El cu­le­brón luso ter­mi­nará sin per­de­dores y todas las partes sal­drán ga­nando

Portugal Telecom aprobará en dos semanas la venta de Vivo a Telefónica

La ope­ra­dora es­pañola pone el 16 de julio como fecha lí­mite para ce­rrar la ope­ra­ción

Portugal Telecom
Portugal Telecom

Aunque la alianza es­tra­té­gica fir­mada en 1999 entre Portugal Telecom (PT) y Telefónica esté irre­me­dia­ble­mente con­de­nada, la opi­nión ge­neral en los me­dios po­lí­ticos y eco­nó­micas de la ca­pital por­tu­guesa es que no habrá san­gre. Lo que sí habrá es un sim­ples "divorcio", como ocurre con mucha fre­cuencia en el mundo em­pre­sa­rial. Por lo me­nos, nadie cree que el go­bierno luso esté pla­neando man­tener un con­flicto con Bruselas y con Madrid solo para aplazar por un tiempo in­de­ter­mi­nado lo que es con­si­de­rado como inevi­ta­ble: la venta del 29,7% de PT en Vivo, que será de Telefónica contra el pago de 7.150 mi­llones de eu­ros. Lo que hizo el go­bierno luso el miér­co­les, en la junta de PT, que aprobó la ope­ra­ción por el 75% de los votos asis­tentes frente al 25%, fue aplazar el desen­lace en apenas dos se­ma­nas: la "golden share" uti­li­zada por el go­bierno luso será con toda pro­ba­bi­lidad anu­lada por el Tribunal Europeo (TE) el 9 de ju­lio, lo que per­mi­tirá al con­sejo de PT aceptar la oferta de Telefónica por Vivo y cuyo plazo ex­pira el 16 de ju­lio. Todos ga­nan, nadie pierde. Hasta el primer mi­nistro José Sócrates, cam­peón del na­cio­na­lismo y del neo­co­lo­nia­lismo.

El "calentón" general provocado el miércoles por el gobierno de José Sócrates ya se enfrió lo suficiente para que unos y otros tengan una visión clara de lo ocurrido y sobre todo de lo que pasará cuando el Estado portugués no pueda ejercer los "derechos especiales" (veto) aún atribuidos a las 500 acciones de clase A que ostenta en PT. En horas bajas de popularidad, José Sócrates saca pecho ante la opinión pública por haber paralizado una operación contra los "intereses nacionales" y que había sido aprobada por el 75% del capital de PT representado en la junta. Pero cuando llegue el veredicto del TE, lo que hará el primer ministro socialista luso será acatarlo, como "bueno alumno" de la UE, al contrario de Silvio Berlusconi, que aún mantiene la "golden share" del Estado sobre Telecom Italia y que ya fue "vetada" por Bruselas.

Aunque el presidente de junta de PT y catedrático de derecho Menezes Cordeiro esté en lo cierto cuando explica que ante la legislación portuguesa y los estatutos de la operadora lo único que podía hacer era autorizar la aplicación de la "golden share", advirtiendo además que la probable sentencia negativa del TE "no tendría efectos retroactivos", el desenlace del "culebrón" de Vivo nunca estuvo tan claro como lo está ahora: Lisboa no recurrirá la sentencia del TE y en un plazo máximo de dos semanas, Telefónica ya no tendrá que compartir la gestión de la líder móvil brasileña con PT , al mismo tiempo que la alianza estratégica que tenía desde hace 13 años con la operadora lusa también quedara anulada. ¡Y todos contentos!

Lo primero que hizo el consejo de PT, tras el varapalo inesperado de la golden share, fue poner la cuestión en manos de expertos jurídicos, cuyos dictámenes pondrán ciertamente en cuestión la legalidad del derecho de veto del Estado. Así, después de que el TE dicte sentencia, la administración de la operadora lusa tendrá dos salidas posibles para concretizar la venta de Vivo: convocar una nueva junta extraordinaria para ratificar la decisión del pasado miércoles favorable a Telefónica, o bien, invocar sencillamente la legitimidad del consejo para tomar las  decisiones relacionadas con la venta de activos, que fue lo que hizo ya el 6 de mayo, cuando rechazó la oferta inicial española de 5.700 millones de euros sin someterla a los accionistas.

