Monitor del Seguro

Varias ase­gu­ra­doras co­mu­ni­ta­rias de­mandan que Hungría re­tire un im­puesto ex­tra­or­di­nario sobre ellas

El que rompe, paga

Ocho ase­gu­ra­doras nor­te­ame­ri­canas re­claman a Toyota por de­fectos de fa­bri­ca­ción

Toyota
Toyota

Las per­sonas son cada vez más cons­cientes de sus de­re­chos y tratan de aplicar con mayor rigor el prin­cipio ge­ne­ral­mente acep­tado de que "El que rompe, pa­ga". Por eso, cuando al­guien sufre algún tipo de ac­ci­dente o de per­juicio trata de en­con­trar un cul­pable que pague los daños que le ha cau­sado, ya sean fí­sicos o mo­ra­les. Y, en de­fi­ni­tiva, eso es el se­guro, que cubre los pagos cuando al­guien tiene un ac­ci­dente o sufre un daño, ¡claro!, si pre­via­mente ha sus­crito la co­rres­pon­diente pó­liza. Pero el Seguro, así con ma­yús­cula, tam­bién es par­ti­dario de aplicar ese mismo prin­cipio de "quien rompe, paga" y de buscar al res­pon­sable úl­timo para que se haga cargo de la fac­tura. Y en esas están las ase­gu­ra­doras de todo el mundo re­cla­mando cuando les asiste el de­re­cho, para ser ellas las que de vez en cuando co­bren y no las que pa­guen.

Así, un total de ocho aseguradoras estadounidenses han presentado demandas contra el fabricante japonés de vehículos Toyota por defectos de fabricación que obligaron a la revisión de millones de vehículos y provocaron numerosos accidentes, muchos de ellos con el resultado de muerte. El problema más importante que presentan muchos de estos vehículos es que aceleran solos, sin que el conductor tenga nada que ver. También hay problemas de fabricación que afectan a las columnas de dirección y frenos en varios modelos de la firma. 

La primera entidad en demandar a la firma japonesa fue la aseguradora Allstate,  que demandó en octubre del pasado año ante el Tribunal Superior del condado de Los Ángeles por 3 millones de dólares, que es la cantidad que había tenido que pagar a sus asegurados por los fallos surgidos en los coches. 

El penúltimo día de 2010, otras siete aseguradoras: American Hardware Mutual, Fireman's Fund., National Surety, American Automobile., Ameriprise, Motorists Mutual e IDS Property Casualty) presentaron otras tantas demanda por separado pero exactamente iguales, en las que cada una reclama a la firma japonesa el importe de las indemnizaciones que ha tenido que pagar a sus clientes por los daños ocasionados por problemas de fábrica de su "toyota".

Y el fabricante de automóviles japonés está pagando. De momento Toyota ha aceptado pagar a las autoridades estadounidenses cerca de 49 millones de dólares en multas tras llamar a revisión millones de vehículos a finales de 2009 y principios de 2010. Además, en diciembre se supo que la empresa ha aceptado pagar 10 millones de dólares a los familiares de cuatro personas que murieron en un vehículo Lexus que sufrió un accidente en California tras experimentar una aceleración involuntaria en agosto de 2009.

Normalmente no será la empresa Toyota la que pague, al menos al principio, ya que ese dudoso privilegio le corresponderá con toda probabilidad a su aseguradora, porque es razonable pensar que la firma japonesa tenga bien cubierto su seguro de responsabilidad civil. Pagará, eso sí, cuando tenga que renovar esa póliza y la aseguradora le sube el precio por el exceso de siniestralidad.

Precedente en la Unión Europea

En Europa, con la crisis, ha surgido otro problema distinto y es que algunos países quieren aprovecharse y cobrar tasas a las compañías extranjeras para así poder sanear sus presupuestos. El caso más llamativo hasta ahora es el de Hungría, uno de los países más pobres de la Unión Europea y que desde el primero de enero del nuevo año ocupa la presidencia rotatoria de la propia Unión.

