GESTIÓN

Filosofía para las empresas

Una pro­puesta para hu­ma­nizar los ne­go­cios

Filosofía
Filosofía

"No sólo la po­lí­tica ne­ce­sita es­ta­dis­tas. También los re­quieren las em­pre­sas. Y para ello hay que formar per­sonas que se en­frenten al mundo de forma fi­lo­só­fica, que ra­zonen fi­lo­só­fi­ca­mente, que piensen y dia­lo­guen sus ac­cio­nes, que tengan ca­pa­cidad de diá­logo con los de­más, porque esos son los ver­da­deros lí­de­res". Esto no lo dice un fi­ló­sofo, sino Gonzalo Mendoza, li­cen­ciado en Ciencias Empresariales, es­pe­cia­lidad Finanzas, por la George Washington University, y que ha tra­ba­jado en Andersen Consulting, Banco Urquijo y en el banco de in­ver­sión SG Warburg. Director ge­neral de la Escuela de Filosofía, que fundó hace siete años junto a Jorge Úbeda (doctor en Filosofía por la Universidad Pontificia de Comillas), con­si­dera que el pen­sa­miento "es un modo de hu­ma­nizar la em­pre­sa".

Jorge Úbeda, director académico de la Escuela, argumenta que "la filosofía aporta efectos positivos en las actitudes de las personas, ayuda a humanizar todo lo que se hace". "El objetivo de la Escuela de Filosofía no es generar eruditos, sino ayudar a vivir la experiencia filosófica, a la reflexión en común, a asumir el papel activo del filósofo", añade Gonzalo Mendoza.

A la Escuela de Filosofía, una iniciativa totalmente privada, "independiente de intereses políticos o religiosos", acuden ejecutivos de la banca, alguno de postín, y de otros ámbitos empresariales, en activo y jubilados, y profesionales liberales, pero también amas de casa, licenciados con formación y hombres y mujeres sin conocimientos previos.

"El objetivo es que las personas que vienen encuentren un espacio donde detenerse y hablar, tanto de los filósofos como del día a día, siempre con una visión filosófica", señalan sus promotores. "La Escuela de Filosofía ofrece la posibilidad de ejercitar con radicalidad el pensamiento propio, confrontándolo con los tesoros intelectuales del pasado, con las propuestas filosóficas del presente y con otras personas interesadas en la filosofía", añaden.

"No basta con estudiar a los filósofos clásicos, sino que es importante hablar sobre las distintas cuestiones que plantean", apuntan. Y ahí es donde la Escuela de Filosofía puede aportar a las empresas. Sus promotores opinan que la filosofía "es extremadamente útil para vivir mejor el día a día, sin importar el oficio que se desempeñe". Creen que la gestión de una empresa "se vería muy beneficiada al hacer el ejercicio de Detenerse y Hablar, porque al hacerlo como se practica en la Escuela de Filosofía, se piensa".

"El único saber que se ha ocupado por formular bien las preguntas e intentar resolverlas es la filosofía. Aprender a formular preguntas e intentar resolverlas en diálogo con otros es especialmente bueno para alguien al que se le ha demandado que se especialice mucho pero que, al llegar un momento clave de su vida, las preguntas fundamentales hayan aflorado y necesite un lugar donde formularlas y responderlas", señalan en la Escuela de Filosofía.

Ésta ofrece un curso sobre los monoteísmos y otro sobre historia del pensamiento filosófico (que duran dos años), filosofía primera, filosofía contemporánea, leer el mundo contemporáneo desde la ética, y desde Ortega y Gasset. Y los Diálogos Filosóficos: el pensamiento en Extremo Oriente (China y Japón), la neurociencia como desafío filosófico, ¿en qué consiste conocer? (conocimiento y verdad), entre la ficción y la realidad (¿literatura o filosofía?), ¿somos libres? (los filósofos y la libertad). Preparan conferencias sobre cuestiones ligadas a la actualidad: energía, Islam y democracia, Internet, el nuevo orden mundial.

La Escuela de Filosofía, que empezó en 2004 con 11 asistentes, tiene ahora 87, y su objetivo es llegar a los 150. La Fundación Escuela de Filosofía recauda donaciones para financiar becas a los asistentes a sus actividades. Cada curso pasan por allí una treintena de profesores, y también licenciados en Filosofía que ejercen como tutores y asisten a éstos. "Lo poco que hacemos, hacerlo siempre mejor", es el lema de sus promotores, que insisten en la necesidad de humanizar la empresa, de detenerse y pensar para formar a los estadistas de éstas.

