EL MONITOR

Construcción: fomentar la internacionalización

Será ne­ce­saria una mayor im­pli­ca­ción del ICEX y del nuevo Gobierno que salga de las urnas

La constructora francesa Eiffage
La constructora francesa Eiffage

La de­manda de cons­truc­ción en España lleva los tres úl­timos años su­friendo caídas de ac­ti­vidad in­ter­anuales en el en­torno del -10% tri­mestre tras tri­mes­tre, es decir y para poder ca­li­brar la mag­nitud del desas­tre, en cada uno de los diez úl­timos tri­mes­tres la cons­truc­ción ha per­dido la dé­cima parte de la ac­ti­vidad al­can­zada en el mismo tri­mestre del año an­te­rior. Este fuerte des­censo se ha tras­la­dado al em­pleo sec­to­rial, cuya evo­lu­ción en los úl­timos tres años no deja lugar a duda; en tér­minos de puestos de tra­bajo equi­va­lentes a tiempo com­pleto, la cons­truc­ción perdió cada tri­mes­tre, tam­bién en tér­minos in­ter­anuales y en re­la­ción con el mismo tri­mestre del año an­te­rior, una media del -22,6% en 2009, del -12,3% en 2010 y del -9,6% en la pri­mera mitad de 2011.

Esta evolución convierte a la construcción en el sector más castigado por la crisis de todos los que conforman la economía nacional y el único para el que no se vislumbra a corto plazo ninguna posibilidad de recuperación, si no se toman medidas que permitan al tejido empresarial ligado a esta actividad encontrar nuevos nichos de negocio. Sin embargo, con la situación actual de las finanzas públicas, en el plan de ajuste fiscal puesto en marcha en nuestro país se ha castigado a la inversión pública en infraestructuras a soportar el 20% del recorte total, lo cual supone que se detraen 50.000 millones de euros a este tipo de inversiones en el período 2010-2014.

Ello coloca a las empresas dedicadas a la obra pública en una muy difícil situación y amenaza de nuevo con drásticas caídas de empleo, de lo que la pérdida de la afiliación sectorial a la seguridad social en agosto y septiembre no es sino el indicativo de que el sector está descontando ya unos próximos meses nefastos.  

Uno de los nichos de negocio que ya se está utilizando con éxito por muchas empresas y que sería deseable que fuera utilizado por muchas más, es la internacionalización, proceso que está tomando una importancia creciente ante la difícil coyuntura que atraviesan muchas empresas constructoras en el mercado interior. Potenciar la actividad en el exterior de nuestras empresas, incorporando a este proceso a muchas más de las que actualmente lo hacen, es una iniciativa fundamental de este tejido empresarial para mejorar en el futuro, habida cuenta  de la grave situación en el mercado interior antes apuntada.

A pesar de que un grupo de grandes grupos empresariales españoles ya están posicionados dentro de los mejores en este ámbito y dominan los rankings mundiales en el campo de las concesiones de transporte, hay que conseguir que no solo puedan consolidar y aumentar su presencia en el exterior estos grupos, sino que se impulse y apoye el acceso a la internacionalización de empresas que hasta ahora no lo habían hecho pero que pueden optar con garantías de éxito a incorporarse a la internacionalización, salvando así la difícil coyuntura que atraviesan en España por la drástica reducción de la actividad.

En esta dirección apunta una de las demandas del sector al nuevo gobierno que salga de las próximas elecciones generales. Dice la Confederación Nacional de la Construcción que "la internacionalización de la empresa española debe ocupar un lugar relevante en la agenda del próximo Gobierno" y que por ello, "debe haber un compromiso político decidido para fomentar la internacionalización". Para ello hace falta una mayor implicación no solo del ICEX y otras instituciones del ministerio de Industria, sino de la red de oficinas económicas y comerciales gestionadas en muchos países por Asuntos Exteriores y las respectivas embajadas.

Apoyo a las primeras fases

Todo ello debe permitir reforzar los instrumentos de apoyo en las primeras fases del proceso de internacionalización para las empresas que comiencen esta aventura, especialmente para empresa medianas, pequeñas e incluso pymes. No se trata sólo de que las empresas constructoras que ya trabajan en el exterior lo hagan más, sino también de que puedan incorporarse a ese proceso exportador empresas constructoras medianas y pequeñas y también empresas dedicadas a fabricar materiales, gestionar maquinaria o las especializadas en determinados oficios o actividades conexas a la actividad principal.

La CNC pide al nuevo gobierno que, a semejanza con lo que hizo en este caso el Gobierno francés en 2008 y que tan buenos resultados está dando al tejido empresarial galo de la construcción, se ponga en marcha una comisión interministerial para apoyar los esfuerzos que realizan las empresas españolas para obtener contratos en el exterior, muchos de ellos estratégicos y de especial relevancia para nuestro país. Hay que recordar que en el caso de la construcción de edificaciones y obra civil no se trata de exportar un producto terminado, sino que en estos casos el contratista debe ejecutar en un país extranjero los trabajos que darán origen al producto final, por lo que esta actividad requiere conocimiento en profundidad de la legislación -habitualmente abundante, compleja y específica-  de cada país al respecto. La simple iniciativa de que el ICEX realizara, o promoviera su realización, de un estudio sobre las condiciones jurídicas, normativas y procedimentales necesarias para iniciar la actividad en países integrados en la UE -en principio y que luego podría extenderse a otros países en zonas del mundo donde o ya hay actividad de nuestras empresas o hay expectativas de nuevos contratos- sería una fórmula eficaz de promover la presencia de nuestras empresas en el exterior.

Hay dos aspectos que no debe olvidarse al hablar de exportación respecto al sector constructor. Uno es la necesidad de activar de nuevo, hasta que alcance de nuevo volúmenes razonables, la venta de viviendas en España a extranjeros. Hay que reforzar por parte del nuevo gobierno los esfuerzos ya iniciados por el actual en el sentido de organizar road shows a los países con más clientes potenciales con este fin, pero debe  contarse en mayor medida con las organizaciones empresariales del sector, muy marginadas actualmente. El segundo aspecto es la necesidad de potenciar la exportación de materiales españolas de construcción. En este sentido el nuevo gobierno debería revisar el actual plan trienal de internacionalización de materiales de construcción y ampliar su duración hasta los cinco años, concentrando las mayores ayudas en estos primeros años de vigencia de modo que se atienda con mayores recursos las necesidades localizadas en los actuales años de crisis sectorial.

 

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