Las grandes em­presas lusas venden más fuera que dentro

Los grupos españoles apenas notan la crisis en Portugal

La re­cu­pe­ra­ción eco­nó­mica vendrá del ex­te­rior, fun­da­men­tal­mente de España

Iberdrola
Iberdrola

Pese a las graves di­fi­cul­tades eco­nó­micas y fi­nan­cieras que atra­vie­san, las em­presas co­ti­zadas en la Bolsa de Lisboa han co­se­chado el úl­timo año unos re­sul­tados muy po­si­tivos para sus ac­cio­nis­tas. Tanto es así que la dis­tri­bu­ción de di­vi­dendos al­canza los 2.300 mi­llones de eu­ros, de los cuales la cuarta parte sal­drán del país. Los ac­cio­nistas in­ter­na­cio­nales re­ci­birán unos 600 mi­llones de eu­ros, con los grandes grupos es­pañoles como Telefónica, Iberdrola, La Caixa y Abertis en ca­beza: 186 mi­llones de eu­ros, un 8% del to­tal. Además del ac­cio­na­riado, la "internacionalización" de las em­presas lusas tiene otra ver­tiente im­por­tante: grupos como Portugal Telecom, Sonae, Jeronimo Martins y Teixeira Duarte rea­lizan en el ex­te­rior más de la mitad de sus ven­tas. Y el mayor mer­cado ex­te­rior luso es el es­pañol, que ab­sorbe casi un 25% de las ex­por­ta­cio­nes. Con lo cual la re­ce­sión es­pañola es la que más frena ac­tual­mente la re­cu­pe­ra­ción eco­nó­mica lusa, que ante los riesgos po­ten­ciales de quiebra fi­nan­ciera sufre el acoso de los mer­cados in­ter­na­cio­na­les.

Teniendo un 10% de Portugal Telecom y un 5,46% de la segunda mayor operadora lusa Zon Multimedia, Telefónica sale muy bien parada en la distribución de dividendos cosechados por los grupos españoles en el país vecino: con cargo a los resultados del último año, la operadora española recibirá unos 54 millones de euros, lo que representa prácticamente un 30% de la remuneración total destinada al accionariado español de las empresas lusas cotizadas en la Bolsa de Lisboa. Iberdrola y CajAstur sacan igualmente provecho de sus participaciones en la eléctrica EdP, donde controlan respectivamente un 6,7% y un 4,82% del capital. 

En el sector financiero, La Caixa es el principal accionista del BPI, con una participación del 30,1%, mientras que Banco Sabadell es el cuarto accionista del mayor banco privado luso, el BCP, con un 4,43%. Abertis controla  por su parte casi un 15% de la concesionaria de autopistas Brisa, que obtuvo también la concesión del tramo del AVE Lisboa Madrid entre Poceirão y Caya.

La internacionalización del accionariado de las empresas lusas pasa también por los fundos de inversión. Portugal Telecom es un buena prueba de ello: además de la "golden share" aún en manos del Estado (500 acciones), pero que tiene ya los días contados (el Tribunal Europeo dictara sentencia los próximos meses, la operadora solo tiene un 28% del capital en manos nacionales (BES, Ongoing, CGD, etc.), con lo cual la participación extranjera ultrapasa los 70%, incluyendo pues los 10% de Telefónica, que tendría así que pensárselo dos veces antes de lanzar eventualmente alguna una OPA hostil sobre la congénere lusa.

En todo o caso, después de España el principal destino exterior de los dividendos de las empresas cotizadas lusas son los fondos americanos, los inversores angoleños (Sonangol ostenta un 10% de BCP y controla un tercio de Galp conjuntamente con el "rey del corcho" Américo Amorim), y ahora también las cementeras brasileñas Camargo Correa y Votorantim que tomaran el control de Cimpor.

Además de la apertura progresiva del capital a accionistas extranjeros, las grandes empresas lusas apuestan mucho igualmente en su expansión internacional, hasta el punto que muchas de ellas ya realizan más de la mitad de sus ventas en el exterior. Es el caso principalmente de la fíliale de EdP para las energías renovables EdP-r, que solo tiene un 10% de su actividad en el mercado nacional frente a un 90% en España, Estados Unidos y Europa; de Portugal Telecom, que obtiene el 50% de sus ingresos en Brasil (controla Vivo conjuntamente con Telefónica); de las constructoras Teixeira Duarte y Mota-Engil, que tras el final del "boom" de la construcción en Portugal (a finales de la década de 1990) decidieran apostar a fondo en África (Angola); del grupo de distribución alimentar Jeronimo Martins que es líder en Polonia; o de Cimpor, que desarrolla 75% de su actividad en España (Corporación Noroeste), en Brasil y en otros países.

Sin embargo, la estrategia de internacionalización, tanto de las empresas como de la economía lusa en general, es que en los momentos de crisis como el actual tiene igualmente impactos muy negativos. Es lo que pasa principalmente a las empresas transformadoras (calzado, textil, automóvil, etc.) cuyos ingresos reposan mucho en mercados en recesión, como el español. Así, además de ver frenadas sus ventas, las empresas afectadas sufren retrasos de pago, cuyo plazo medio por parte de la clientela española ya alcanza los 120 días, muy por encima de la media europea de 60 días.

Pero lo peor de la recesión española, según los expertos lusos, es que solo creara dificultades suplementares a la ya maltrecha economía nacional: aunque ya no esté en una situación de recesión técnica, el país vecino cuenta principalmente sobre un incremento del 3,6% de las exportaciones para alcanzar ya este año un crecimiento del 0,4%.   

Y el gran problema planteado a la economía lusa, es la persistencia de la recesión española, que según los expertos tendrá un impacto negativo del 0,2% sobre el crecimiento económico nacional: para salir a flote, España planea no solo incrementar igualmente las exportaciones en un 5%, con pues una mayor agresividad comercial, sino también reducir las importaciones un 1,5%,  afectando principalmente la recuperación económica del país vecino. Concretamente, Portugal coloca un 25% de sus exportaciones en el mercado español, que se sitúa así para las exportadoras lusas muy por encima del alemán (13%), del francés (12,6%), del angoleño (7,2%) y del británico (5,5%). Lo cierto es que los "malos vientos" que soplan ahora de España para la economía lusa, tendrán algo que ver con la actitud de los mercados, que miran a Portugal como una víctima propiciatoria, casi ya al mismo nivel que Grecia y por encima de España.

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