Monitor Ibérico

Las cons­truc­toras na­cio­nales y es­pañolas pa­garán los platos rotos

Aumenta la presión en contra de los proyectos faraónicos de Sócrates en Portugal

Los par­tidos de de­re­chas cues­tionan la uti­lidad y la opor­tu­nidad del AVE Lisboa-Madrid

José Sócrates
José Sócrates

El go­bierno de José Sócrates en Portugal ha ra­ti­fi­cado con su firma el con­trato de cons­truc­ción y con­ce­sión del pri­mero tramo na­cional del AVE Lisboa-Madrid (los 176 ki­ló­me­tros si­tuados entre Poceirão y la fron­tera es­pañola de Caya) que fue ad­ju­di­cado por 1.359 mi­llones de euros al con­sorcio Elos di­ri­gido por dos grupos na­cio­nales (la con­ce­sio­naria de in­fra­es­truc­turas Brisa y por la cons­truc­tora Soares da Costa) y que cuenta con una fuerte par­ti­ci­pa­ción es­pañola (ACS-Dragados y Iridium). El pro­pó­sito del primer mi­nistro José Sócrates es hacer ver a la opo­si­ción -y a los mer­cados que es­pe­culan contra la eco­nomía y las fi­nanzas na­cio­na­les- que su Gobierno tiene las ideas claras en re­la­ción con la mo­der­ni­za­ción de las in­fras­truc­turas del país, cuya ur­gencia sitúa pues por en­cima de los ac­tuales pro­blemas eco­nó­micos y fi­nan­cie­ros. Gobernando sólo con la ma­yoría re­la­tiva del Partido Socialista (PS), Sócrates tiene en contra a la opo­si­ción con­ser­va­dora (PSD, CDS/PP) y tam­bién y al Jefe del Estado Cavaco Silva, que cues­tionan la uti­lidad y la opor­tu­nidad del AVE y de otros pro­yectos fa­raó­nicos del Ejecutivo.

 

Hace una semana, después de que Standard and Poors (S&P) rebajara el "ranking" de la deuda lusa, José Sócrates y el nuevo jefe de la oposición Passos Coelho hicieran una demonstración de responsabilidad política: al contrario de Rodríguez Zapatero y de Mariano Rajoy, pusieran la defensa de los intereses nacionales y la imagen del país por encima de la lucha partidaria. Así,  ante el acoso de los mercados y la gravedad de la situación económica y financiera, ambos líderes se pusieran de acuerdo para adelantar la aplicación y reforzar los recortes del gasto público y las medidas de austeridad previstas en el Plan de Estabilidad y de Crecimiento (PEC), con el objetivo de situar el déficit por debajo de los 3% en el 2012, frente a los 9,4% actuales.

Sin embargo, este "pacto de Estado" dictado por la urgencia de la situación quedó mal parado los últimos días por dos decisiones del ejecutivo socialista. La primera fue la adjudicación de una importante obra pública al grupo Mota-Engil, que por 1.429 millones de euros se hará cargo de la construcción, explotación y manutención de 562 kilómetros de nuevas carreteras y autopistas (Pinhal Interior) cuya necesidad, viabilidad y urgencia escapan a la oposición, a los economistas y a la opinión pública. Y la segunda consiste en la reafirmación de una de las grandes apuestas de Sócrates: contra vientos y mareas, rechazo retrasar la construcción de los tramos nacionales del AVE Lisboa-Madrid, con 3.000 millones de euros de inversión prevista.

 

Así, mientras las líneas de alta velocidad ferroviaria Lisboa-Oporto y Oporto Vigo quedaran al final fuera del PEC, habiendo sido aplazadas por cuestiones financieras respectivamente al 2017 y al 2015, con el AVE Lisboa-Madrid pasa lo contrario: aunque su futura rentabilidad sea cuestionada por los expertos (a la diferencia de lo que pasa con las líneas aplazadas), Sócrates entiende que el AVE luso-español tiene que estar terminado en los plazos convenidos con Madrid y con Bruselas, y que apuntan para una puesta en servicio en el 2013. Además de los "compromisos internacionales" asumidos por Lisboa, Sócrates explica que cambiar de planes sería lo mismo que dar razón a aquellos que especulan contra la economía nacional  y llevaran S&P a rebajar el "ranking"de la deuda pública lusa y a ponerla además bajo "outlook" negativo.

