Sólo cuatro com­pañías de re­no­va­bles in­vierten sig­ni­fi­ca­ti­va­mente en I+D

Sebastián vuelve a hacer un guiño a las renovables pese a los proclamados recortes en las primas 

Gamesa, Acciona, Iberdrola Renovables y Abengoa, be­ne­fi­ciadas por Industria en una es­tra­tegia de apoyo a la in­ves­ti­ga­ción

Miguel Sebastian
Miguel Sebastian

El Ministerio de Industria cerró el viernes a úl­tima hora un acuerdo con las em­presas de ener­gías re­no­va­bles eó­licas y ter­mo­so­lares para la re­duc­ción de las sub­ven­cio­nes. A la es­pera de que pacto del PSOE y el PP para abordar la re­forma ener­gé­tica se con­crete queda pen­diente el re­corte de las primas a la fo­to­vol­taica, que el año pa­sado se llevó 2.700 mi­llo­nes, con sólo el 2% de la elec­tri­cidad pro­du­cida, y tenía pro­me­tidos otros 25 años por de­lante del maná del di­nero pú­blico. El hecho es que el Ministerio pre­si­dido por Miguel Sebastián ha ce­rrado el con­ten­cioso con la eó­lica y la ter­mo­solar en unas con­di­ciones ven­ta­josas para estas in­dus­trias, en buena parte porque es cons­ciente que el poco gasto de in­ves­ti­ga­ción y desa­rrollo de las re­no­va­bles en España se pro­duce en estos cam­pos, y ligar de al­guna ma­nera las sub­ven­ciones ener­gé­ticas a la in­ver­sión en I+D es una con­di­ción im­pres­cin­di­ble.

Cuatro empresas, Iberdrola Renovables, Acciona, Abengoa y Gamesa, las principales eólicas y termosolares, son las únicas que presentan números relevantes en investigación y desarrollo.

La mayor empresa española en este campo y una de las primeras del mundo por potencia instalada, Iberdrola Renovables reconoció el ejercicio pasado un gasto de 13,4 millones, con un alza del 11%, además de contar con una filial Perseo, que utiliza de vehículo para entrar en el capital de otras empresas, con una capacidad de inversión de 6 millones anuales.

Acciona, la compañía española que más se ha gastado en imagen corporativa "verde" asegura que su división de energía se lleva el 62% de los 92,2 millones que invirtió el año pasado en investigación, lo que se traduce en cerca de 60 millones.

Abengoa también dedica importantes recursos y subraya la petición de 55 patentes en los tres últimos ejercicios en energía solar, aunque no cuantifica la inversión en I+D, pero sí cuenta con 80 personas para este cometido, trabajando en tres centros, Sevilla, Madrid y Denver. En biocombustibles, la compañía, una de las líderes europeas, asegura que invirtió el año pasado 23,8 millones en investigación. Abengoa ha ganado recientemente dos concursos multimillonarios de energía termosolar, uno en Dubai y otro en Estados Unidos, aliada con empresas internacionales, por valor de 2.000 millones de dólares.

Gamesa es sin duda la joya inversora en energía eólica, con 41 millones contabilizados en el balance de inmovilizado intangible correspondiente a gasto en I+D en 2009, y dos líneas de crédito para investigación, una de 200 millones del Banco Europeo de Inversiones y otra de 43 millones del Ministerio de Industria. Con más de 400 patentes, ocupa el décimo puesto en este capítulo en España, y está presente en grandes proyectos de investigación para aerogeneradores gigantes, optimización de mantenimiento de parques, conexión eficiente a la red y otros. Este año ha definido 20 programas de actuación. Es, junto a la danesa Vestas, la mayor multinacional eólica del mundo.

La solar se llevó el año pasado 2.700 millones y este año alcanzará los 3.000, mientras que la eólica consiguió en 2009, la cantidad de 1.600 millones. Según han denunciado fuentes del sector eléctrico, entre este año y 2020, el coste para el erario público de apoyar las energías renovables superará los 150.000 millones, por lo que es obvio que hay que poner un freno, o al menos exigir contrapartidas serias de inversión en I+D, asignatura suspendida para casi todas las empresas que se benefician de las primas, excepción hecha de las grandes e cotizan en Bolsa.

La mayor empresa española en este campo y una de las primeras del mundo por potencia instalada, Iberdrola Renovables reconoció el ejercicio pasado un gasto de 13,4 millones, con un alza del 11%, además de contar con una filial Perseo, que utiliza de vehículo para entrar en el capital de otras empresas, con una capacidad de inversión de 6 millones anuales.

Acciona, la compañía española que más se ha gastado en imagen corporativa "verde" asegura que su división de energía se lleva el 62% de los 92,2 millones que invirtió el año pasado en investigación, lo que se traduce en cerca de 60 millones, una cifra meritoria si está contabilizada.

Abengoa también dedica recursos y subraya la petición de 55 patentes en los tres últimos ejercicios en energía solar, aunque no cuantifica la inversión en I+D, limitándose a señalar que cuenta con 80 personas para este cometido, trabajando en tres centros, Sevilla, Madrid y Denver. En biocombustibles, la compañía, una de las líderes europeas, asegura que invirtió el año pasado 23,8 millones en investigación.

Gamesa es sin duda la joya inversora en energía eólica, con 41 millones contabilizados en el balance de inmovilizado intangible correspondiente a gasto en I+D en 2009, y dos líneas de crédito para investigación, una de 200 millones del Banco Europeo de Inversiones y otra de 43 millones del Ministerio de Industria. Con más de 400 patentes, ocupa el décimo puesto en este capítulo en España, y está presente en grandes proyectos de investigación para aerogeneradores gigantes, optimización de mantenimiento de parques, conexión eficiente a la red y otros. Este año ha definido 20 programas de actuación.

