Las dos ope­ra­doras ibé­ricas se juegan el miér­coles en Lisboa ser o no ser en Brasil

Portugal Telecom no se da por vencida en su batalla con Telefónica por el control de Vivo

La di­vi­sión del ac­cio­na­riado de PT fa­vo­rece a la em­presa de César Alierta de cara a la junta ex­tra­or­di­naria

Cesar Alierta
Cesar Alierta

Ya no queda es­pacio para nuevas "sorpresas" en la guerra entre Telefónica y Portugal Telecom (PT), cuyo desen­lace final -por lo menos en la fase ac­tual- tendrá como es­ce­nario la junta de ac­cio­nistas de la ope­ra­dora lusa, el pró­ximo miér­coles 30 de ju­nio, en Lisboa. No obs­tante, tras dos meses de lu­cha, las es­padas se man­tienen en alto. Telefónica ya jugó sus úl­timas ba­zas, me­jo­rando en 800 mi­llones la oferta ini­cial de 5.700 mi­llones de eu­ros, para po­nerla en 6.500 mi­llo­nes, que cons­ti­tuye su úl­tima oferta por el 29,7% lque PT tiene en la ope­ra­dora móvil bra­si­leña Vivo, y po­niendo des­pués en el mer­cado 80% de su 10% en PT, para que puedan votar en la junta. A PT sólo le queda ahora con­fiar en que sus ac­cio­nistas de re­fe­rencia - os na­cio­nales y los in­ter­na­cio­na­les- de­cidan al final re­chazar la su­cu­lenta oferta es­pañola para apostar así en la ren­ta­bi­lidad fu­tura pro­me­tida por el pre­si­dente eje­cu­tivo de la ope­ra­dora lusa, Zaniel Bava. En Lisboa las cosas pa­recen cla­ras, aunque ningún ana­lista se atreva a pro­nos­ticar quién ga­nará, aunque la ven­taja de las apues­tas, como en el fut­bol, se de­canten por el lado es­pañol.

Lo cierto es que el consejo de PT y el núcleo accionista nacional que controla el 27% del capital, no acaban de digerir el ultimo "golpe" de Telefónica, que ante la sospecha de que no podría votar en la junta, por aquello del "conflicto de intereses", decidió iniciar el inevitable proceso de divorcio con la "socia" lusa, colocando 80% de su posición entre inversores internacionales como UBS, TPG Axon y Société Générale, cuyo voto el 30 de junio podrá ser decisivo.  Zaniel Bava habla de "traición", recordando que Telefónica y PT llevaban 13 años como "socios", y no acaba de creer que la operación española pueda ser considerada como una "venta efectiva".

Será pues el regulador de los mercados luso CMVM y el presidente de la mesa de la junta de accionistas de PT Menezes Cordeiro quienes tendrán que decidir si el 8% de la operadora lusa "vendido" por Telefónica podrá o no participar en la votación del miércoles. Zeinal Bava hace todo lo que puede para que la "venta" realizada por Telefónica sea considerada como un "instrumento financiero" de "aparcamiento" de unas acciones que la operadora española tendría que volver a comprar para ponerlas a la disposición de PT, en el caso de que la junta de PT decidirá aceptar la oferta española por el 29,7% luso de Vivo.

Aunque trabaje a contra-reloj, bajo la presión puesta tanto por PT, como por la prensa lusa y por el gobierno socialista, es poco probable que la CMVM pueda sacar alguna conclusión antes de la junta de accionistas de la operadora nacional: los intermediarios financieros utilizados por Telefónica en esta operación, harán valer la regla del "secreto profesional", frenando así la investigación de la reguladora de los mercados. "Lo más probable, avanzan los expertos, es que cuando la CMVM disponga de todos los elementos para pronunciarse, la junta de PT ya será historia, y sería muy difícil avanzar con querellas judiciales para cuestionar su voto".

En ese caso, al consejo de PT sólo le quedaría una posibilidad de ver la operación española anulada: que sea Menezes Cordeiro quien tome esa decisión, al margen de lo que opine eventualmente la mayoría del capital representado en la junta.  Al contrario de lo que pasa en España y en otros países europeos, la legislación portuguesa sitúa al presidente de la mesa de la junta de accionistas por encima del bien y del mal, con un poder de decisión absoluto sobre los trabajos de  la junta (eso fue lo que ya hizo impidiendo que la propuesta española de un dividendo extra fuera sometida a votación) y sobre las reglas de representación del capital.

