Monitor del Seguro

Seguros ya ha evaluado el impacto cuantitativo de la nueva normativa

Solvencia II demanda 7.000 millones

Las aseguradoras que operan en España necesitan capitazarse al margen de la crisis

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La Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones (DGSFP) ya tienen los resultados del quinto estudio de impacto cuantitativo (QIS-5) sobre los efectos  que la próxima aplicación de la reglamentación de la Unión Europea, Solvencia II, tendrá en las compañías de seguros y reaseguros que operan en España. Una semana antes lo había hecho la Autoridad Europea de Seguros y Pensiones (Eiopa), pero a nivel europeo. Es uno de los temas que más preocupan al sector en nuestro país, el de los requerimientos de capital de solvencia (SCR, en sus siglas en inglés) que la nueva legislación va a imponer a las aseguradoras. Los resultados del QIS-5 suponen unas exigencias de 17.205 millones de euros, lo que comparado con los 10.277 millones de Solvencia I, suponen un incremento del 67,40%, esto es, 6.928 millones más. Esta cifra, sin embargo, es menor a la que salió de los resultados del QIS-4, que suponía un aumento del 76.6%.

Pero ese in­cre­mento afecta de forma muy di­fe­rente según el tipo de en­ti­dad. Así, para las com­pañías de se­guros que tienen forma ju­rí­dica de so­cie­dades anó­ni­mas, el in­cre­mento de ca­pital su­pone un 58,33%, hasta los 15.267 mi­llo­nes, mien­tras que para las que tienen es­truc­tura mu­tual el au­mento es su­pe­rior al 200%, hasta al­canzar los 634 mi­llo­nes.

También hay di­fe­ren­cias no­ta­bles según el ta­maño de la en­ti­dad. Así, las gran­des, que son las que tiene más de 1.000 mi­llones de primas de­ven­gadas bru­tas, o más de 10.000 mi­llones de pro­vi­sión ma­te­má­tica bruta en el caso de las com­pañías de Vida, ne­ce­sitan un 53,55% más de ca­pi­tal, hasta los 6.929 mi­llo­nes; un 74,48% las me­dia­nas, hasta los 8.690 mi­llo­nes; y más de un 100% para las pe­queñas, (que son las que tienen menos de 100 mi­llones de primas brutas o 1.000 mi­llones de pro­vi­sión ma­te­má­ti­ca), hasta los 1.585 mi­llo­nes.

Por el tipo de ne­go­cio, las com­pañías de Vida solo ne­ce­si­ta­rían au­mentar su ca­pital en un poco más del 30%, hasta los 4.519 mi­llo­nes, mien­tras que las de No Vida prác­ti­ca­mente ne­ce­si­ta­rían du­plicar los 2.488 mi­llones de Solvencia I y llegar a los 4.953 mi­llones que re­sultan del QIS-5. En el caso de las en­ti­dades Mixtas, que son la ma­yo­ría, sus nuevas exi­gen­cias de ca­pital se si­túan en 7.731 mi­llo­nes, un 78,5% más que los re­que­ridos en Solvencia I.

Respecto a los fondos pro­pios, el im­pacto del QIS-5 su­pone un in­cre­mento de éstos para el con­junto del sector li­ge­ra­mente in­fe­rior al 10%, al pasar de los 26.877 mi­llones de Solvencia I a 29.506 de Solvencia II. En la an­te­rior prueba de im­pacto, QIS-4, la di­fe­rencia fue del 33%, lo que su­pone que las ase­gu­ra­doras han re­du­cido no­ta­ble­mente las di­fe­ren­cias. En este caso, las mu­tuas tienen que hacer un mayor es­fuerzo, con­cre­ta­mente tienen que au­mentar sus fondos pro­pios un 14,36%, mien­tras que las so­cie­dades anó­nimas sólo en un 8,60%.

Las grandes y las me­dia­nas, mejor que mejor

Por ta­maños, las grandes y las me­dianas los tienen que au­mentar en poco más del 7%, mien­tras que las pe­queñas tienen que hacer un es­fuerzo mayor y su­birlos un 30%. Por clase de ne­go­cio, las com­pañías de Vida están so­bra­das, en más de un 28%, ya que los fondos pro­pios del QIS-5 son in­fe­riores a los de Solvencia I, mien­tras que las en­ti­dades de No Vida los tienen que au­mentar en un 24% y las Mixtas en un 21%.

El ratio de sol­vencia del QIS-5 es del 171,5%, muy in­fe­rior al de Solvencia I, que es del 261,5%. También es li­ge­ra­mente in­fe­rior al de QIS-4, que fue del 177%, pero su­pe­rior al del QIS-3, que fue del 138%. Por ta­maños, el QIS-5 arroja un ratio de sol­vencia mucho mayor para las com­pañías pe­queñas, con­cre­ta­mente del 230,5%, de un 178,91% para las grandes y de 154,82% para las me­dia­nas. En este úl­timo es­tudio de im­pacto, un total de 10 en­ti­dades no ten­drían su­fi­cientes ca­pi­tales dis­po­ni­bles para cu­brir el re­que­ri­miento de ca­pital de sol­ven­cia. En el an­te­rior es­tu­dio, el QIS-4 fue una más, y 21 en total en el QIS-3.

