VIAJES DE NEGOCIO

Trucos para sortear el ajuste

Se cambia Business por Premium Economy

Avión en el interior
Avión en el interior

La clase Business de los aviones sigue sin al­canzar los ni­veles an­te­riores a la cri­sis. Lo cons­tata el ya tra­di­cional aná­lisis de Carlson Wagonlit Travel sobre "prioridades de la ges­tión de via­jes" que en la edi­ción de 2011 tiene un sig­ni­fi­ca­tivo tí­tulo: "Perspectivas para el re­pun­te". Aunque el uso de la Business ha pa­rado su caída (del 40% de peso en la venta total de bi­lletes en 2008 se pasó al 35% de 2009 y al 36% en 2010) los ex­pertos de este grupo no es­peran "una subida sus­tan­cial". Sí au­guran una con­so­li­da­ción de la Premium Economy, la clase in­ter­media entre Turista y Business, que nació pre­ci­sa­mente para sor­tear las res­tric­ciones de las em­presas para el gasto en viajes de avión.

"En viajes de menos de cuatro horas, las empresas prohíben el Business, que sigue en cambio en Medio y Largo Recorrido. La respuesta de las líneas aéreas ha sido una mejora de la oferta de Premium Economy, sin llegar al precio de la Business. Y eso está permitiendo la recuperación del precio medio del billete", señalan en Carlson Wagonlit. Según los datos de este grupo, el precio medio en Business ha subido el 3% en vuelos continentales y el 10% en los intercontinentales. En Turista, sube el 2% en vuelos domésticos y en intercontinentales, pero baja el 9% en los continentales.

¿Cómo compensan las compañías los menores ingresos por Business? Cobrando por una gama de servicios cada vez más amplia: desde exceso de equipaje a otros tradicionalmente gratuitos, como la elección de asiento, el equipaje de mano o la facturación en persona, pasando por nuevas ofertas, como el acceso a Wi-Fi o la TV en directo. Estos servicios adicionales y las ventas a bordo pueden llegar a representar el 35% de los ingresos de las líneas aéreas.

En cambio, no parece triunfar la opción del bajo coste en los viajes de negocio. Las empresas piden Low Cost, que ha subido un punto de cuota en Norteamérica, dos en Asia Pacífico, tres puntos en Europa, Oriente Medio y África, y siete puntos en América Latina. Pero tiene un gran problema: "no tiene flexibilidad, por lo que el bajo coste no es un producto muy adaptado a los viajes de negocio". Y en Carlson Wagonlit Travel recuerdan que "las compañías de bajo coste no siempre son la opción más barata"

Si en los aviones está funcionando el truco de cambiar Business por Premium Economy, sucede algo similar en los hoteles. "Las categorías de hoteles están perdiendo valor. Hay cadenas que están en dos estrellas que tienen servicios y categoría de tres, y otras de cuatro estrellas que eran cinco estrellas y han cambiado por causas fiscales y de negocio", señalan en el grupo. Fundamentalmente, para captar los viajes de negocio de las empresas pese a las restricciones en los gastos. Como el 5 estrellas esté vetado, el hotel baja a 4 estrellas para seguir captando clientes empresariales. Lo mismo que el Business y el Premium Economy en el avión.

Conclusión: "Las empresas deberán dejar de lado la categoría y el número de estrellas, máxime cuando no siempre constituyen indicadores fiables de calidad o de satisfacción del viajero". Tanto la Organización Mundial del Turismo como la Comisión Europea quieren armonizar las categorías de estrellas, cada una en su ámbito.

El tren gana cuota de mercado (y crecerá aún más) en rutas nacionales, propiciado por la retirada del avión (Iberia deja de operar Madrid-Valencia) por el AVE, que también es muy competitivo en la ruta estratégica más importante de España, Madrid-Barcelona. "Si el precio del barril de petróleo supera los 100 dólares, el ferrocarril puede ser una alternativa al coche", señalan en Carlson Wagonlit Travel.

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