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Filosofía para las empresas

 

 

Una propuesta para humanizar los negocios

 

 

M. Á. V

 

 

"No sólo la política necesita estadistas. También los requieren las empresas. Y para ello hay que formar personas que se enfrenten al mundo de forma filosófica, que razonen filosóficamente, que piensen y dialoguen sus acciones, que tengan capacidad de diálogo con los demás, porque esos son los verdaderos líderes". Esto no lo dice un filósofo, sino Gonzalo Mendoza, licenciado en Ciencias Empresariales, especialidad Finanzas, por la George Washington University, y que ha trabajado en Andersen Consulting, Banco Urquijo y en el banco de inversión SG Warburg. Director general de la Escuela de Filosofía, que fundó hace siete años junto a Jorge Úbeda (doctor en Filosofía por la Universidad Pontificia de Comillas), considera que el pensamiento "es un modo de humanizar la empresa".

Jorge Úbeda, director académico de la Escuela, argumenta que "la filosofía aporta efectos positivos en las actitudes de las personas, ayuda a humanizar todo lo que se hace". "El objetivo de la Escuela de Filosofía no es generar eruditos, sino ayudar a vivir la experiencia filosófica, a la reflexión en común, a asumir el papel activo del filósofo", añade Gonzalo Mendoza.

A la Escuela de Filosofía, una iniciativa totalmente privada, "independiente de intereses políticos o religiosos", acuden ejecutivos de la banca, alguno de postín, y de otros ámbitos empresariales, en activo y jubilados, y profesionales liberales, pero también amas de casa, licenciados con formación y hombres y mujeres sin conocimientos previos.

"El objetivo es que las personas que vienen encuentren un espacio donde detenerse y hablar, tanto de los filósofos como del día a día, siempre con una visión filosófica", señalan sus promotores. "La Escuela de Filosofía ofrece la posibilidad de ejercitar con radicalidad el pensamiento propio, confrontándolo con los tesoros intelectuales del pasado, con las propuestas filosóficas del presente y con otras personas interesadas en la filosofía", añaden.

"No basta con estudiar a los filósofos clásicos, sino que es importante hablar sobre las distintas cuestiones que plantean", apuntan. Y ahí es donde la Escuela de Filosofía puede aportar a las empresas. Sus promotores opinan que la filosofía "es extremadamente útil para vivir mejor el día a día, sin importar el oficio que se desempeñe". Creen que la gestión de una empresa "se vería muy beneficiada al hacer el ejercicio de Detenerse y Hablar, porque al hacerlo como se practica en la Escuela de Filosofía, se piensa".

"El único saber que se ha ocupado por formular bien las preguntas e intentar resolverlas es la filosofía. Aprender a formular preguntas e intentar resolverlas en diálogo con otros es especialmente bueno para alguien al que se le ha demandado que se especialice mucho pero que, al llegar un momento clave de su vida, las preguntas fundamentales hayan aflorado y necesite un lugar donde formularlas y responderlas", señalan en la Escuela de Filosofía.

Ésta ofrece un curso sobre los monoteísmos y otro sobre historia del pensamiento filosófico (que duran dos años), filosofía primera, filosofía contemporánea, leer el mundo contemporáneo desde la ética, y desde Ortega y Gasset. Y los Diálogos Filosóficos: el pensamiento en Extremo Oriente (China y Japón), la neurociencia como desafío filosófico, ¿en qué consiste conocer? (conocimiento y verdad), entre la ficción y la realidad (¿literatura o filosofía?), ¿somos libres? (los filósofos y la libertad). Preparan conferencias sobre cuestiones ligadas a la actualidad: energía, Islam y democracia, Internet, el nuevo orden mundial.

La Escuela de Filosofía, que empezó en 2004 con 11 asistentes, tiene ahora 87, y su objetivo es llegar a los 150. La Fundación Escuela de Filosofía recauda donaciones para financiar becas a los asistentes a sus actividades. Cada curso pasan por allí una treintena de profesores, y también licenciados en Filosofía que ejercen como tutores y asisten a éstos. "Lo poco que hacemos, hacerlo siempre mejor", es el lema de sus promotores, que insisten en la necesidad de humanizar la empresa, de detenerse y pensar para formar a los estadistas de éstas.

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