Monitor del Seguro

El ne­gocio del se­guro de las cajas po­dría ex­pe­ri­mentar una trans­for­ma­ción

Dos filosofías diferentes para un mismo negocio

Catalana Occidente y Caser ob­tienen buenos re­sul­tados con dos mo­delos de desa­rrollo dis­tintos

Caser
Caser

El se­guro es­pañol está en plena vo­rá­gine de pre­sen­ta­ción de re­sul­ta­dos, des­pués de co­nocer la evo­lu­ción del propio sector du­rante el pa­sado año, según los datos ela­bo­rados por ICEA y pre­sen­tados por Unespa. El pis­to­le­tazo de sa­lida lo dio, como todos los años, Mapfre a prin­ci­pios de fe­brero, y ahora, un par de se­manas des­pués, van las demás com­pañías. Concretamente, esta pa­sada se­mana lo han hecho dos ase­gu­ra­do­ras, Catalana Occidente y Caja de Seguros Reunidos (Caser), con dos mo­delos de ne­gocio y dos fi­lo­so­fías com­ple­ta­mente di­fe­ren­tes, pero que ambas han con­se­guido igual­mente unos re­sul­tados más que acep­ta­bles.

La primera, Catalana Occidente, con cerca de siglo y medio de historia y un pasado reciente basado en la empresa familiar, es el resultado de la fusión y absorción de muchas compañías. Su imagen es la tradicional de una compañía de seguros cuyo negocio se comercializa a través de su propia red de agentes y de corredores de seguros. La segunda, Caser, con 70 años de historia a sus espaldas, cuenta entre sus accionistas con 36 cajas de ahorros, la patronal de éstas (CECA), Ahorro Corporación y las mutuas francesas MAAF y MMA, por lo que es el prototipo de compañía que basa su negocio en el modelo de bancaseguros, aunque sin despreciar por ello a agentes y corredores.

Catalana Occidente ha presentado unos datos más que apañados correspondientes a 2010, con un resultado consolidado de 209,2 millones de euros y un resultado atribuido a la sociedad dominante de 181,3 millones, lo que supone unos incrementos del 452% y del 79,2%, respectivamente, sobre el ejercicio anterior. Este salto cuantitativo y cualitativo tan importante ha sido posible en un solo ejercicio gracias principalmente a la recuperación del seguro de crédito, el ramo más afectado por la crisis mundial.

Ese ramo, que en el pasado ejercicio le supuso un 46% del volumen de ingresos a Catalana, no se ha arreglado solo, la compañía tuvo que adoptar una severa política de selección de riesgos y de retarificación de la cartera que, entre otras cosas, se ha dejado notar en una reducción de primas de más del 6%.

Catalana Occidente, que junto a Mapfre son las dos únicas aseguradoras españolas que cotizan en bolsa, lleva muchos años apostando decididamente por el seguro de crédito, como lo pone de manifiesto primero la compra de la aseguradora española Crédito y Caución, líder en nuestro país de ese ramo, y más tarde con Atraidus, segundo operador mundial de ese ramo del seguro, compañía de la que ya tiene cerca de un 75% de su capital, y de la que está dispuesta a seguir comprando todo lo que salga a la venta. Esta participación en Atradius le permite estar presente en más de 40 países.

Pero ahí es donde terminan de momento las aspiraciones de expansión internacional de la aseguradora de la familia Serra, mientras que están pendientes de todas las oportunidades que surjan para ampliar su negocio en España, sobre todo si las compañías que se ponen a tiro tienen una filosofía de negocio parecida a la suya y el precio lo permite.

Y es que Catalana Occidente tiene una filosofía bastante peculiar para los tiempos que corren. Ahora, que está tan de moda el modelo de bancaseguros, que las grandes aseguradoras pujan con vender sus productos a través de las redes de la banca y de las cajas de ahorros, que el seguro de vida casi ni se concibe sin operaciones de bancaseguros y, sobre todo, con la remodelación del sector de las cajas, ellos siguen apostando fundamentalmente por su red de agentes y por los corredores de seguros, según manifestaciones del director general del grupo, Francisco Arregui.

