Monitor de Consumo Bancario

Un banco is­landés na­cio­na­li­zado de­vuelve di­nero a sus clientes

Un Quijote bancario en Islandia

Mientras, en España, las en­ti­dades dis­frutan de be­ne­fi­cios sin re­cordar que fueron res­ca­tadas

Landsbanki
Landsbanki

Hasta ahora, Islandia era co­no­cida por sus be­llezas na­tu­ra­les, su ex­ce­lente sis­tema edu­ca­tivo y por ser la cuna de la can­tante Björk. A partir de hoy, entre sus atri­butos habrá que contar tam­bién una clase ban­caria de pro­bada trans­pa­rencia y hon­ra­dez. El se­gundo banco más im­por­tante de la isla ha de­ci­dido hacer bueno el dicho que reza 'es de bien na­cidos ser agra­de­ci­dos' y se ras­cará el bol­sillo para ayudar a sus clien­tes, ad­mi­tiendo que les había co­brado ex­ce­sivos in­tere­ses. La en­tidad de­vol­verá parte de di­chos in­tere­ses, otor­gará ayudas y re­du­cirá deuda. ¿Recuerdan el res­cate del banco Landsbankinn?

Hace dos años, en medio de la psicosis financiera que obligó a los Estados a recurrir a las arcas públicas para salvar al estamento financiero del hundimiento, Reikjavik tomó una decisión que tendría, a la larga, consecuencias transnacionales: el salvamento de esta entidad, la segunda del país. Los islandeses demostraron que aún les queda algún cromosoma vikingo y rechazaron airadamente la medida. El Estado -primera lección- escuchó el clamor social y convocó un referéndum.

La consulta se saldó con una rotunda negativa a devolver los 4.000 millones de euros que Londres y Amsterdam pagaron para indemnizar a más de 320.000 ciudadanos tras la quiebra de Icesave, filial de Landsbankinn. La decisión causó un grave conflicto diplomático con Reino Unido que aún está vigente.

Demasiado zarandeo político y mediático para un país modelo como Islandia. Por eso (ahora viene la segunda lección), y gracias a una posición económica que sus representantes califican de "sólida", Landsbankinn reestructurará la deuda de los usuarios que confiaron en la entidad. ¿Consecuencia del mencionado buen sistema educativo islandés o deque por esos pagos son muy 'raritos'? Quizá se trate simplemente de una muestra de la decencia y honestidad que deberían caracterizar a todo gestor de dinero ajeno, y que en España son virtudes tan frecuentes como los tigres vegetarianos.

Pero ya hemos hablado bastante del segundo banco islandés. Pasemos a cometer uno de esos agravios comparativos que tanto nos gustan, con la segunda entidad española como víctima. El pasado 5 de mayo, el consejero delegado del BBVA, Angel Cano, presentaba muy ufano los resultados trimestrales del banco: 1.150 millones de euros de beneficio. Enhorabuena, señor Cano. Mucho tenían que agradecerle esos números a las cláusulas suelo, de las que el directivo dijo que eran de difícil inclusión en la categoría de productos abusivos.

Sumando la escalada imparable del Euribor -cerró el pasado mes al 2,147%-, los diferenciales desorbitados y las citadas cláusulas suelo, es improbable que los intereses que el BBVA inflige a sus clientes tengan mucho que envidiar a los que Landsbankinn reconoce como excesivos. ¿Tendrá la empresa vasca el mismo gesto con sus clientes? ¿Lo hará el banco Santander, que también disfruta de exacerbados beneficios? ¿Harán bandera de la responsabilidad social corporativa con una medida similar, y no solo con palabras? En la Plaza de Sol, un ejército de vikingos indignados clama por una respuesta.

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