Monitor del Seguro

Un mun­dial, unas olim­piadas y una flo­re­ciente eco­nomía

Brasil en el punto de mira

El país la­ti­noa­me­ri­cano man­tiene abiertas sus puertas a la in­ver­sión ex­te­rior para man­tener su cre­ci­miento

Brasilia
Brasilia

En Brasil se está desa­rro­llando una de las más im­por­tantes par­tidas de aje­drez que juega el se­guro mun­dial en estos mo­men­tos. El gi­gante ame­ri­cano, que des­bancó a España como oc­tava eco­nomía del mundo el año pa­sado, es el quinto país más grande del mundo, con 8,5 mi­llones de ki­ló­me­tros cua­dra­dos, tan solo sólo su­pe­rado por Rusia, Canadá, China y Estados Unidos. Y siendo tam­bién el quinto por po­bla­ción con cerca de 200 mi­llones de per­so­nas, forma parte de ese pri­vi­le­giado grupo de­no­mi­nados como "países emer­gen­tes" a los que la crisis de 2008 les ha afec­tado bas­tante menos que a los demás man­te­niendo sus eco­no­mías viento en popa a toda vela.

Y es que en Brasil, aparte de que es uno de los países con mayores riquezas naturales del planeta, se van a celebrar dos acontecimientos mundiales de primera magnitud, como son unas olimpiadas y un campeonato mundial de futbol, que van a contribuir al desarrollo de muchos sectores, entre ellos el del seguro. En 2014 Brasil acogerá la XX edición de la Copa Mundial de Futbol, y dos más años más tarde, en 2016, Rio de Janeiro, la antigua capital, celebrará las Olimpiadas. Otro país americano, México, ya vivió una experiencia similar, cuando organizó las Olimpiadas de 1968 y la Copa del Mundo de 1970.

Esos acontecimientos, unidos a que la economía brasileña es actualmente una de las más sólidas y de las que crecen a mayor ritmo, junto a unas elevadas tasas de interés han hecho de ese país un destino preferente de inversiones extranjeras, lo que contribuye aún más a su desarrollo económico. Por eso, aseguradoras, reaseguradoras y brokers de todo el mundo están ya o van a estar en breve en Brasil para aprovechar los "pelotazos" que se darán con todos los contratos que se realicen con motivo de ambos acontecimientos deportivos.

Y así sucede, que hay multinacionales aseguradoras, como es el caso de la española Mapfre, que apostaron hace muchos años por ese país y que han realizado fuertes inversiones, y que se encuentran ahora que empiezan ahora a recoger los frutos, con esas dos "peritas en dulce" que son ambos acontecimientos deportivos. Y hay otras aseguradoras que, a la vista de los acontecimientos, intentan hacerse un hueco, para conseguir una parte del pastel, cuanto más grande mejor.

De entrada, la filial brasileña de la estadounidense Liberty, que en 2009 tenía una cuota del mercado brasileño en los ramos no vida del 4%, es uno de los promotores de la Copa Mundial de la FIFA 2014. Luis Maurette, director ejecutivo de Liberty Brasil, afirmó que era una oportunidad demasiado buena como para dejarla pasar: "Estamos seguros de que nuestra participación en el torneo repercutirá considerablemente en nuestros negocios en Brasil". Y eso mismo deben de pensar los demás grupos aseguradores.  

Las autoridades brasileñas son conscientes de su situación actual y de la importancia de todos estos acontecimientos, por lo que tratan de favorecer a las empresas del propio país. Por ese motivo, han aprobado algunas normativas que no han sentado nada bien en el resto del mercado. Concretamente, a finales del pasado mes de marzo las autoridades brasileñas aprobaron dos reglamentos de reaseguro. El primero de ellos establece la obligatoriedad de colocar el 40% del reaseguro en compañías brasileñas; y el segundo prohíbe a las entidades locales ceder más del 20% de sus primas a un reasegurador que pertenezca a un grupo extranjero, con la agravante de que esta nueva normativa se aplicará con carácter retroactivo a todos los contratos de reaseguro que existían en el momento de aprobar esta normativa (31-3-2011) y que se extiendan más allá del 31 de marzo de 2012.

Lógicamente la reacción de la industria mundial no se ha hecho esperar y como las mayores reaseguradoras mundiales están en Europa, ha sido el Comité Europeo de Seguros (CEA), la patronal europea de la industria del seguro, la que ha llevado la voz cantante y a la que se han unido otras 17 asociaciones internacionales que han remitido un escrito de protesta al Gobierno brasileño, ya que consideran que las nuevas normas suponen abolir las cláusulas contractuales y que son ilegales según las leyes brasileñas.       

La directora general del CEA, Michaela Koller, ha afirmado que "ambos reglamentos son una clara desviación de las normas internacionales de regulación y restringen severamente la capacidad de los reaseguradores internacionales para proporcionar capacidad y cobertura de riesgos de Brasil, y tendrá un efecto negativo tanto para el consumidor brasileño como para la economía".

La pregunta del millón es si el seguro y el reaseguro brasileño tienen la suficiente capacidad para cubrir esos porcentajes que las nuevas normas establecen como obligatorios para la industria del país en el caso de sucediera un siniestro importante que, por ejemplo, impidiese celebrar uno de los dos grandes acontecimientos deportivos que tiene previsto organizar Brasil. Para esos casos, para los grandes eventos y los grandes riesgos, existe el reaseguro internacional, y si no que se lo pregunten a los países que han sufrido grandes desastres, como Japón o Chile por los fuertes terremotos, o Pakistán, Estados Unidos y Australia, por las graves inundaciones ocurridas en los últimos años.