Retrasadas en I&D

Más allá de estas cotizadas, sólo cabe resaltar los esfuerzos de ingenierías como Sener y la siderúrgicas Gestamp, siempre potentes en I+D. La primera está asociada a ACS en un proyecto termosolar. La constructora de Florentino Pérez destina 14 millones de euros al área de Industria y Energía, sin desagregar la cantidad que va a termosolar y eólica marina, su otro frente energético. FCC llegó tarde al sector de la energía con compras a terceros, y Sacyr está presente a muy pequeña escala en biomasa, eólica y solar.

Resulta inconcebible que una compañía como Eolia, que ha intentado dos veces salir a Bolsa, reconozca que en el ejercicio pasado "no ha realizado actividad de I+D". Eolia es el modelo de empresa creada a partir de la compra de muchos parques , y que Industria pretende combatir con el último pacto, donde se arroga competencias sobre la transferencia de licencias durante los primeros cuatro años. Hasta ahora, buena parte de las primas ha ido a parar a los desarrolladores de licencias, en muchos casos vulgares "conseguidores". Concebida por el capital riesgo y gestionada por N+1 su interés se centra en maximizar el beneficio a corto y medio plazo.

Fersa, cotizada y con actividad básica en energía eólica, es otro modelo parecido, y ni siquiera cita en sus documentos oficiales algún hito o cifra de inversión para investigar sobre esta materia, más allá de algunas partidas para investigación de conductas de determinadas aves que pueden verse perjudicadas por los aerogeneradores.

Solaria, con la que sus fundadores se hicieron multimillonarios en una salida a Bolsa triunfal que ha resultado un bluff, sólo se hace eco de la capitalización el pasado año de 1,5 millones de euros correspondientes a un proyecto de desarrollo de producción de células fotovoltaicas, "clave para el grupo". Muy poco dinero para una compañía que se vendió como vanguardia de la energía solar en España cuando salió a cotizar a un precio de 9,5 euros, cinco veces el valor de su cotización actual.

Renovalia, controlada por Juan Domingo Ortega, un empresario de buen oficio contrastado por su trayectoria en Forlasa, asegura que "uno de sus elementos clave es su división de I+D+i" que la posiciona "a la vanguardia tecnológica y marca la diferencia con otras empresas del sector". El hecho es que la base tecnológica del grupo es aportada por su ingeniería, gracias en su mayoría a la compra en 2008 de Eléctricas Rojas,una compañía con 20 años de funcionamiento, y que trabaja con acuerdos exclusivos para utilizar tecnologías de terceros, Infinia y Cyclone Power. En esta última es un contrato en exclusiva mundial para producir, usar y comercializar un prototipo de motor de plantas termosolares.

En el folleto de su frustrada salida a Bolsa esta primavera, Renovalia deja en blanco la casilla del gasto en I+D de los dos últimos ejercicios, y sobre patentes habla del riesgo que corre las sociedad de litigios por atentar contra la propiedad intelectual de terceros, y de que "las instalaciones que gestiona la sociedad no precisan de patente alguna ni de una inversión elevada en investigación y desarrollo".

En definitiva, tampoco brilla en este campo, auque sí es meritorio el camino que lleva en la captación de un saber hacer por la vía de su ingeniería y los acuerdos de desarrollo de licencias de terceros. El único proyecto propio de I+D es el que mantiene conjuntamente con el centro estatal CDTI, por valor de 5,12 millones.

T-Solar, el grupo de energía fotovoltaica resultado de la compra de innumerables licencias, esgrime como hito tecnológico su fábrica de módulos fotovoltaicos de Orense, en la que se ha invertido en torno al 8% de los más de 1.000 millones de euros del total de la inversión. Aún siendo plausible esta inversión fabril de la empresa tutelada y sostenida por Isolux, la planta trabaja hasta ahora con licencias de compañías extranjeras y sólo cuenta con un proyecto propio, encaminado a mejorar el rendimiento de la tecnología de silicio de capa delgada. Dotado con un presupuesto de 3,1 millones, y financiado en parte por la UE, también forman del mismo dos universidades, una es la de Barcelona, y la gran multinacional belga, AGC.

T-Solar asegura también, sin dar cifras, que realiza "un importante esfuerzo en I+D" para incluir energía solar en fachadas y cubiertas, sin cuantificar el gasto en el que ha incurrido. El inmovilizado intangible de la matriz sólo tiene contabilizado el coste de las aplicaciones informáticas.

El "Estudio del impacto macroeconómico de las energías renovables en España", editado en noviembre del año pasado por una de los innumerables asociaciones patronales de este sector, la Asociación de Productores de Energías Renovables (APPA), asegura que las empresas de este sector dedicaron como media el 1,4% de sus ingresos a actividades de investigación y desarrollo, y cifra el "esfuerzo" en 315 millones, el 6,6% del PIB sectorial, muy por encima del 1,3% de la media nacional. Sin embargo, estos datos se basan fundamentalmente en "una encuesta realizada a agentes del Sector", y no en cifras reales de balance.

En definitiva, hasta ahora, las mil millonarias subvenciones de dinero público a los negocios de renovables, han servido sobre todo para aumentar las cuentas corrientes de los "conseguidores de turno", aquellos que sólo se encargan de conseguir las licencias, de la banca que ha financiado los proyectos con unos márgenes muy sustanciosos, y de los particulares que han invertido en huertos, mediante fondos especializados o directamente con intermediación de la banca. El Gobierno y la oposición deberán de ligar en alguna forma el pago de primas a la inversión en I+D, suponiendo que estén convencidos de que España es una país de capitalismo avanzado que debería vivir del conocimiento.

 

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