La par­ti­ci­pa­ción de las ase­gu­ra­doras que operan en España en los es­tu­dios de im­pacto ha ido au­men­tando pau­la­ti­na­mente y gran culpa de ello la ha te­nido la pa­tronal del sec­tor, Unespa, que no solo ha ani­mado a par­ti­cipar sino que tam­bién ha pres­tado todo su apoyo. En el QIS-3 par­ti­ci­paron un total de 108 en­ti­da­des, 112 en el si­guiente y en este úl­timo, el QIS-5 lo han hecho 138, de las que 116 son so­cie­dades anó­nimas y 22 mu­tuas o mu­tua­li­da­des. Del nú­mero to­tal, 44 son ase­gu­ra­doras de Vida, 66 de No Vida, 26 Mixtas y dos Reaseguradoras.

Pero esta par­ti­ci­pa­ción, que está por de­bajo de la media eu­ro­pea, se dis­para en lo re­fe­rente a la cuota de mer­cado de las en­ti­da­des, ya que su­ponen un 95,6% en el ramo de Vida, casi el 95% en No Vida y un 91,4% en Salud. Estas ci­fras su­ponen un no­table in­cre­mento res­pecto a los datos del QIS-4 donde la cuota de mer­cado se situó en el 69,40% en el ne­gocio de Vida, el 87% en el ne­gocio de No Vida y 69'50% en el ne­gocio de Salud. De los dos cues­tio­na­rios que pre­sen­taba el es­tu­dio, uno cua­li­ta­tivo y otro cuan­ti­ta­tivo, todas las en­ti­dades par­ti­ci­pantes res­pon­dieron este úl­timo y sólo 89 lo hi­cieron al cua­li­ta­tivo.

Diferencias frente a Solvencia I

Según la DGSFP, las prin­ci­pales di­fe­ren­cias en la va­lo­ra­ción del ba­lance bajo Solvencia II frente a Solvencia I son el in­cre­mento ex­pe­ri­men­tado, de me­dia, por los Fondos Propios (incremento de algo más del 10%) así como la dis­mi­nu­ción del pa­sivo re­pre­sen­tado por las pro­vi­siones téc­nicas (PT) ex­cep­tuando las de Vida que su­fren un pe­queño au­mento.

Pero además de todos estos re­sul­ta­dos, del QIS-5 se pueden ex­traer otras mu­chas con­clu­sio­nes. En primer lu­gar, el se­guro es­pañol se queja de las mu­chas di­fi­cul­tades que han te­nido las ase­gu­ra­doras para re­llenar los for­mu­la­rios: la falta de tiempo para en­ten­derlos y com­ple­tar­los, falta de cla­ridad en las es­pe­ci­fi­ca­ciones y com­ple­jidad de com­pren­sión y de cálculo y en ge­neral mu­chos da­tos, lo que ha pro­vo­cado que las en­ti­dades tu­vieran que de­dicar mu­chas horas y mucho per­sonal a re­lle­nar­los.

Además, y lo que es peor, han en­con­trado errores en el ma­te­rial fa­ci­li­tado por la Autoridad Europea de Seguros y Pensiones. Las ase­gu­ra­do­ras, por su parte, se quejan de una ca­li­bra­ción ex­ce­siva en todos los ramos y que se ig­nora o pa­rece ig­no­rarse que en España existe el Consorcio de Compensación de Seguros, or­ga­nismo que no hay en los demás paí­ses, por lo que las com­pañías tienen trans­fe­rido el riesgo ca­tas­tró­fico y, en ese as­pecto, su tra­ta­miento debe ser dis­tinto y es­pe­cí­fico.

Unespa sigue de in­farto

Según Unespa "han sido dos meses de in­farto" en los que las com­pañías han es­tado a la al­tura de las cir­cuns­tan­cias y han te­nido que hacer frente a más de 5.000 celdas "susceptibles de ser cum­pli­men­ta­das", 332 pá­ginas de es­pe­ci­fi­ca­ciones téc­ni­cas, 223 pá­ginas de "preguntas más fre­cuen­tes" y una ele­vada com­ple­ji­dad. Para la pa­tro­nal, el QIS-5 "es un ejer­cicio de ca­li­bra­ción o ajuste y no un test de es­trés como los que se han hecho con la banca" y coin­cide con la propia Eiopa y con la Comisión Europea en que "sería ne­ce­sario rea­lizar ciertos ajustes al nuevo marco de sol­ven­cia, al ob­jeto de desa­rro­llar un sis­tema que re­fleje ade­cua­da­mente el perfil de riesgo de las en­ti­dades ase­gu­ra­doras y rease­gu­ra­do­ras".

La pa­tronal es­pañola, que es par­ti­daria de hacer otro nuevo es­tudio de im­pacto, con­si­dera que esos ajustes de­be­rían re­fe­rirse a la vo­la­ti­lidad ar­ti­fi­cial, a la apli­ca­ción del en­foque eco­nó­mico (límites de con­tra­tos, be­ne­fi­cios es­pe­rados de las primas fu­turas y fondo de co­mer­cio); la ca­li­bra­ción (riesgos de sus­crip­ción No Vida, ca­tas­tró­fi­cos, de lon­ge­vi­dad, de los di­fe­ren­ciales de los tí­tulos de deu­da); uso de los tra­ta­mientos es­pe­cí­ficos de en­ti­dad; tra­ta­miento de las ges­toras de fondos de pen­sio­nes; y, fi­nal­mente, para las em­presas de rease­guro puro.

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