LA CELOSÍA

Zapatero y Rajoy sólo se ponen de acuerdo en reforzar la ONCE

La di­plo­macia pre­sio­nante y bien en­gra­sada de la Organización Nacional de Ciegos ha con­se­guido un im­po­sible po­lí­tico, el acuerdo de los dos prin­ci­pales par­tidos es­ta­ta­les, PP y PSOE. El pa­sado 30 de marzo se pu­bli­caba en el BOE la Ley de Economía Social , en la que in­cluía una dis­po­si­ción adi­cional de­di­cada ex­clu­si­va­mente a la or­ga­ni­za­ción de cie­gos, para cla­ri­ficar la na­tu­ra­leza de la ONCE como cor­po­ra­ción de de­recho pú­blico cuya nor­ma­tiva es­pe­cí­fica le con­fiere la con­si­de­ra­ción de en­tidad sin­gular de eco­nomía so­cial, con el fin además de for­ta­lecer sus "rasgos bá­sicos y ge­nuinos re­la­tivos a su ac­ti­vidad eco­nó­mica y em­pre­sa­rial, así como a su na­tu­ra­leza de ope­rador de juego de re­co­no­cido pres­ti­gio".

Unos días antes se publicaba también mediante Real Decreto del ministerio de Sanidad el nuevo estatuto que rige la organización como Corporación de Derecho Público con el fin de que se pueda adaptar correctamente a la nueva Ley del Juego, que se aprobó el lunes en el Congreso (vía Comisión), además de habilitarle para alcanzar acuerdos sobre juego con terceros que operan en países del Espacio Económico Europeo. En definitiva darle un pasaporte adecuado para convertirse en una multinacional del sector.

Populares y Socialistas, de siempre se han entendido con la institución, incluso cuando ésta iba de gallo bajo la batuta de Miguel Durán. Los políticos consideran que a un coste de subvención de algo más de 70 millones, la ONCE sale barata como agente clave en el pastoreo de la discapacidad, para lo que siempre hay voluntarios con intereses espúreos, especialmente ahora que la Administración se ha dado cuenta de que no hay dineros para esa cobertura social prometida por el ex ministro Jesús Caldera.

El marchamo de entidad singularísima le ha blindado en la Ley del Juego, dejando a la ONCE fuera del control generalista y del alcance de la nueva Comisión que tutelará el negocio. A partir de ahora no cobrará las subvenciones con cargo a Loterías del Estado, que será privatizada, sino que dependerá de Economía y Hacienda.

La estructura dirigente de la ONCE, comandada por Miguel Carballeda, se siente aliviada, después de años muy duros con profundos recortes en el apoyo social a los afiliados. Por otra parte, la Corporación Empresarial se prevé  que supere la crisis sin dejarse la piel. El optimismo respecto al negocio del juego, de capa caída en los últimos años, se ha recuperado, con un ligero crecimiento de ingresos en el primer trimestre, y un acuerdo alcanzado la semana pasada para vender juegos instantáneos y "rascas" en los bares, que se llevarán una comisión del 6%, a través de la sociedad mixta que tiene con Lottomatica. Hasta ahora sólo había pactos con estancos y gasolineras. Más riesgo de canibalización, aunque los vendedores presenciales de la organización deberán seguir jugando el papel clave emotivo en la imagen de marketing.

LA CELOSÍA es el blog de Gonzalo Garteiz y puede consultarse enhttp://gonzalogarteiz.blogspot.com/

 

 

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