BANCA EUROPEA

Un test con consecuencias

Bruselas quiere ya un plan para los bancos que sus­pendan

UE Cumbre
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La Unión Europea se juega mucho en las pruebas de re­sis­tencia a las que va a so­meter a las en­ti­dades fi­nan­cieras esta pri­ma­vera. Por ello, se quiere apro­ve­char la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno, que se ce­le­brará el 24 y el 25 de marzo, para re­clamar que se ace­leren los planes para la re­es­truc­tu­ra­ción y la re­ca­pi­ta­li­za­ción de los bancos que sus­pendan la nueva ronda de test de es­trés, cuyos re­sul­tados deben pu­bli­carse en ju­nio. Ésta es la gran di­fe­rencia res­pecto a las pruebas rea­li­zadas en julio del año pa­sado. Pero su­pone tam­bién re­co­nocer que existen evi­den­cias su­fi­cientes para pensar que bancos eu­ro­peos no van a pasar la prueba.

La intención de Bruselas es que cada Estado miembro tenga ya preparadas, antes de la publicación de los resultados de las nuevas pruebas de resistencia, "estrategias concretas y ambiciosas para la reestructuración de las entidades vulnerables, incluyendo soluciones del sector privado (financiación directa en el mercado o venta de activos), pero también un marco sólido para recabar apoyo del Gobierno en caso de necesidad".

En este sentido, la vicepresidenta económica del Gobierno, Elena Salgado, ha demostrado grandes reflejos, porque resaltó con sentido de la oportunidad que el polémico real decreto ley para el reforzamiento del sistema financiero, que fue convalidado por el Congreso de los Diputados el 10 de marzo, ya contempla la recapitalización de las entidades que no superen las pruebas de resistencia de esta primavera.

Al mismo tiempo, los líderes europeos son muy conscientes de que la crisis irlandesa ha afectado a la credibilidad de las pruebas de resistencia. Por ello, se han conjurado para "aumentar la consistencia y la calidad de los resultados" de estos test. Así, las entidades financieras deberán desvelar su exposición a la deuda soberana europea, tanto la que pretenden vender a corto plazo como la que mantienen en cartera hasta su vencimiento. El anterior test de estrés, que se realizó en julio de 2010, sólo examinó la exposición a la deuda soberana en la cartera de negociación.

Por tanto, las entidades no desvelaron el riesgo de su cartera a largo plazo, que constituye alrededor del 83% del total, según denunció la OCDE tras la publicación de los resultados. Si se hubiera tenido en cuenta esa cartera de deuda pública a largo plazo, se habría detectado el riesgo de pérdidas adicionales de 139.000 millones de euros en el sistema financiero de la UE.

La OCDE criticó también que los exámenes no incluyeran la hipótesis de una reestructuración de la deuda de países como Grecia o Irlanda, aunque ésta tampoco se va a incluir en las nuevas pruebas de resistencia.

De las 91 entidades examinadas en 2010, sólo siete suspendieron (entre ellas, cinco cajas españolas) y las pruebas detectaron una necesidad de capital adicional de únicamente 3.500 millones de euros. Sin embargo, los test no detectaron los problemas del sistema bancario irlandés, que obligó al Gobierno de Dublín a pedir un rescate de la UE y del Fondo Monetario Internacional un par de meses más tarde.

Y eso es lo que se quiere evitar en los nuevos exámenes, que serán bastante más duros que las primeras pruebas de resistencia. Y para evitar sustos y ganar credibilidad ante los mercados, hay que tener listos los mecanismos de recuperación de las entidades que suspendan.

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