La ope­ra­dora lusa tiene planes para ha­cerse con el con­trol de Vivo

Portugal Telecom vincula su futuro al mercado brasileño al margen de Telefónica

Los por­tu­gueses des­cartan que la ope­ra­dora na­cional pueda ser com­prada por Telefónica

Portugal Telecvom
Portugal Telecvom

Aunque el "patriotismo eco­nó­mico" tenga pocos de­fen­sores y que el primer mi­nistro José Sócrates sea fa­vo­rable a la in­ver­sión es­pañola, nadie cree se­ria­mente en Portugal que Telefónica esté pla­neando una ofen­siva contra Portugal Telecom. Eso es lo que se ru­morea en los mer­ca­dos, en re­la­ción con el fu­turo de la bra­si­leña Vivo, cuyo con­trole es com­par­tido a partes iguales (32%) por ambas ope­ra­do­ras. Sin em­bargo, los de­re­chos de voto en PT están li­mi­tados al 10%, al nivel de la par­ti­ci­pa­ción de Telefónica. Y además la ope­ra­dora lusa tam­bién quiere ha­cerse con el con­trol ex­clu­sivo de Vivo, que re­pre­senta 72% de su clien­tela y casi la mitad de sus in­gre­sos. Así, al margen de las es­pe­cu­la­ciones en torno a la fu­sión de Telefónica y Telecom Italia y de las im­pli­ca­ciones que ten­dría en Brasil, el pre­si­dente de PT Zeinal Bava va pre­go­nando que tiene los me­dios ne­ce­sa­rios para com­prar la par­ti­ci­pa­ción es­pañola en Vivo y está con­ven­cido de que el tiempo tra­baja a favor de los in­tereses lu­sos.

En PT como en Telefónica, los "rumores de mercado" no merecen ningún comentario oficial. De cara al exterior, lo único que comentan es que las relaciones entre ambas operadoras son "buenas" y igualmente que el controle conjunto de Vivo "no plantea problemas". En todo o caso, según los expertos la compra eventual de PT por parte de Telefónica, a través una OPA de al menos 12.000 millones de euros, sería la solución más rápida para que la operadora de Cesar Alierta consolidara su posición en Brasil, quedándose así con el 64% del de Vivo, que tiene un 29,8% del mercado, frente a los 23,63% del rival TIM cuyo controle indirecto está en manos de la operadora española y de Telecom Italia, a través de Teleco

Sin embargo, nadie cree en Portugal que la operación sea factible. Pese a tener ya un 10% de PT, y aunque la OPA fuera presentada como "amistosa" - lo que se ve muy difícil en el contexto actual - Telefónica tendría probablemente en su contra a la opinión pública y igualmente a las autoridades lusas. La cuestión clave es que PT beneficia todavía de un blindaje oficial, contra de eventuales predadores nacionales o extranjeros, gracias a la "acción de oro" del Estado, pero cuya legalidad está siendo cuestionada por Bruselas. Asimismo, para que la OPA fuera viable o garantizara el control de PT, Telefónica tendría que convencer al núcleo duro accionista luso para eliminar la claúsula estatutaria que limita los derechos de voto al 10%.

El mismo problema fue ya planteado en el 2006, cuando PT tuvo que hacer frente a una OPA nacional hostil presentada por Sonae y que tenía el apoyo de Telefónica, contra la promesa - nunca reconocida oficialmente - de que tras la operación la operadora española se haría con Vivo. Y pasó lo que tenía que pasar: la OPA fue rechazada por el consejo de PT, donde Telefónica quedó desde entonces en una posición muy incómoda frente al "núcleo duro" luso representado por el Banco Espirito Santo (8,0%), por la institución financiera publica Caixa Geral dos Depósitos (7,3%) y por el grupo Ongoing (6,7%). Para financiar la operación, Sonae había puesto un precio de 2.200 millones de euros a los 32% de Vivo, casi un 40% menos que el valor de mercado actual (sin prima de controle) de la operadora brasileña.

Lo cierto es que al margen de las ambiciones rivales de Telefónica, PT tiene muy claro que su futuro está en Brasil, y según Zeinal Bava, tiene la "capacidad" y la "tranquilidad" necesarias para estudiar todas las alternativas posibles. Por ejemplo, aunque sea una cuestión tabú, que nadie plantea todavía oficialmente, se considera en Lisboa que PT hasta estaría dispuesta a ceder sus 32% de Vivo a Telefónica a cambio del control exclusivo de TIM, tras la disolución eventual de la  alianza hispano-italiana en Teleco. Pero el discurso no cambia: PT vincula su futuro al Brasil, donde tiene el 72% de su clientela y el 43% de sus activos, muy por encima, pues, de la importancia que el mercado brasileño tiene para Telefónica. Tanto es así que el último año, PT obtuvo en Brasil casi la mitad de sus ingresos consolidados de 6.784 millones de euros. Y la aportación de Vivo a los resultados del grupo fue aún mayor: unos 336 millones de euros, casi el  50% del resultado neto de 683 millones y que sin extraordinarios hubiera quedado en 462 millones.

Así, aunque mantenga oficialmente que se siente "muy cómoda" compartiendo el control de Vivo con Telefónica, PT tiene claro su futuro: no será en Portugal, con apenas unos 10 millones de habitantes, ni siquiera en las antiguas colonias africanas como Angola, Cabo Verde, Guinea  y Mozambique, que podrá alcanzar los 100 millones de clientes, que es su gran objetivo para la próxima década. Creyendo que el tiempo en Brasil corre a su favor, PT tiene ya prácticamente todo listo: para poder consolidar su posición en el mercado brasileño el plazo de amortización de la deuda de 5.300 millones de euros está en los seis años; el margen de liquidez alcanza los 1.700 millones de euros; y tras su "tournée" por los grandes inversores mundiales, Zeinal Bava cree que PT no tendría problemas para financiar la compra de los 32% españoles en Vivo.

Hasta la evolución del Real juega a favor de la estrategia brasileña de PT: en el 2009, la divisa brasileña ganó un 22,5% en relación al Euro, con lo cual los activos de la operadora lusa en la región, que también el grupo  tecnológico Dedic, se incrementaran en 673 millones de euros, al mismo nivel pues del resultado consolidado. Además de reforzar los capitales propios, PT pudo así mantener una política muy generosa de distribución de dividendos (504 millones de euros), que tiene muy contentos a sus accionistas. Eso es el caso del núcleo duro luso BES/ CGD/Ongoing, el cual guarda todavía un cierto rencor a Telefónica por el apoyo a la OPA de Sonae en 2006, y que sostiene a fondo la estrategia de Zeinal Bava en Brasil.

 

 

 

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