Pero no hace falta que haya muchas víctimas ni que se destruyan grandes propiedades para que un siniestro ocasione fuertes pérdidas a la industria del seguro, solo hay que recordar al volcán islandés, de nombre impronunciable, que entró en erupción en marzo del pasado año y que provocó escasos daños físicos, pero que sin embargo interrumpió el tráfico aéreo en Europa durante varios días, lo que causó pérdidas muy importantes en toda la industria relacionada con los sectores de la aviación y el turismo y que, consecuentemente, también repercutió en el seguro.

La industria aseguradora brasileña es la más potente de América Latina, aunque tiene una renta per cápita relativamente baja, 198 euros por habitante y año en 2009, según un informe de la fundación Mapfre, y con un índice de penetración en el mismo años del 3,4%, lo que apunta al inmenso potencial de crecimiento que tiene esa industria en aquel país. En 2009, el seguro recaudó 27.886 millones de euros en primas, con un crecimiento cercano al 10% y eso en plena crisis. Del total, 14.864 millones correspondieron al ramo de vida y los 13.202 millones restantes a los demás ramos. En los nueve primeros meses de 2010, ya superado el periodo de crisis, el seguro brasileño creció a un ritmo de casi el 16% y alcanzaba los 30.383 millones de euros.

Y los primeros datos del presente año consolidan la tendencia de fuerte crecimiento del mercado asegurador brasileño. Los datos del primer trimestre de este año facilitados por el órgano de control del seguro de aquel país apuntan a unos ingresos por primas de 10.500 millones de euros, lo que supone un incremento de casi el 19% sobre el mismo periodo del año anterior. Además, las previsiones para el cierre del presente ejercicio siguen la misma línea ascendente. Según  datos de de la Confederación Nacional de Compañías de Seguros Generales, Vida y Pensiones, Seguro de Salud y la capitalización (CNSeg), la proyección de ventas de seguros prevé un crecimiento ligeramente superior al 12% para este año.

Además, las aseguradoras brasileñas son las mayores de la zona. Entre los diez mayores grupos aseguradores en América Latina durante 2009, la mitad eran brasileños, según el ranking elaborado por la Fundación Mapfre. Los dos primeros puestos están ocupados por Brandesco Seguros e Itaú Unibanco; en quinta posición se encontraba el Banco do Brasil; en octavo lugar, Porto Seguro y, finalmente, en décima posición Sul América. Entre esos diez primero grupos había dos españoles: Mapfre en tercera posición y Santander en séptima.

En 2009, Brandesco era la primera aseguradora brasileña, con una cuota de mercado de casi el 21%; seguida por Itau Unibanco, con el 17%, Banco do Brasil, con el 8,5% y Porto Seguro, con el 6,6%; a continuación estaban el Santander, con el 6,5%, Mapfre, con el 5,6% y Caixa, con el 5,5%.

En los últimos tiempos se han producido algunos movimientos entre los grades grupos aseguradores para aumentar su presencia en Brasil. Los más destacados afectan a dos empresas españolas. Por una parte, Mapfre con el acuerdo logrado el pasado año con Banco do Brasil, que ya ha recibido el visto bueno de las autoridades brasileñas y que estará a pleno rendimiento este mismo año.

Mapfre y Banco de Brasil están poniendo en práctica su alianza estratégica, con la creación de dos holdings (BB-Mapfre, para el negocio de Vida y Agrario, y Mapfre-BB, para los negocios de Autos y Seguros Generales), en los que se integran las entidades filiales aseguradoras de ambos grupos en Brasil, La aseguradora española tiene la mayoría de las acciones con derecho a voto en ambos holdings, y consolidará las operaciones de las aseguradoras por integración global.

José Manuel Martínez, presidente de Mapfre tiene fundadas esperanzas en este acuerdo, ya que el Banco do Brasil es la entidad financiera con mayor capilaridad en Brasil, ya que cubre 59% de las ciudades del país con sus casi 5.000 sucursales, y cuenta con 34 millones de clientes (30% de cuota de mercado), 139.000 millones de dólares en depósitos (23% de cuota), y 24 millones de tarjetas de crédito.

La otra gran operación de seguros es similar a la anterior, pero con diferentes protagonistas. En ella, el grupo suizo Zurich ha adquirido al Santander  el 51% de una holding en la que ha integrado las "fábricas" de seguros del banco cántabro en Brasil, Chile, México, Argentina y Uruguay. El 49% del capital de dicha holding seguirá en manos del banco. La operación incluye además un acuerdo de distribución para la venta de productos de seguros en cada país durante 25 años, en el que Santander mantendrá el 100% de los ingresos por comisiones derivados de su distribución.

Y ya que se trata de un mundial de futbol, entre otros eventos, como en los equipos de futbol no ha faltado el juego "sucio" y se ha producido el clásico "robo" o fichaje de jugadores estrella. El más sonado de todos ha corrido a cargo de Zurich, que para desarrollar todo su ambicioso plan tras el acuerdo con el Santander ha fichado a Antonio Cássio dos Santos, anterior presidente de Mapfre en Brasil, y le ha nombrado CEO  para Latinoamérica.

Mapfre, que tradicionalmente ha sido una escuela de ejecutivos y lo sigue siendo, ha reaccionado inmediatamente y ha tirado de banquillo para remodelar su equipo directivo en Brasil. Como presidente del consejo de administración de las compañías que integran el grupo y presidente ejecutivo de Mapfre Serviços Financeiros ha designado a Wilson Toneto, mientras que como presidente ejecutivo de las aseguradoras de Mapfre en el país ha elegido a Marcos Ferreira.

 

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