Portugal Telecom vin­cula su desa­rrollo y su fu­turo al mer­cado bra­si­leño

La oferta de Telefónica para controlar Vivo supera el difícil escollo de la opinión pública lusa

Algunos ana­listas in­ter­pretan que la es­tra­tegia de la ope­ra­dora es­pañola no ha hecho más que em­pezar

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( Lisboa ) La oferta de 5.700 mi­llones que Telefónica puso en­cima de la mesa para romper la alianza fir­mada hace años con Portugal Telecom (PT) en Brasil y ha­cerse así con el con­trol total de la "joint ven­ture" Brasicel, que tiene un 64% de la ope­ra­dora Vivo - líder na­cional de la te­le­fonía móvil bra­si­leña con casi un 30% del mer­ca­do-, tiene pocos visos de pros­pe­rar, al menos de mo­mento. Y eso por una sen­cilla ra­zón: aunque Telefónica va­lore Vivo y con ello la par­ti­ci­pa­ción lusa del 32% casi un 150% por en­cima del valor de mer­cado ac­tual, el nú­cleo duro ac­cio­nista luso de PT en­tiende que salir del Brasil sería lo mismo que "amputar el fu­turo" del grupo. Por lo me­nos, eso es lo que lleva pro­cla­mando el má­ximo eje­cu­tivo de la ope­ra­dora lusa, Zeinal Bava, que además del nú­cleo duro luso (28% de PT está en manos de grupos na­cio­nales como Banco Espirito Santo, el grupo me­diá­tico Ongoing, la ins­ti­tu­ción fi­nan­ciera pu­blica Caixa Geral de Depósitos, etc.), cuenta tam­bién con el apoyo de los fondos in­ter­na­cio­na­les, que con­trolan un 60% del ca­pi­tal. Pero Telefónica ha su­pe­rado el prin­cipal es­co­llo: la opi­nión pú­blica por­tu­guesa no se ha mo­vi­li­zado ni ex­pre­sado en contra de la "invasión" es­pañola, como en oca­siones an­te­rio­res.

Lo cierto es que PT ya alcanza a través de Vivo la gran apuesta estratégica anunciada hace una decena de años, cuando se propuso obtener en el exterior más del 50% de los ingresos del grupo. Zeinal Bava sólo lleva un par de años en la presidencia ejecutiva, pero desde el primer momento, tras el fracaso de la OPA hostil lanzada por Sonae en el 2006 y que tuvo el apoyo explicito de Telefónica (Cesar Alierta tenía ya entonces la mirada puesta en el control total de Vivo), lleva proclamando a los cuatro vientos que la "dimensión internacional y el crecimiento" son factores cruciales en el sector de las telecomunicaciones, con lo cual si PT quiere alcanzar algún día los 100 millones de clientes, solo podrá hacerlo a través la "joint venture" brasileña.

Lo que también sale a flote, aunque no oficialmente, es que el consejo de PT, que rechazó la oferta de Telefónica por "unanimidad (se presume lógicamente que la operadora española, que con un 10% del capital y de derechos de voto es el principal accionista de PT, no participó en la decisión por aquello del "conflicto de intereses"), reprocha a la compañía de Cesar Alierta no haber hecho una oferta dirigida a los accionistas, sino al grupo. "Si Telefónica quiere de verdad hacerse con el control total de Vivo, lo que tiene que hacer es presentar una OPA. Y en este caso ya no estamos hablando de 5.700 millones de euros, sino de 7.000, 8.000 o quizás 9.000 millones, por el valor estratégico de Vivo", comentan fuentes de la operadora lusa.

Lo más llamativo es, pues, que el "rechazo unánime" del consejo de PT sólo está relacionado con los "intereses estratégicos" del grupo. Sin embargo, también se considera implícitamente que Telefónica no valora aún lo suficiente el interés estratégico de Vivo e igualmente las sinergias de una fusión con Telesp. Así, según algunos analistas, para que PT cambie de posición (el consejo representa a los accionistas, no al capital), Telefónica tendría quizás que mejorar su oferta: se habla de unos 7.000 millones de euros (el triple del valor de mercado de la participación lusa), muy por encima  de los 2.200 millones estimados por Sonae en 2006 y de los 3.000 millones que  Alierta decía hace poco estar dispuesto a proponer a PT.

