LA CELOSÍA

El in­ge­niero y eco­no­mista es ad­mi­nis­trador del an­do­rrano Banco Mora

FG ficha por vez primera un ex-Santander como consejero del BBVA

José Luis Palao firmó la con­tro­ver­tida au­di­toría limpia del banco de Botín cuando la crisis de Argentina

Francisco Gonzalez y Emilio Botín
Francisco Gonzalez y Emilio Botín

(1) El BBVA ha con­vo­cado a su más de un mi­llón de ac­cio­nistas a una junta ge­neral en Bilbao el 11 de marzo para que aprueben el ba­lance y cuentas de re­sul­tados del ejer­cicio 2010 y el re­parto del be­ne­ficio atri­buido de 2.904 mi­llones de euros (un 37%, 1.079 mi­llo­nes, para el di­vi­den­do). Una de las sor­presas de la con­vo­ca­toria es la pro­puesta que hace el banco pre­si­dido por Francisco González para nom­brar un nuevo con­se­jero in­de­pen­diente, que sus­ti­tuiría en el cargo a Román Knorr, quien se ju­biló en marzo del pa­sado año. El ele­gido para su­ce­derle, a falta de que su nom­bra­miento sea ra­ti­fi­cado por la asam­blea, es José Luis Palao García-Suelto, un ex au­ditor del Banco Santander.

La elección de Palao conlleva cierto grado de sorpresa por varias razones. La primera es que el BBVA desaprovecha una ocasión propicia para elegir a una mujer para el cargo en un órgano muy descompensado en igualdad de género, ya que contaba con 11 hombres y sólo una fémina, Susana Rodríguez Vidarte, en su composición. La segunda es que el talento financiero vasco del banco, que durante 150 años ha dado exitosos réditos, pierde aún más peso, continuando la purga que FG inició un año después de la fusión, al no sustituirle a Knorr por un notable de la tierra que acoge la sede de la entidad. La traza bilbaína que queda en el consejo queda limitada a la ya citada Vidarte y la de Juan Carlos Álvarez Mezquiriz, quien ha demostrado sus dotes de buen gestor durante muchos años en Eulen.

El "accionista"  José Luis Palao, así se le ha calificado oficialmente, no entrará como consejero dominical como pudiera intuirse por  el calificativo, sino como independiente. Hay que subrayar que el currículo oficial del nuevo consejero presentado a la Junta se ha quedado un poco corto, y es por ello que Capitalmadrid quiere desvelar algunos de los quehaceres olvidados del elegido por FG vía el comité de nombramientos.

Palao, además de ser un español con un magnífico expediente académico de ingeniero agrónomo y economista, ha destacado efectivamente en el campo profesional como senior partner del sector financiero en la extinta multinacional auditora Arthur Andersen, pero lo que no le ha parecido relevante contar al BBVA es que Palao fue el auditor del Santander desde el año que se produjo la fusión del banco de Botín con el Central Hispano, 1999, hasta que su empresa Arthur Andersen fuera forzada a disolverse por su negligencia en el caso Enron, una de las mayores manipulaciones contables de todas las épocas.

Palao, que en su primer año de auditor mantuvo una salvedad,  fue quien firmó las cuentas del banco de Botín en un ejercicio tormentoso para la entidad, el de 2001, cuando entró en quiebra Argentina, originando un terremoto en el sector financiero de Iberoamérica, donde el Santander era el banco con mayor exposición. Las cuentas de ese año, sometidas a un alto maquillaje contable, fueron respaldadas con una auditoría limpia que firmó el próximo nuevo consejero independiente del BBVA.

Esa auditoría y la aprobación de las cuentas por el consejo fueron denunciadas y Palao tuvo que acudir al juzgado a dar explicaciones. A pesar de que la denuncia provenía de un grupo claramente hostil a los gestores del Santander, y de que ha sido ganada por éstos en todas las instancias hasta ahora, sí desveló una serie de operaciones intragrupo encaminadas a obtener una plusvalía contable de 3.000 millones de euros con la venta de acciones del Royal Bank of  Scotland, que dejaron en mal lugar al auditor, a quien tampoco ayudaron sus torpes declaraciones en sede judicial.

El BBVA obviamente no ha debido fichar a Palao para que le instruya sobre los desagües del Santander, sino para que aporte valor con su experiencia en el campo contable, muy valiosa en los momentos actuales, de endurecimiento de la regulación y supervisión financiera.

Otro elemento curricular que el banco ha olvidado, y no es baladí, es la pertenencia de Palao al consejo de administración de la andorrana Banca Mora. Esta entidad estuvo bajo control del BBVA hasta el año 2006, cuando Francisco González decidió venderlo a la familia fundadora Aristot Mora. En ese mismo año es cuando Palao se incorpora al consejo de este banco, conocido mediáticamente en España durante los años que Andorra ha sido paraíso fiscal  por la cobertura que concedía al dinero negro, incluso de procedencia delictiva en algunos casos.

Otra propuesta del BBVA a sus accionistas de la que apenas se ha comentado es la de la fusión por absorción de Finanzia, el banco filial utilizado para el crédito al consumo. El grupo que preside Francisco González ha decidido tirar la toalla y acabar con el coste reputacional que supone mantener una filial financiera en pérdidas, además de tener que capitalizarlo.

Finanzia llevaba tres años consecutivos en números rojo (137 millones es la cifra de los últimos conocidos) y con una caída constante de la actividad. Aportará a la matriz en la fusión un activo inferior a 8.000 millones.

En el negocio de la financiación al consumo, el BBVA decidió hace muchos años dejar el camino expédito al Santander en este campo. El banco de Botín, que cuenta con un activo superior a 50.000 millones de euros en Santander Consumer Finance, fichó hace tres años a Magda Salarich para sanear la filial, con una gran implantación en Escandinavia y Alemania, habiendo recibido más de 2.000 millones de fondos de la matriz en los dos últimos años, acercándose su capitalización a los 4.000 millones.

(1) Los artículos de Gonzalo Garteiz se pueden consultar, desde ahora, en La Celosía, su blog personal, cuya dirección es http://www.gonzalogarteiz.blogspot.com/

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