­ci­tudes de asis­temcia

Terremoto en Lorca
Terremoto en Lorca

El te­rre­moto su­frido el pa­sado mes por la ciudad mur­ciana de Lorca ha puesto en evi­dencia al­gunas de las ca­ren­cias que existen en nuestro país en torno al se­guro, así como las que tiene la propia ins­ti­tu­ción ase­gu­ra­dora. Lo que no se pude poner en duda es que en esta oca­sión el sector ase­gu­rador ha res­pon­dido con ce­le­ridad y ha afron­tado bien el si­nies­tro, al tratar por todos los me­dios de pa­liar lo más y lo antes po­sible los daños pro­vo­cados por el seísmo. Las oca­siones así, los grandes si­nies­tros, son un ver­da­dero es­ca­pa­rate para un sector que antes de nada cobra y una gran opor­tu­nidad para de­mos­trar a la so­ciedad que el se­guro está ahí cuando se le ne­ce­sita y res­ponder pronto y bien.

Primero fue el Consorcio de Compensación de Seguros (CCS), que es en definitiva quien va a pagar las indemnizaciones por los daños sufridos y que inmediatamente desplazó un equipo de expertos a la zona, y después Mapfre, AXA, Caser, Generali, Liberty,  Zurich...y varías entidades más hasta alcanzar la práctica totalidad de compañías de seguros que tienen pólizas contratadas en Lorca, las que establecieron nada más conocer la noticia programas y dispositivos especiales de apoyo a las víctimas del terremoto y de ayuda en las reclamaciones de los siniestros para que el importe de las indemnizaciones se abonara cuanto antes. Desde carpas y unidades móviles puestas por las compañías de seguros se repartieron comidas y se prestó atención psicológica a las víctimas.

Más de 20.000 solicitudes

A las tres semanas de producirse el terremoto, el Consorcio de Compensación de Seguros había reclibido cerca de 21.000 solicitudes de indemnización y había tramitado y peritado unos 400, con lo que ya había abonado más de un millón de euros, la mayor parte de las indemnizaciones corresponden a daños en inmuebles.

En un principio, el CCS había estimado en torno a los 70 millones de euros las indemnizaciones que tendría que abonar como consecuencias de los daños causados por el terremoto, aunque a estas fechas el organismo considera que la cantidad se elevará en varios millones, pero no tendrá una cifra definitiva hasta que no finalicen los expedientes y peritajes de todas las reclamaciones.

En tres días, del 16 al 18 de mayo, fue cuando se concentró el mayor número de solicitudes que recibió el Consorcio, unas 12.000, y desde entonces las reclamaciones han caído vertiginosamente hasta quedar en solo unas pocas decenas diarias. Hay que tener en cuenta que la Ley de Contrato de Seguro establece un plazo de siete días para la comunicación, el Consorcio informó que podían estar tranquilos asegurados, mediadores y aseguradoras, ya que no iba a rechazar la tramitación y el pago de un siniestro porque la comunicación se hubiera hecho más tarde. En el plazo de tres meses el Consorcio confía en haber pagado el 85% de los siniestros.

La importancia cada vez mayor de la implantación de las nuevas tecnologías en el seguro también se ha podido apreciar en este caso, ya que casi el 40% de las reclamaciones al Consorcio se hicieron a través de su página web. Pero el fuerte sigue siendo el teléfono, ya que más de la mitad de las solicitudes recibidas, cerca de 12.000, se tramitaron a través del Centro de Atención Telefónica del CCS, que había aumentado su capacidad en 90 puestos  para atender de forma específica las llamadas por daños causados por el terremoto. Y, aunque el "pagano" sea el Consorcio, también es importante constatar que más de un 60% de las solicitudes fueron presentadas a ese organismo  por agente, corredor o por la entidad aseguradora del afectado.

Pero el terremoto de Lorca ha puesto en evidencia varias cosas. En primer lugar, el elevado nivel de infraseguro que existe en las pólizas de incendios o de hogar  en España. La mayoría de los damnificados de Lorca se están llevando la desagradable sorpresa de que las indemnizaciones que les corresponden de acuerdo con las pólizas que tiene contratadas solo cubren una parte de sus pérdidas, no la totalidad.