Aunque quedaran hundidos en la junta ante la presentación de la "golden share", después de haber garantizado a los accionistas internacionales que controlan 70% de PT que el gobierno portugués nunca pondría su "veto" a la venta de Vivo, el "chairman" de la operadora Henrique Granadeiro y el presidente ejecutivo Zaniel Bava no se sienten desautorizados ni fragilizados. Al revés, sacan pecho ante los accionistas, atribuyéndose el merito principal por la estrategia desarrollada los tres últimos años y que consistió en poner el precio de Vivo por las nubes. Y el resultado está ahí: ante la hábil estrategia del consejo de PT y toda la presión nacionalista dirigida contra el "enemigo español",  Telefónica pagará por los 29,7% lusos de Vivo más del triple de lo que planeaba pagar en 2007 (Opa fallida de Sonae) y 25% más que la oferta inicial.

Quienes tendrán que esforzarse mucho para recuperar su credibilidad ante la opinión pública, son los grandes accionistas nacionales de PT, el llamado "núcleo duro" (BES, CGD, Ongoing, Controlinvest, Visabeira), que controlan más del 25% del capital. Fueran ellos principalmente los que utilizaron toda la artillaría nacionalista y anti-española, haciendo creer a la opinión pública y al gobierno que Vivo tenía un "interés estratégico fundamental", tanto para PT como para el país. Hasta que un día el presidente del BES Ricardo Salgado tuvo que confesar, en Wall Street, el templo del capitalismo, que "todo en la vida tiene precio, excepto el honor", dejando bien claro que lo único objetivo del "núcleo duro" era el de forzar Telefónica a mejorar su oferta.

Pese al "veto" inesperado del gobierno, Ricardo Salgado partilla la opinión general de que la venta de Vivo a Telefónica es ya "irreversible". Confiesa que el BES fue uno de los accionistas del núcleo duro luso que votaron en la junta a favor de la suculenta oferta española, pero explica que sólo lo hizo... "para garantizar la supervivencia de PT como grupo independiente".  Su tesis es que la perdida de Vivo es lo de menos. Lo importante, explica el presidente del BES, es que había que "romper"  la alianza estrategia con Telefónica, al que presenta como un predador, "más interesado en PT que en Vivo". Así, si el BES aceptó la oferta española fue solo para impedir que la operadora española pasara a la ofensiva y pusiera una OPA a PT...

Ricardo Salgado considera pues que el gobierno no tenía que haber utilizado la "golden share"  para paralizar la operación. Su tesis, compartida por Nuno Vasconcelos (Ongoing), es que lo único que está en juego son activos brasileños que PT comparte con Telefónica, no el "control" ni los "centros de decisión" de la operadora nacional. Pero lo que no hace el presidente del BES, al que muchos atribuyen un "poder decisivo" en las grandes cuestiones económicas y financieras del país, es seguir el ejemplo de la prensa que habla de "vergüenza nacional", de "veto ridículo" y de "reacción colonialista", contra la venta de activos extranjeros situados a miles de kilometros de Península y que nada tienen que ver con los "intereses nacionales".

Lo que hará Sócrates después de la anulación de la "golden share" por le TE y cuando  PT tenga ya vendido el 29,7% de Vivo  (de golpe o sólo un tercio en el inmediato y lo restante en un plazo de tres años), será utilizar influencia del banco público CGD en el consejo de PT para controlar la aplicación de los 7.150 millones de euros de Telefónica. Así, considerando que existe un "interés nacional" en que PT sea una multinacional importante, Sócrates se  pondrá en contacto con su "amigo" Lula da Silva, para que facilite a la operadora la busca de nuevas oportunidades en Brasil (la entrada en la operadora Oi es presentada como la más probable), en detrimento, pues, del dividendo extra esperado por los accionistas que según escribió el  Jornal de Negocios, "se frotan las manos llenas de sangre en sus bolsillos vacios".     

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