ANÁLISIS

Adiós, Bhavnani, adiós

El po­lé­mico in­versor tira la toalla en el Popular

En marzo de 2008, el in­versor de origen asiá­tico y con ne­go­cios en Canarias Ram Bhavnani entró en el ca­pital de Banco Popular con una par­ti­ci­pa­ción del 3,3%. En aquel mo­mento, tam­bién apostó por el Sabadell, en el que llegó a tener un 2%. Pocos meses más tarde, en julio del mismo año, elevó su po­si­ción en la en­tidad que pre­side Ángel Ron hasta el 5,06%. Sin em­bargo, a partir del ve­rano del año pa­sado, donde apa­recía con un 2,89% en los re­gis­tros de la CNMV, Bhavnani, que re­pre­senta un es­tilo de in­ver­sión muy par­ti­cu­lar, ha ido re­du­ciendo su par­ti­ci­pa­ción hasta de­jarla prác­ti­ca­mente en un por­cen­taje in­sig­ni­fi­cante. Fiel a su es­tilo, ha sido una sa­lida lenta, sin es­tri­den­cias, con la má­xima cau­tela. Pero sa­lida, al fin y al cabo. Y pa­rece un mo­vi­miento de­fi­ni­tivo, aunque con Bhavnani nunca se sabe.

Bhavnani se ha cansado de la banca, donde prácticamente ya no tiene títulos en su cartera. Y eso que fue el sector bancario el que hizo multimillonario al propietario de Casa Kishoo y a su familia. Con un préstamo de su suegro, Bhavnani abrió un bazar textil en Tenerife llamado Casa Kishoo en 1964. Parte de los beneficios obtenidos en Casa Kishoo los invirtió en acciones del Banco Popular. Su primera y exitosa incursión en la banca española no fue precisamente espectacular: 20 millones de pesetas de 1983, unos 120.200 euros actuales. Pero el dinero comenzó a fluir y se sucedieron las inversiones: bonos convertibles de Bankinter, acciones del Vizcaya, luego del Central Hispano.

Su gran operación fue el Banco Zaragozano, del que llegó a tener el 10,6%. Siempre apostó por su venta y tensó sus relaciones con los propietarios, Alberto Cortina y Alberto Alcocer, los Albertos, hasta que consiguió un asiento en el consejo de administración. De paso, volvió locos a los cocineros del banco, ya que Bhavnani es vegetariano total. En el marco de una OPA pactada con el británico Barclays Bank, Bhavnani vendió su 10,6% por 1.140 millones de euros. Las espectaculares plusvalías de esta operación se invirtieron rápidamente en otro banco: Bankinter. Con el mismo procedimiento (tensiones con los propietarios del banco para hacerse con un puesto en el consejo de administración, lo que no logró, a diferencia de en el Zaragozano) y también idéntico resultado: su 14,66% en Bankinter fue vendido al francés Crédit Agricole por 809 millones de euros.

En una entrevista que concedió días antes de la venta a este periodista, Bhavnani daba las claves: "No hay que tener apego a las cosas. Todo tiene un precio". Y publicaba un libro muy interesante sobre "Los secretos para ganar dinero en la Bolsa", cuyos beneficios destinó a una ONG. Con la faltriquera llena de dinero francés, Bhavnani realizó su primera gran inversión fuera del sector financiero: Renta Inmobiliaria, con el 2%, y ahora tiene cerca del 5%.

Y volvió al Popular y a su costumbre de reclamar un puesto en el consejo, que no consiguió. También metió dinero en el Sabadell. Fiel a su estilo de inversión, caracterizado por operar con créditos, nunca con dinero propio, buscaba valores que coticen por debajo de su precio real, que tengan una política clara de dividendos, una buena gestión y beneficios recurrentes.

Pero Bhavnani tiró la toalla en la banca. Según él, por la necesidad de diversificar sus riesgos. Otra explicación apunta a la presión de los bancos acreedores ante la evolución de la deuda y sobre todo de los títulos que garantizaban la amortización de ésta. Ahora prefiere la deuda pública y los bonos corporativos. Y opina que "los banqueros deben aprender una lección de todo lo que ha pasado, que es ser más cuidadosos con el dinero de los accionistas".

Pero en el Popular, como antes en Bankinter, la marcha de Bhavnani se ha visto con una clara sensación de alivio.

 

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