La no in­ter­ven­ción del Gobierno en la venta al fondo de Abu Dhabi abre la puerta a ope­ra­ciones en Repsol

IPIC pagará a los minoritarios de Cepsa el mismo precio que les ofreció Botín hace ocho años

La re­forma de la ley de OPAs de 2007 tam­poco sirve para de­fender al pe­queño in­versor

Cepsa
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Un acuerdo entre los dos so­cios de Cepsa por el que el fondo IPIC de Abu Dhabi com­prará a la mul­ti­na­cional fran­cesa Total el 48,8% que con­trola en el ca­pital de la em­presa es­pañola de ener­gía, que opera en los seg­mentos de pe­tró­leo, quí­mica, elec­tri­cidad y gas, me­diante una OPA a 28 euros por ac­ción, es un nuevo es­carnio para los ac­cio­nistas mi­no­ri­ta­rios, una gran parte de ellos in­ver­sores desde hace mu­chos años como mues­tran las jun­tas. El es­ce­nario es con­ti­nua­ción del que se pro­dujo en la OPA de ex­clu­sión de Aguas de Barcelona, pac­tada por Suez y Criteria. Los árabes con­tro­laban ya el 47% del ca­pital de la em­presa. Lo más lla­ma­tivo es que el pre­cio, al margen de que con­lleve una prima del 23% de la co­ti­za­ción de la vís­pera, es exac­ta­mente igual al que pagó el Banco Santander de Emilio Botín en el año 2003, y no es pre­ci­sa­mente el cán­tabro ge­ne­roso con sus ven­tas. En esas fe­chas, sal­tán­dose los pro­to­colos fir­mados en los años no­venta por José María Amusátegui con los fran­ceses para ob­tener di­nero sin perder del todo el poder en la com­pañía, Botín apro­vechó un cambio nor­ma­tivo en España para hacer la OPA, au­to­ri­zada por la CNMV, pero con con­se­cuen­cias le­gales que se di­lu­ci­daron en La Haya a través de un laudo in­ter­na­cio­nal. La oferta fue acep­tada por el 76% del ca­pital al que iba des­ti­nado, pero quedó to­davía un 5% en manos de mi­no­ri­ta­rios.

Hace dos años, el Santander llegó a un acuerdo con IPIC para venderle el 32,5% del capital que había acumulado en Cepsa a un precio de 33 euros, lo que supone un 18% más que el que ofrece ahora el comprador de entonces. Los árabes fueron eximidos por la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) que preside Julio Segura de hacer una opa por superar el 30% del capital, acogiéndose al artículo que determina una excepción, según la cual el regulador puede autorizar la operación sin ofrecer la misma contraprestación a otros accionistas, cuando ya uno de ellos controle también más del 30%, como era el caso de Total.

En definitiva, con el precio del petróleo de nuevo por las nubes a 100 euros, con el gasoducto directo Argelia-España ya en marcha, operado por la empresa Medgaz, en la que Cepsa participa con un 20%, con unas inversiones milmillonarias realizadas por la empresa, los accionistas minoritarios observan como deben "contentarse" con los 28 euros que ofrecía Botín hace ocho años, y con una rebaja del 18% sobre lo pagado por la propia petrolera árabe.

La francesa Total acepta el precio porque se garantiza una serie de acuerdos comerciales y de cooperación con IPIC en materia de producción y prospección de crudo y gas, según se ha anunciado oficialmente. De esta forma, el fondo árabe perteneciente al país con mayor riqueza petrolífera per cápita del mundo, Abu Dhabi, ya ha anunciado a los minoritarios que pedirá a la CNMV la aplicación de las reglas de compraventa forzosas establecidas en el Real Decreto 1066 de hace cuatro años que modificó la ley de opas.

Estas compraventas forzosas se activan cuando tras haber lanzado una opa se consigue al menos el 90% del capital, como es el caso de IPIC tras acordarla con Total. La ley establece que "la venta forzosa se realice a un precio equitativo", pero el legislador aceptó en defensa de intereses espurios, que se introdujera la siguiente cuña: "Se considerará precio equitativo el correspondiente a la contraprestación de la oferta pública". Esto supone poner en el mismo plano jurídico el concepto de equidad con el de igualdad, craso error, impropio de una ley reformada para evitar los abusos al minoritario.

El consejo de Cepsa tiene que pronunciarse sobre la operación, pero todo indica que se despachará como un mero trámite y dará el visto bueno. El presidente, Santiago Bergareche, aunque figura como consejero en calidad de independiente, fue quien trajo a España a los fondos millonarios de Abu Dahbi, a los que hizo ganar dinero en Metrovacesa, compañía que presidió muchos años. Bergareche, había anunciado la víspera a la CNMV que dejaba el consejo de Gamesa por lo se  presume que la razón es que IPIC le mantendrá en el cargo, desde ahora con mayor responsabilidad.

Una asociación de accionistas minoritarios, AEMEC, consideraba ayer intachable la opa, "que sigue las mejores prácticas en la toma de control de una sociedad". En el precio y en la     equidad no entra.

El Gobierno ya ha decidido no intervenir en este tema, del que estaba informado. Tanto la ministra de Economía, Elena Salgado, como el nuevo Secretario de Estado de Energía, Fabrizio Hernández, calificaron la operación de asunto privado entre partes.

El mercado había especulado con la posibilidad de que Total abandonara Cepsa, con casi 4.000 millones de euros en el bolsillo, para entrar en Repsol, hipótesis que fue desmentida con rotundidad por el gigante francés. Éste no tiene interés en estar especialmente reforzado en refino en el Sur de Europa y aparentemente ha decidido hacer caja, y salir de una compañía con bastante riesgo político en el Magreb, y muy dependiente de Argelia.

Un hecho relevante es que  si la operación de venta de Cepsa, de la que los árabes mantendrán su españolidad según aseguraron ayer, no merece mayor atención del Gobierno, no se encontrarán argumentos muy serios para discutir la venta de Repsol. Convertida ahora en la "joya" de Sacyr, tras haber sido su pesadilla los dos ejercicios precedentes, la empresa que preside Luis del Rivero ha protagonizado dos ampiaciones de capital a 4,5 y 6 euros con importantes plusvalías latentes para quienes han acudido, ya que la mejora del balance y de la cuenta de resultados, así como las  operaciones corporativas en torno a Repsol, han disparado la cotización hasta los 7,9 euros del miércoles, cuando sufrió una severa corrección del 6,5%.

Más que Sacyr es La Caixa quien podría dar pasos corporativos que sacudan a Repsol. La caja catalana, envuelta en una transformación radical en banco, tiene que decidir cómo opera en el sector energético, donde controla Gas Natural-Unión Fenosa, todavía en fase de digestión por el aumento de tamaño.

Este artículo y otros de Gonzalo Garteiz se pueden leer en La Celosía,  **en **www.gonzalogarteiz.blogspot.com

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