 

Tanto es así que el gobierno luso entiende poner de inmediato ponto final a la discusión, con la firma del "acuerdo definitivo" con el consorcio Elos adjudicatario del tramo Poceirão-Caya. Sin embargo, la oposición no desarma: para que la construcción de la obra pueda empezar sin problemas, habrá que esperar por la decisión de la Asamblea de la República, que el 28 de Mayo votara las "bases" del concurso público adjudicado al consorcio Elos liderado por Brisa, Soares da Costa y ACS (Iridium y Dragados). Tanto el PSD de Passos Coelho como el CDS/PP de Paulo Portas tienen la intención de votar "no". Con lo cual, para sacar adelante el proyecto el gobierno tendrá que negociar el apoyo o la abstención del partido comunista (PCP) y del Bloco de Esquerda (BE): pese a criticar algunos aspectos importantes del  AVE Lisboa-Madrid, el PCP y el BE creen que la inversión pública es necesaria para luchar contra la crisis y contra el paro.

 

Al forzar el calendario del AVE Lisboa Madrid, que cumula ya tres anos de retraso en relación con los planes iníciales, el gobierno quiere poner el PSD y el CDS/PP en las cuerdas, puesto que un aplazamiento indefinido de las obras tendría costes para las empresas afectadas, que se volverían contra el Estado para reclamar indemnizaciones. Eso es lo que podrá pasar también con el tramo de 34 kilómetros Lisboa-Poceirão, cuya adjudicación está prevista para los próximos meses: el gobierno reconoce ahora que el proyecto del tercer puente previsto sobre el Tajo (TTT) tendrá que ser "repensado", pero el ministro de obras publicas António Mendonça promete "soluciones técnicas de transición" para que el AVE pueda llegar a Lisboa en la fecha prevista del 2013. El consorcio Tave Tejo de FCC fue el que presentó la mejor oferta inicial, de  1.870 millones de euros, pero falta aún la "best and final offer", frente a la del rival Altavia (Mota Engil, Sacyr), cuya propuesta inicial fue de 2.166 millones y critica la "calidad técnica" de la oferta del grupo de Esther Koplowitz y amenaza llevar el tema a los tribunales.   

 

Ante la presión de los mercados, de la oposición, de Aníbal Cavaco Silva, del aún gobernador del Banco de Portugal Vítor Constancio, de la mayoría de los economistas y de la opinión pública, José Sócrates no tuvo más remedio que aplazar igualmente la construcción de obra de sus obras faraónicas: el  nuevo aeropuerto internacional de Lisboa previsto para 2017 en Alcochete y cuya construcción hubiera representado una inversión inicial de 3.500 millones de euros. Y lo mismo podrá pasar a otros grandes proyectos co-financiadas por el Estado y por los concesionarios privados, como la construcción de más de 2.000 kilómetros de carreteras y autopistas: al total, una docena de proyectos, la mitad de los cuales ya adjudicados pero cuya ejecución fue paralizada por el Tribunal de Cuentas, por salir más caros que la oferta inicial.   

 

"Un país al borde de la quiebra no puede darse al lujo de financiar proyectos faraónicos, con un coste previsto de 50.000 millones de euros hasta el 2040, de los cuales 20.000 millones los próximos años". Eso es lo que dirán hoy a Aníbal Cavaco Silva una decena de economistas de izquierda, de centro e de derecha: todos ellos ya estuvieran al frente de las Finanzas y irán al Palacio de Belém para pedir al Presidente de la República que utilice toda su influencia para convencer al primer ministro Sócrates de que el Estado no tiene actualmente los medios necesarios para financiar grandes obras públicas, cuya viabilidad económica y oportunidad presentan serias dudas, aunque sirvieran para sacar el país de la crisis y para crear empleo.

 

En todo o caso, solo con los aplazamientos ya anunciados se prevé que el gobierno socialista tendrá margen de maniobra suficiente para acelerar la reducción del déficit público: la idea es llegar al final del año con un déficit del  7,3%, en vez del 8,3% previsto en el plan de estabilidad y crecimiento (PEC), lo que representaría una reducción de 2,1 puntos en relación con los 9,4% alcanzados en el 2009. Tras alguna hesitación, el gobierno planea acelerar igualmente el plan de privatizaciones, utilizando los ingresos para frenar el incremento de la deuda exterior que ya está  en los 76,8% del PIB y alcanzara los 91,1% el próximo ano. "Portugal tendrá que mostrar a los mercados que tiene la voluntad necesaria y medios suficientes para cumplir sus compromisos", advierten los expertos lusos, sobretodo después de que S&P haya rebajado el "ranking" de la deuda nacional, que si sitúa ahora al mismo nivel del que tenia la deuda griega a finales del 2009, cuando el gobierno de Atenas tuvo que solicitar la ayuda de la UE y del FMI.

 

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