En todo caso, en esta ocasión nadie pone la cuestión en términos de "amenaza española" ni de "patriotismo económico". Y lo más probable es que lo mismo pasaría si Telefónica decidiera presentar una OPA, ya no sobre Vivo sino directamente sobre PT.  Sin embargo, en los medios políticos y financieros de la capital lusa, se da por sentado que la operadora española se lo pensará dos veces antes de pasar a la ofensiva: tendría que estar antes muy segura de que la eventual OPA hostil sobre PT seria mirada oficialmente como una simples operación de mercado, sin poner en peligro las buenas relaciones actuales entre Lisboa y Madrid, al contrario pues de lo ocurrido hace una decena de años, cuando el Santander se hizo con la mitad del grupo financiero de Antonio Champalimaud: el conflicto fue llevado a Bruselas y Emilio Botín sólo pudo hacerse con el Totta y Acores, dejando la otra mitad del grupo a la CGD.

Desde entonces, los lazos entre la economía y el tejido empresarial de los dos países vecinos se han reforzando considerablemente (hay unas 2.000 empresas españolas instaladas en Portugal y más de medio millar de portuguesas en España), y sin crear conflictos, hasta el punto que las grandes marcas españolas, como Santander Totta, Corte Inglés, Zara, etc., salen por todos los lados en Portugal, y sobre todo figuran entre las más valoradas por los consumidores lusos. Además, aquello del "patriotismo económico" y de los "centros de decisión" se lleva poco en  Portugal. Buena prueba de ello fue la venta de la principal multinacional lusa, la cementera Cimpor, que pasó hace poco a manos brasileñas, sin que nadie haya gritado por el "escándalo".

Queda el tema de la "golden share" del Estado, pero eso no debería asustar a Telefónica: se prevé para pronto la decisión definitiva del Tribunal de Justicia Europeo contra el derecho de veto del Estado, en EdP como en PT. Tanto es así, que en núcleo duro nacional de la operadora lusa prepara una estrategia defensiva: el Banco Espirito Santo (BES), con un 8,0% del capital, y Ongoing, con un 6,7%, proponen que el núcleo nacional incremente su participación en un 5%, hasta situarla en el 33% (al límite de la OPA obligatoria), con lo cual ya tendría así las armas necesarias para frenar cualquiera operación hostil y una reforma eventual de los estatutos, que limitan los derechos de voto al 10%. El mensaje es claro: el núcleo duro está con Zeinal Bava, asocia Vivo al futuro de PT, y  advierte a Telefónica de que no haga nada hostil.

Sin embargo, habría que tener también en cuenta otros aspectos menos favorables a los intereses del núcleo duro de PT. Por ejemplo, el hecho que la imagen de la operadora lusa no es nada positiva: además de sufrir la misma impopularidad crónica que afecta a todas las operadoras (por la tarifas elevadas y la mala calidad del servicio), PT está siendo investigada por una comisión parlamentaria, ante la sospecha de que quiso hacer un "favor" al gobierno, intentando comprar un 30% de la filial lusa de Prisa, Media Capital, que controla la televisión líder nacional TVI, cuyos informativos eran muy críticos con el primer ministro José Sócrates.

Al final, PT tuvo que renunciar a la operación, pero abriendo paso a su accionista Ongoing, cuyos fondos de capital riesgo recibieron una polémica inversión de 75 millones de euros por parte de la operadora. Dos consejeros ejecutivos de PT relacionados con la "golden share" del Estado y con el presidente José Sócrates tuvieran que presentar su demisión, lo mismo que un representante de la CGD.

También es muy llamativo que las primeras reacciones a la oferta de Telefónica son más bien favorables a la operadora española. Así, ante el rechazo unánime del consejo de PT, lo que sale principalmente a flote en la prensa lusa, es que mientras la acción de la operadora nacional llegó a alcanzar una revalorización del 20%, con el título de su accionista y aún socia española pasaba todo lo contrario. La noticia fue que los mercados reaccionaron negativamente en contra de Telefónica, considerando que el precio propuesto por Vivo está muy por encima del valor de mercado de la operadora.

Con lo cual, la idea de que PT saldría muy perjudicado en la operación no tiene ahora mismo muchos defensores. Telefónica anunció que mantendrá su oferta hasta el 6 de junio, y nadie descarta la posibilidad de algún movimiento de parte y de otra las próximas semanas, ante la idea general de que el "matrimonio de conveniencia" de PT y Telefónica en Brasil tiene los días contados. A menos que ambas operadoras decidan al final fusionar Vivo y Telesp, utilizando en esto caso la oferta de Telefónica por Brasicel  para calibrar el valor de la participación lusa en la eventual nueva alianza brasileña.                

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