Arregui confia en el largo recorrido

"El negocio de Catalana Occidente es el seguro" y en ese campo Arregui está convencido de que la compañía todavía tiene importantes recorridos, mientras que en el caso de las redes bancarias considera que las aseguradoras no tienen su control por muchos acuerdos a los que hayan llegado. Y en eso no le falta razón, al menos en parte, ya que las redes de bancos y cajas lo primero que están es para vender sus propios productos, y en el ramo de vida muchos productos de seguros compiten directamente con los bancarios. Por eso, por mucho acuerdo que existe entre un banco y una aseguradora, si una red bancaria o de una caja de ahorros recibe la orden de vender depósitos bancarios en vez de seguros de ahorros, porque esa es la necesidad del banco o de la caja en ese momento, la citada red venderá depósitos y no seguros, o si vende seguros será de forma marginal.

Respecto a sus niveles de solvencia, el grupo Catalana Occidente está muy tranquilo, ya que la buena evolución de los resultados y su tradicional política de inversión muy prudente le han permitido mantener unos elevados niveles, con un ratio de cobertura del 470,9%, frente a una media sectorial del 276%.

Caser, por su parte, no ha tenido el "trauma" del seguro de crédito ni ningún otro especial, y aunque ha tenido que sobreponerse a la crisis, como todo el mundo, ha realizado un ejercicio brillante en 2010. Sus resultados así lo confirman: el beneficio antes de impuestos creció un 24% hasta los 116 millones de euros y su volumen de primas alcanzó los 2.566 millones, un 7% más, mientras que el sector registraba un decrecimiento de casi el 4%.

Caser tiene, además, una composición de cartera envidiable, con un 55% en seguros de vida y un 45% en el resto de ramos, 10 puntos más a favor de vida, pero la diferencia hubiera sido mucho menor si la compañía no llega a renunciar al concierto con Muface, negocio que era deficitario.

La vocación de Caser según su director general, Ignacio Eyries, "es seguir su relación con las cajas de ahorros", por eso, a lo largo de 2010 la aseguradora intensificó su vinculación con las cajas a través de la firma de acuerdos de distribución y constitución de compañías conjuntas. Pero Eyries, además, es consciente de la incertidumbre que presenta el sector de las cajas con la remodelación y concentración que está viviendo. En ese sentido, considera que la mayoría de las cajas de ahorros ya tiene comprometido su negocio asegurador con alguna compañía, pero ellos tratarán de ser socios de los grupos que surjan, ya que su vocación es seguir siendo "un proveedor líder en los seguros de las cajas".

El primer ejecutivo de Caser también está convencido de que el compromiso es en los dos sentidos, y de que las cajas también están comprometidas con la compañía , como lo demuestra la ampliación de capital de 102 millones de euros realizada el pasado año, que fue suscrita en su totalidad por sus accionistas. Esta ampliación tenía como fin obtener recursos propios adicionales para potenciar el crecimiento no orgánico de la compañía y abordar nuevos proyectos de expansión.

De todas maneras, Caser está trabajando en otras posibles vías de financiación para fortalecerse aún más, entre ellas están barajando la posibilidad de emitir deuda, pero también están en contacto con algún posible socio financiero para que entre en su capital con participación minoritaria, como tienen sus actuales accionistas

Solvencia II y el seguro

Respecto a la nueva legislación que viene para los sectores de seguros y de banca, Solvencia II y Basilea III, Caser está tranquila. Sobre la primera, que tiene que entrar en vigor en 2013, Eyries cree que la compañía está capitalizada suficientemente para afrontar las nuevas exigencias de Solvencia II. Y estima que Basilea III, que hay mucho más tiempo para adaptarse a ella, ya que entrará en 2019, no debe penalizar a sus accionistas ya que prácticamente ninguno supera el 10% de su capital, que es el límite que sí podría suponer alguna penalización por consumir elevados recursos propios.

A tenor de los resultados de estas dos aseguradoras, con dos estructuras de negocio tan distintas y con dos filosofías de negocio tan diferentes hay que reconocer que ambos modelos son perfectamente viables, están plenamente vigentes y siguen cosechando buenos resultados. Hay otro modelo, el de venta directa, ya sea a través del teléfono, internet o cualquier otro medio, que de momento solo se utiliza para seguros de autos, multirriesgos y ahora empieza también para los de salud, ramos en los que está dando buenos resultados, pero que no parece el apropiado para el ramo de vida. La solución que ha adoptado alguna empresa es la combinación estos tres modelos distintos. De esa forma llegan a todos los lados, aunque esa solución solo está al alcance de las empresas más grandes.

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