NUEVO ORDEN

El Vaticano reclama un Banco Central mundial

Apoya la tasa Tobin y cri­tica al FMI

Peter Turkson
Peter Turkson

El Vaticano, a través del Pontificio Consejo para Justicia y Paz, quiere aportar su gra­nito de arena en los es­fuerzos de todo el mundo para salir de la crisis y para crear un nuevo orden eco­nó­mico y fi­nan­ciero que aprenda de los errores y de los ex­cesos co­me­tidos y que han ge­ne­rado la si­tua­ción que se sufre en la ac­tua­li­dad. El Pontificio Consejo para Justicia y Paz, que está pre­si­dido por el car­denal Peter Turkson (Wassaw Nsuta, Ghana, 11 de oc­tubre de 1948), ha pro­puesto, en un do­cu­mento de 41 pá­ginas ins­pi­rado cla­ra­mente en la en­cí­clica "Caritas in ve­ri­tate" del Papa Benedicto XVI (el alemán Joseph Ratzinger), la crea­ción de una Autoridad Política y de un Banco Central mun­dia­les. El texto con­si­dera "surrealista" y "anacrónico" que se man­tenga con la glo­ba­li­za­ción el orden in­ter­na­cional na­cido de la Paz de Westfalia (1648) , por lo que aboga por que los Estados cedan de ma­nera gra­dual parte de sus so­be­ra­nías a esas ins­ti­tu­cio­nes.

El Vaticano reclama que esta Autoridad Política y ese Banco Central tengan "un horizonte planetario", no deben ser "impuestas por la fuerza" sino ser "la expresión de un acuerdo libre y compartido" entre países en el marco de la Organización de Naciones Unidas (ONU). Los Gobiernos nacionales "no deberán servir incondicionalmente a la autoridad mundial" sino que, por el contrario, debe ser ésta "la que se debe poner al servicio de todos los países miembros, según el principio de subsidiariedad".

El objetivo es "crear mercados eficientes y eficaces para que no estén protegidos por políticas nacionales paternalistas", y promover "una equitativa distribución de la riqueza mundial" mediante "formas inéditas de solidaridad fiscal global".

El documento recuerda que la economía "necesita de la ética para su correcto funcionamiento" y recuperar también "el primado de lo espiritual y la ética", así como tasas sobre "las transacciones financieras, "para contribuir "a la constitución de una reserva mundial y sostener las economías de los países golpeadas por la crisis". El Vaticano apoya así, sin citarla expresamente, la tasa Tobin

Y pide que se proceda a la reforma "del sistema monetario internacional" para dar vida "a una forma de control monetario global" porque el Fondo Monetario Internacional (FMI) "ha perdido su capacidad de garantizar la estabilidad financiera global". También condiciona la recapitalización de los bancos con fondos públicos "a comportamientos virtuosos y con el objetivo de desarrollar la economía real".

El dicasterio del Vaticano argumenta que el liberalismo económico "sin reglas y sin controles" ha propiciado la existencia de mercados financieros fundamentalmente especulativos, "dañinos para la economía real, especialmente para los países débiles" y ha generado la actual crisis económica. Sin olvidar "el utilitarismo, el individualismo y la tecnocracia, tres ideologías que tienen un efecto devastador".

El Vaticano reconoce en ese documento del Pontificio Consejo de Justicia y Paz que "todavía queda mucho camino por recorrer antes de crear una autoridad pública con competencia universal", y  que será necesaria "una previa práctica del multilateralismo".

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