Y este es un problema que no se limita a Lorca, sino que viene sucediendo en la mayor parte de las pólizas de hogar que hay en España. Al asegurar una vivienda, normalmente es el propio asegurado el que pone el valor del inmueble, ya sea porque es lo que le ha costado, o porque es la cantidad que tiene hipotecada o porque es la cantidad que se le ajusta para que no se le dispare demasiado la prima del seguro. Pero es prácticamente imposible fijar un valor exacto para asegurar una vivienda, ya que el precio consta de varios componentes, y uno de ellos, muy importante en los últimos tiempos es el precio del solar, que ese ni se quema, ni lo roban, ni desaparece. Otro es el especulativo, que ese tampoco se puede asegurar.

El drama del precio de la vivienda

Además, el precio de una vivienda es lo que alguien esté dispuesto a pagar por ella en un determinado momento y así pasa ahora, que muchas viviendas valen actualmente mucho menos que hace unos años cuando se adquirieron. Y de ahí el problema de algunas personas que después de pagar religiosamente la cuota de su hipoteca durante varios años, resulta que ahora le deben al banco o a la caja de ahorros correspondiente más dinero del vale actualmente su vivienda.

Por eso, el infraseguro no es solo culpa de los asegurados, que en muchos casos no son conscientes de que existe, sino que también tienen su cuota de culpa los mediadores o las propias aseguradoras que no informan apropiadamente a los clientes de la situación en que se encuentran. Y es un problema al que habría que buscar una fórmula para resolverlo y evitar así sorpresas desagradables en momentos muy delicados. 

Otra de las conclusiones que se pueden extraer del terremoto de Lorca es la falta de seguro de muchos bienes culturales que además se encuentran en zonas propicias a determinado tipo de catástrofes. Iglesias, edificios históricos y demás bienes del patrimonio cultural no es que no cuenten con un infraseguro, es que no cuentan ni siquiera con seguro y tras un siniestro catastrófico de grandes proporciones, como ha sido el caso, o se pierden definitivamente o tarden mucho tiempo en reponerse, porque se tiene que sufragar con donaciones o con subvenciones. 

Otro mal endémico, ya que muchas de las instituciones propietarias de esos bienes culturales no tienen dinero ni para el adecuado mantenimiento de los propios bienes, así que mucho menos para pagar su aseguramiento, que por tratarse de bienes culturales y de obras de arte en muchos casos, sería demasiado caro.

En este caso, el seguro tendría que idear fórmulas para poder asegurar esos bienes. Una de ellas podría ser el patrocinio, a través de las fundaciones que tienen algunas compañías de seguros, de una parte o la totalidad del precio de la póliza. Pero hay que buscar soluciones imaginativas.

Picardías comprensibles

Finalmente, otra de las cosas que ha puesto en evidencia el seísmo es el elevado nivel de picardía o el alto grado de necesidad de mucha gente. En el campamento que se levantó en Lorca para acoger en primera instancia a los damnificados al cabo de dos o tres días del siniestro había más personas que toda la población de la ciudad y el número de comidas se había disparado. Y es que a la voz de "comida gratis" se produjo un "efecto llamada" y se sumaron muchos comensales de otros pueblos que no habían perdido nada con el terremoto. Para recibir esas ayudas, a los afectados se les entregó una pulsera como la de los hoteles de "todo incluido" y gracias a eso se pudo pone orden.

Y es que de todo se puede aprender, hasta de las catástrofes. Por eso, Mapfre, a través de su Fundación y la Universidad Autónoma de Madrid han firmado un convenio de colaboración para crear una cátedra UAM-Mapfre, que llevará el nombre del presidente de la aseguradora, José Manuel Martínez,  murciano de pro, que fomentará la investigación y el desarrollo en el ámbito asegurador, la actividad docente y la formación en Mapfre. Dentro de este acuerdo ambas entidades llevarán a cabo conjuntamente un programa de investigación sobre "Catástrofes naturales y su repercusión en el sector asegurador", y el primer proyecto en este sentido que desarrollarán será el de "Planes de continuidad de negocio en empresas de seguros ante catástrofes naturales".

 

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