El gobierno magiar introdujo en el mes de  octubre un impuesto especial, que limitó hasta 2012, que afecta a los sectores de las telecomunicaciones, energía, comercio minorista y servicios financieros, donde están incluidas las compañías de seguros. Según algunas fuentes, Hungría llevaría recaudado más de 1.300 millones de euros por este nuevo impuesto.

Un total de 13 multinacionales europeas, entre las que figuran la aseguradora alemana Allianz, la francesa AXA y el grupo holandés de banca y seguros ING, que se han visito afectadas por este impuesto, enviaron a mediados de diciembre una carta a la Comisión Europea, en la que se quejan de lo que consideran impuestos abusivos a sus filiales en Hungría y piden que se abra un expediente a ese país. Consideran que este impuesto solo grava a las empresas extranjeras, lo que iría en contra del principio de igualdad que rige en toda la Unión.

Pero la Comisión ya se había adelantado y a mediados de octubre solicitó a las autoridades húngaras más información sobre el nuevo impuesto. Las autoridades comunitarias no tienen nada que decir sobre los impuestos que ponga un estado miembro, siempre que respete el principio de igualdad, ya que la legislación europea no permite gravar a un operador de un sector determinado más que a cualquiera de sus competidores. No puede haber discriminación entre los operadores en relación con una norma fiscal impuesta.

El ejecutivo comunitario ya ha recibido una primera respuesta de Hungría y la está analizando para ver si las acusaciones de las 13 multinacionales son ciertas y tiene que abrir un expediente al país que preside este semestre la Unión Europa. También podría obligar a Budapest a retirar esos impuestos si son injustos o, incluso, aplicarle alguna  sanción.

Donde el seguro no puede reclamar y sí tiene que pagar es con los desastres naturales. Y 2010 ha sido un año nefasto en ese sentido, el más catastrófico desde 1983. Según un informe elaborado por la mayor reaseguradora del mundo, la alemana Munich Re, durante el año recién terminado se produjeron 950 catástrofes naturales, muy por encima de la media de los diez últimos años (785), de las que el 90%  correspondieron a acontecimientos relacionados con el clima, como tormentas e inundaciones, y que en con junto han  causado un total de 295.000 muertes.

Según la empresa alemana esas catástrofes naturales causaron daños materiales por un importe de 130.000 millones de dólares, pero la industria del seguro solo ha tenido que hacer frente a unos 37.000 millones, que es la cantidad que estaba asegurada.

 

Cinco de las catástrofes del año pasado han sido consideradas como dentro de la "máxima categoría" entre las grandes catástrofes naturales, según los criterios de las Naciones Unidas: los terremotos ocurridos en Haití (12 de enero), Chile (27 de febrero) y el centro de China (13 de abril), la ola de calor en Rusia (julio a septiembre), y las inundaciones en el Pakistán (también julio a septiembre). Estos representaron la mayor proporción de muertes en 2010 (alrededor de 295.000) y casi la mitad de las pérdidas totales causadas por catástrofes naturales en el pasado año.

El siniestro más costoso para el seguro fue le terremoto de Chile, que liberó quinientas veces más energía que en el Haití. Causó unas pérdidas totales de 30.000 millones de dólares, de los que el seguro tuvo que hacer frente a 8.000 millones. Mientras que en el de Haití, pese a que murieron 242.000 personas, las pérdidas fueron pequeñas para el sector asegurador en comparación con su magnitud, ya que por tratarse de un país muy pobre había muy pocas personas y bienes que contasen con el correspondiente seguro.

España también se vio afectada por las catástrofes naturales. La más significativa fue la tormenta de invierno Xynthia, que afectó principalmente a España y Francia y causó unas pérdidas totales por importe 4.500 millones de euros.

Habrá que cruzar los dedos para que 2011 sea un año más benigno.

 

 

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