Monitor del Seguro

Hugo Chávez deja al pairo a las em­presas es­pañolas ante el riesgo de in­se­gu­ridad ju­rí­dica

Muchas dudas al comienzo del nuevo curso

Pendientes de la tasa ban­caria ale­mana y de la nueva su­per­vi­sión común

Seguros la Previsora
Seguros la Previsora

Muchos pro­ble­mas, unos nuevos y otros vie­jos, para el se­guro en el co­mienzo del nuevo curso. Uno de los más lla­ma­ti­vos, sin duda, ha sido la na­cio­na­li­za­ción en agosto pa­sado por parte de la Asamblea Nacional de Venezuela de Seguros la Previsora, la prin­cipal ase­gu­ra­dora del país, dentro del plan de re­forma so­cia­lista del sis­tema fi­nan­ciero que está desa­rro­llando el Gobierno del pre­si­dente Hugo Chávez. Otros han sido la im­po­si­ción de una tasa ban­caria en Alemania y la apro­ba­ción por los Gobiernos del Eurogrupo de la nueva su­per­vi­sión co­mún.

La noticia no ha cogido por sorpresa a nadie, ya que la Previsora había sido intervenida a finales del pasado año por las autoridades venezolanas junto con media docena de entidades bancarias. La excusa que dieron las autoridades del país para la intervención fueron supuestas "irregularidades y fraude", por lo que todo hacía temer que su final no podía ser otro que la nacionalización, como así ha sido.  

La Asamblea Nacional venezolana aprobó declarar de utilidad pública y social las acciones y los bienes muebles e inmuebles que constituyen el activo de la compañía y sus filiales, ya que considera que su uso y aprovechamiento "resultan indispensables para la creación de la Red Nacional Socialista de Seguridad y Asistencia Social Mixta".

La inseguridad jurídica que supone este hecho ha puesto los pelos de punta a más de uno, que teme que en otro ataque de patrioterismo desmesurado las actuales autoridades venezolanas puedan tomar medidas similares con alguna o con todas las aseguradoras extranjeras que operan en ese país. Peor sería todavía que otros países de la zona, cuyos dirigentes ríen las gracias y aplauden las ocurrencias descabelladas de Chávez,  pudieran imitar el ejemplo.

LA TASA BANCARIA ALEMANA

Otra de las asignaturas que también tiene sobre ascuas al seguro, aunque principalmente al europeo, ha sido la aprobación recientemente por parte de Alemania de una tasa bancaria para hacer frente a futuras crisis. También era algo que se esperaba, pero el miedo es libre, y esta medida ha conseguido que se dispare el temor a que dicha tasa se extienda a todos los países de la Unión Europea.

 Y en eso estamos, ya que esta misma semana, el Consejo de ministros de Economía y Finanzas de la Unión Europea (Ecofín) celebra un primer debate sobre la creación de un impuesto anticrisis para los bancos.  Así que la Alemania Angela Merkel ha abierto el melón pero le pueden seguir muy pronto los otros 26 países de la Unión Europea. El seguro europeo sigue muy atentamente esta jugada, ya que teme que se adopte una medida similar para las entidades aseguradoras, que prácticamente sin comerlo ni beberlo se han visto invitadas a esta juerga.

El debate de los ministros parte de un documento de la Comisión Europea en el que se plantea un gravamen de la actividad bancaria o de  las transacciones financieras. La segunda de estas dos posibilidades podría afectar más directamente al seguro.

Parece acertado que el crear un fondo con recursos suficientes para solucionar ordenada y rápidamente las quiebras de bancos si se produce una nueva crisis y que no sea, como en esta última, el dinero público el que tenga que sacar las castañas del fuego y salir al rescate de las entidades en apuros. Aunque no nos engañemos, haya sido con dinero público o privado, al final los que pagan, los que pagamos, somos siempre los mismos.

Y tampoco hay que dramatizar con lo del dinero público, ya que en ocasiones es un buen negocio para los gobiernos. Como es el caso de la aseguradora holandesa Aegon que después de ser una de las pocas compañías de seguros europeas que recibió ayudas de su Gobierno para superar la crisis, está devolviendo el importe de dichas ayudas con sus correspondientes intereses.

Ante las dificultades que se encontraba Aegon, más por su actividad financiera que por la aseguradora, recibió ayudas por importe de 3.000 millones de euros. A finales de noviembre del pasado año la aseguradora devolvió una tercera parte de esta cifra, esto es, mil millones, y ahora acaba de pagar otros 500 millones, con lo que ya ha devuelto la mitad del préstamo.    

Concretamente en este último reembolso, Aegon abonó 563 millones, de los que 500 millones de euros corresponden a la compra de títulos convertibles de core capital por valor de 125 millones; otros 52 millones equivalentes al 10,3% de prima, y, los 11 millones restantes corresponden al interés acumulado desde el 25 de mayo de 2010, según datos facilitados por la propia empresa.

Así que no hay que darle tanto bombo a que estas ayudas sean con dinero público, ya que en la mayoría de los casos están resultando un excelente negocio para los gobiernos prestamistas, y reciben por ellas unos beneficios bastante más elevados que los tipos de interés actuales. En el mismo caso que Aegon se encuentra el grupo de banca y seguro ING, también holandés, o la aseguradora estadounidense AIG, que están devolviendo con intereses las ayudas recibidas.

LA REFORMA DE LA SUPERVISIÓN BANCARIA

Una buena noticia para el seguro en este comienzo de curso ha sido el que por fin se hayan puesto de acuerdo  los Veintisiete y la Eurocámara sobre la reforma de la supervisión bancaria. Y cuando dicen bancaria, quieren decir anticrisis, que es el principal objetivo de esta reforma, el crear un sistema que detecte los riesgos que acechan a la economía, mediante la creación de un protocolo que determine cuando se produce un riesgo sistémico. Y cuando se detecte que una institución financiera tiene problemas, la autoridad europea es quien toma el mando y decide qué medidas hay que adoptar: si se procede a recapitalizarla, nacionalizarla o a liquidarla ordenadamente.

Además para mejorar la coordinación entre los supervisores nacionales se crean tres nuevas autoridades comunitarias de supervisión, una para la banca, otra para los mercados y una tercera específica para los seguros, lo que ha permitido a este sector respirar con alivio, al no tener que depender de supervisores de otros sectrores. Se espera que este nuevo sistema de supervisión entre en funcionamiento el próximo año.

Y todas estas medidas anticrisis están muy bien, pero los aseguradores europeos andan con la mosca tras la oreja y temen que les quieran hacer pagar unos platos que no han roto. Por eso el Comité Europeo de Seguros (CEA), trata de sensibilizar a las compañías para que participen activamente en los estudios de impacto de la nueva legislación -Solvencia II-  que tiene que ser incorporadas a las legislaciones nacionales antes del 31 de diciembre de 2012.

Por eso, este pasado mes de agosto, CEA solicitó a sus afiliados la participación activa en el quinto estudio de impacto cuantitativo (QIS5), que se realiza desde el pasado mes hasta mediados de noviembre y cuyos resultados se conocerán en la primavera del próximo año, para obtener unos resultados acorde con la realidad y no tan prudentes en cuanto a requisitos de capital como viene demandando el Comité Europeo de Supervisores de Seguros.

Lo que pretende el CEA en palabras de su presidente, Tommy Persson, es que la nueva legislación suponga "un régimen equilibrado que garantice la protección de los consumidores, promueva la estabilidad financiera y, al mismo tiempo, permita a la industria de seguros seguir desempeñando con eficacia su papel en la economía".

Y en eso estamos todos.

 

 

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