Aunque tenga toda la fuerza necesaria para pronunciarse a favor o en contra de los intereses del consejo de PT, y así pues también en contra o en favor de Telefónica, el catedrático de derecho Menes Cordeiro podría sacarse de encima alguna presión utilizando como referencia decisiones tomadas por la CMVM en otras situaciones del mismo tipo. Eso fue lo que pasó en 2008, durante la "guerra interna" del Banco Comercial Portugués (BCP), al considerar como "operación de aparcamiento" una venta de acciones realizada por el accionista belga Eureko.

Durante los últimos días, Zaniel Bava salió en todos los medios (Jornal de Negocios, Diario Económico, televisión SIC, Expresso), no sólo para defender la neutralización de las acciones vendidas por Telefónica, sino también para posicionarse como "vencedor": aunque mantenga que lo mejor para los accionistas de PT seria rechazar la oferta española y apostar en el desarrollo de Vivo, el CEO de la operadora portuguesa recuerda que fue su estratégica que llevo Telefónica a proponer 6.500 millones por una posición que ya quería comprar en 2007 por 2.200 millones.

Sin embargo, lo que no explica Zaniel Bava es por qué razón rechazó someter a la junta la propuesta inicial de Telefónica: aunque manteniendo la tesis según la cual la salida de Vivo sería lo mismo que "amputar" el futuro de PT, le hubiera sido más fácil llevar los accionistas a rechazar 5.500 millones de euros, frente a la oferta española que tienen ahora sobre la mesa. La explicación es sencilla: el consejo de PT siempre supo que tenía el accionariado dividido, y que al final, ante la presión de los mercados, tendría que dar la última palabra a los accionistas.

En sus últimas declaraciones, la gran preocupación del CEO de PT es salvar las apariencias, atacando Telefónica, pero advirtiendo al mismo tiempo que si la junta decide al final rechazar la oferta española, lo que hará la operadora lusa no será cortar relaciones o profundizar el "divorcio" con la todavía "socia" española, sino adoptar un comportamiento profesional, para sacar adelante la alianza brasileña. "No tenemos un plan B", dijo Zaniel Bava a la Sic y al Expresso, a la cuestión de saber lo que hará PT si al final se queda sin Vivo.

Otro dato llamativo es que PT dejó de especular sobre los riesgos de un largo y dispendioso conflicto jurídico con Telefónica, en torno a una disolución unilateral de la "joint venture" Brasilcel que controla el 59,4% luso y español de Vivo y que tiene su sede en Holanda. En el mismo sentido, Zaniel Bava ya dejó bien claro que si la junta vota la salida de Vivo, con la ayuda de los votos de Telefónica, el consejo de PT acatara la decisión, sin plantear una eventual impugnación judicial de los resultados.

Aunque no se dé por vencido, Zeinal Bava deja entender que con el 70% del capital en manos extranjeras, PT tiene más posibilidades de perder que de ganar la guerra con Telefónica. Así, al contrario de lo que venía defendiendo desde el 6 de Mayo (anuncio de la primera oferta española), el CEO de PT no descarta que algunos de los inversores internacionales que en un principio apoyaban sus tesis, ya no lo tendrían ahora tan claro. Ese sería el caso principalmente  del fondo americano Brandes (8%), que estaría ahora dispuesto a aceptar la oferta española.

Sin embargo, lo único seguro es la posición de los accionistas de referencia lusos (BES, CGD, Ongoing, Controlinvest, Visabeira), que controlan más del 25% del capital: aunque tengan eventualmente ganas de aceptar la oferta española - el proprio Zaniel Bava ya advirtió que no existe ninguna garantía de que PT pueda sacar en el futuro la misma rentabilidad manteniendo los 29,7% de Vivo - todos ellos votarán "no", pensando quizás que serán al final los votos de los accionistas internacionales que harán la diferencia en la junta, a favor de Telefónica.

Lo que está en juego aquí es la imagen interna tanto del consejo de PT como del nucleo duro accionista luso, que explotaran hábilmente los sentimientos nacionalistas y anti-españoles para poner presión sobre Telefónica, que al final tuvo que poner más 800 millones de euros sobre la mesa para que su propuesta pudiera ser sometido a la junta de accionistas. Pero siempre quedará aquello de que "en la vida todo tiene precio, menos el honor", que fue lo que dijo el presidente del BES Ricardo Salgado, para que PT sometiera la cuestión a los accionistas.       

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